Obispos Piden Al Presidente Electo Obama Y Al Presidente Calderón Que Trabajen Conjuntamente Para Resolver Causas De La Emigración, Proteger Derechos De Los Inmigrantes
WASHINGTON—El Obispo John C. Wester de Salt Lake City, Utah, presidente del Comité sobre Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, urgió al Presidente electo, Barack Obama, y al Presidente de México, Felipe Calderón, a trabajar juntos para poner fin a los abusos contra los inmigrantes —tanto en Estados Unidos como en México— y resolver los factores que los "empujan" a realizar peligrosos viajes a Estados Unidos. Obama y Calderón se reunieron hoy lunes, 12 de enero en Washington.
"El asunto de la inmigración ilegal transciende las fronteras y debe resolverse a nivel regional, si no es que de todo el hemisferio. Estados Unidos y México deben cooperar para asegurarse de que se adopten políticas que permitan a las personas emigrar y trabajar de forma segura y controlada" dijo el Obispo Wester. "Hoy día, [muchos] están sujetos al abuso y la explotación por parte de empleadores sin escrúpulos, traficantes de personas y otros elementos criminales, así como a detenciones prolongadas e innecesarias en cárceles deficientes".
"Desgraciadamente, demasiados han muerto en el desierto tanto del lado de Estados Unidos como de México", afirmó el obispo. Desde 1994, más de 4.000 emigrantes han perecido tratando de cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.
Además, el Obispo Wester dijo que ambos líderes deberían trabajar juntos para desarrollar económicamente áreas empobrecidas de México y otras naciones de América Latina para que los emigrantes y sus familias puedan permanecer en sus países de origen y trabajar y vivir con dignidad.
La plataforma de reforma migratoria del Presidente electo Obama, anunciada durante la campaña presidencial, incluye esfuerzos para resolver las causas que originan la inmigración proveniente de México. El Presidente Calderón ha enfatizado la necesidad de crear puestos de trabajo en México para trabajadores poco cualificados.
"La solución a largo plazo no es la militarización de la frontera entre Estados Unidos y México, sino el desarrollo económico en las naciones pobres", afirmó el Obispo Wester. "Como mínimo, las políticas económicas y de comercio internacional no deberían contribuir a esta emigración forzosa".
"Los emigrantes arriesgan su bienestar y sus vidas al emigrar para encontrar trabajo y proporcionar sustento a sus familias—se trata de una decisión tomada por necesidad, no por elección", añadió. "Como institución global presente tanto en naciones que envían como en las que reciben, la Iglesia Católica entiende las fuerzas económicas y sociales que llevan a los emigrantes a dejar sus familias y su hogar, y a buscar trabajo en otra tierra". Las organizaciones eclesiales tanto en Estados Unidos como en México responden diariamente a las necesidades humanitarias básicas de los emigrantes y las familias separadas por las fronteras.
"Ambas naciones deben construir puentes de cooperación, no muros de separación", dijo el Obispo Wester.
Con motivo de la visita del Santo Padre a Estados Unidos en abril pasado, el Papa Benedicto XVI y el Presidente Bush publicaron un comunicado conjunto en el que se reconocía "la necesidad de políticas migratorias coordinadas" entre Estados Unidos y los países latinoamericanos, "sobre todo con respecto al trato humano y al bienestar de las familias"
(http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/travels/2008/documents/trav_ben-xvi_joint-declaration_20080416_en.html).
A corto plazo, Estados Unidos debe reformar las leyes nacionales de inmigración para que las personas sin documentos puedan salir de las sombras y participar plenamente en la sociedad. "La reforma de las leyes migratorias es crucial para asegurar la unidad de la familia y proteger la dignidad humana", dijo el Obispo Wester. "La mayoría de las familias inmigrantes en Estados Unidos incluyen a uno o más miembros sin estatus migratorio válido y que se encuentran en riesgo de separación. Estos viven con temor y alienados de la comunidad".
México también debe examinar sus leyes inmigratorias para que los emigrantes de Centro y Sudamérica no sean sujetos a explotación. En el 2003, los obispos católicos de Estados Unidos y México publicaron una declaración pastoral conjunta que delineaba pasos que cada nación debería dar para reparar sistemas de inmigración defectuosos (http://www.usccb.org/mrs/stranger.shtml).

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