Mensaje de la Reunion de Obispos de la Iglesia en America
Los obispos de la Presidencia de las Conferencias Episcopales de Canadá, Estados Unidos de América, y el CELAM, con la participación de Su Eminencia el Sr. Cardenal Lucas Moreira Neves, Prefecto de la Congregación para los Obispos, junto con nuestros hermanos obispos de Cuba y los Presidentes de las C. Episcopales de Argentina, Brasil, Colombia, México y Santo Domingo, hemos celebrado la XXVII Reunión Interamericana.
Desde La Habana saludamos fraternalmente a nuestros hermanos obispos del Continente y a todos nuestras queridas comunidades, muy unidos al Santo Padre, cuya visita a Cuba conmemoramos. Junot a él queremos prestar nuestra colaboración para que se creen las mejores condiciones para que Cuba se abra cada vez más al mundo y el mundo se siga abriendo a Cuba.
En comunión con los obispos y el pueblo cristiano de Cuba, hemos venido a reafirmar nuestra fe en Jesucristo y la devoción a nuestra Señora de la Caradad, en cuyo santuario del Cobre, tuvimos oportunidad de celebrar la Eucaristía por las intenciones del Santo Padre y los pueblos de nuestro Continente.
Estamos muy agradecidos a Dios por la gracia de encontrarnos en Cuba y de compartir con las comunidades locales el ejemplo de perseverancia en la fe y el testimonio de su vida cristiana.
El tema central de nuestra reflexión ha sido la exhortación apostólica "Ecclesia in América". Nos preocupamos por encontrar cauces de aplicación del Documento Pontificio en nuestras comunidades y por lograr caminos para que todos los hombres y mujeres de América alcancen a comprender cómo el Evangelio de Jesucristo nos ofrece posibilidades de reconciliación y solidaridad en el Continente.
Deseamos responder generosamente a nuestro Señor Jesucristo proclamando el Evangelio en todos nuestros pueblos. Nos sentimos especialmente llamados a promover la reconciliación entre todos los hijos e hijas del mismo Padre, superando los conflictos y tensiones que han creado rupturas en nuestros pueblos; abriéndonos a la acogida fraterna de los migrantes que experimentan dificultades en muchos países del Continente y buscando formas eficaces de solidaridad en favor de los más pobres. Queremos asumir, cong estos concretos, las necesidades espirituales y materiales de los hermanos y hermanas víctimas recientes de mayores sufrimientos - como ha sucedido con poblaciones de Honduras y Colombia - y unir nuestros esfuerzos para el desarrollo de Haití y otras regiones más necesitadas. El espíritu de solidaridad nos impulsa a prestar especial atención a la cuestión compleja de la deuda externa; y también a las graves consecuencias del embargo económico en Cuba que reiteradamente rechazamosñ ayudados por especialistas de todo el Continente queremos que, la celebración del Gran Jubileo sea la oportunidad para encontrar soluciones a estos difíciles problemas.
En el mismo espíritu de omuni´ón que marca todo el Documento impulsaremos la animación misionera en América muy especialmente a partir del Congreso Misionero que se realizará en Paraná, Argentina, en el próximo mes de septiembre.
Muy queridos hermanos y hermanas,
En profunda comunión con el Papa Juan Pablo II, cuyo celo apostólico admiramos, queremos compartir con Uds. la fuerte experiencia de fraternidad epsicopal que hemos vivido en La Habana y pedirles que, bajo la protección de N Señora de Guadalupe, Madre y Evangelizadora de América, unamos nuestras vidas al servicio de Jesucristo y de la Nueva Evangelización de nuestros pueblos, con el deseo de lograr una América unida, reconciliada, solidaria; signo cristiano de esperanza para el mundo.
La Habana, 17 de Febrero
Miércoles de Ceniza de 1999