En Camino Hacia El Jubileo

Introducción

El futuro du mundo y de la Iglesia pertenece a las jóvenes generaciones que, nacidas en este siglo, serán maduras en el próximo, el primero del nuevo milenio. Cristo escucha a los jóvenes, como escuchó al joven que le hizo la pregunta: "¿Qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?" (Mt 19, 16)... Los jóvenes, en cada situación, en cada región de la tierra no dejan de preguntar a Cristo: lo encuentran y lo buscan para interrogarlo a continuación. Si saben seguir el camino que El indica, tendrán la alegría de aportar su presencia en el próximo siglo y en los sucesivos, hasta la consumación de los tiempos. "Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre" (Tertio Millennio Adveniente 58).

-- Joannes Paulus II


Una caricia de esperanza
Roger Card. Etchegaray, Presidente del Comité Central para el Gran Jubileo del Año 2000

Es fácil preverlo: antes que nada seréis contados, aunque sea por aproximación: "eran unos cientos de miles."

Siempre sucede así, cuando os encontráis para algo importante en cualquier lugar del mundo. Quizás sea una deformación de quien os ve principalmente desde el punto de vista de la cantidad. Es verdad, seréis muchos, como una riada de colores que serpenteará por las calles de París, como el Sena bajo los puentes. Pero cuando quien os llama es - una vez más - el Papa, ¿qué importancia tiene el número?

No importa porque, cuando os llama el Papa, os convertís en otra cosa: sois, todos juntos, una única sonrisa de Dios. Vuestra fuerza es ésta; y sois lo primeros en saberlo. Porque de aquella sonrisa no sois simplemente un reflejo, sino la imagen viva. Sois las velas alzadas de la esperanza que Cristo transmite al mundo.

Ahora que está declinando el final de un milenio, es necesaria la esperanza para llegar a divisar - a pesar de las nieblas que nos circundan - el claror del alba. El alba del nuevo milenio de Cristo. Vosotros daréis la primera impronta a esta nueva peregrinación a través de los siglos, a este río de historia que se difunde - como todos vosotros en el camino de vuelta - hasta los últimos rincones de la tierra.

El Gran Jubileo del Dos mil viene a recordarnos que, hacen do mil años, Cristo se hizo compañero de camino del hombre. Y que, desde entonces, nunca lo ha abandonado. La fiesta que nos preparamos a celebrar trae consigo, en primer lugar, el signo de planetario gracias al único Salvador del mundo, ayer, hoy y siempre. Todos somos parte de esta fiesta. Y los jóvenese de París un poco más porque este encuentro - como afirma el Papa en su Mensaje - formará "un icono viviente de la Iglesia peregrina por los caminos del mundo." Bajo el signo de las Cruz del Año Santo, que ha visitado las diócesis de toda Francia, las miradas se dirigen hacia Cristo.

Si, es verdad: Cristo necesita de las manos de los jóvenes para dar al mundo una caricia de esperanza.


El Jubileo

  1. Raíces judías

    El Jubileo cristiano tiene raíces profundas en el Antiguo Testamento y en las celebraciones de los años jubilares judíos. La ley de Moisés, codificada en el Libro del Levítico, prescribe el año sabático, el séptimo de una semana de años. Está escrito en la Biblia: "El séptimo año será como el sábado, un reposo absoluto para la tierra, un sábado en honor del Señor."

    Se dejaban sin cultivo todos los campos, viñas y olivos. No se araba ni se sembraba ni se recogía. Había que liberar a los esclavos judíos en servidumbre por deudas no satisfechas. Junto con el año sabático, la ley de Moisés prescribe el año del Jubileo. Cada siete semanas de años, el décimo día del séptimo mes, en todo el país resonaba el sonido de las trompas. Del Libro del Levítico: "Declararéis santo el año cincuenta y proclamaréis en el país la liberación de todos sus habitantes, para vosotros será un jubileo, cada uno volverá a sus propiedades y a su familia." No sólo se preveía la liberación de los esclavos, sino también la vuelta a sus antiguos dueños de las propiedades vendidas en los 50 años anteriores y la remisión de todas las deudas no saldadas.

    En la carta apostólica Tertio Millennio Adveniente, el Papa indica concretamente que la tradición del año jubilar, es uno de los fundamentos de la doctrina social de la Iglesia.

  2. El Jubileo cristiano

    Para la Iglesia, el Jubileo es "año de gracia," año de remisión de los pecados y del las penas de los pecados, es año de reconciliación entre pleiteantes.

    El Papa Bonifacio VIII proclamó el primer Jubileo ordinario de la Iglesia en un ambiente de expectativa popular de remisión de los pecados en el fin de siglo y en virtud de la peregrinación a Roma. En la lápida grabada para memoria futura en el atrio de la basílica de San Pedro, se lee: "... en este año de 1,300 y para todos los años seculares del futuro, concedemos no sólo pleno y amplio, sino amplísimo perdón de los pecados."

    Los sucesores de Bonifacio VIII establecieron otros plazos y prácticas a seguir en los Jubileos. Clemente VI llevó la periodicidad a 50 años, de modo que el segundo Jubileo se convocó en 1350. El Papa que introdujo la ceremonia de apertura de la Puerta Santa, en San Juan de Letrán primero, fue Martín V en 1425. Pero el Pontífice que fijó el plazo de 25 años entre un Jubileo y otro fue Pablo II, con una Bula de 1470. En 1500 Alejandro VI quiso que se abrieran a la vez las Puertas Santas de las cuatro Basílicas, reservándose a él la apertura de la de San Pedro.

  3. El Jubileo del 2.000

    En la Carta Apostólica Tertio Millennio Adveniente, Juan Pablo II ha descrito cómo será el Jubileo del 2.000; este documento promulgado el 10 de noviembre de 1994, constituye el punto de referencia de toda iniciativa jubilar. Será el más grande de los Jubileos, pues coincide con el final del milenio. Es la fiesta de los dos mil años del nacimiento de Cristo. Y no sólo esto. En la historia de la Iglesia es el primer Jubileo celebrado a caballo entre dos milenios. Será un año rebosante de alegría.

    A lo largo de todo su pontificado el mismo Papa Juan Pablo II nos ha exhortado constantemente a no tener miedo, a traspasar esperanzados el umbral del tercer milenio, a hacernos familiar esta expresión.

    En su Carta, el Papa subraya con fuerza el carácter netamente cristológico del Jubileo. Es la celebración del nacimiento de Jesús, "único salvador del mundo ayer, hoy y siempre," centro de la historia y de la fe: es Dios mismo quien viene en persona a hablar de Sí mismo al hombre. Con la encarnación, Dios se ha introducido en la historia del hombre; la eternidad ha entrado en el tiempo del que Cristo es Señor. Por ello, en el cristianismo el tiempo reviste importancia fundamental y tenemos el deber de santificarlo. Todo habrá de apuntar al objetivo prioritario del Jubileo, que es la revitalización de la fe y del testimonio de los cristianos. Una parte extensa de la Tertio Millennio Adveniente está dedicada a la preparación del Jubileo.

    En primer lugar, el Papa califica el Concilio Vaticano II de acontecimiento providencial en el que la Iglesia comenzó ya la preparación al año 2000 e indica otros rasgos salientes del camino a recorrer. Una dimensión histórica: la Iglesia ha de acometer el paso del milenio con clara conciencia de cuanto ha vivido en el curso de los diez últimos siglos y, en consecuencia, purificarse de errores, infidelidades, incoherencias y retrasos. Una exigencia ecuménica: es deseo continuo del Papa que las distintas confesiones cristianas puedan presentarse al Gran Jubileo próximas ya a superar las divisiones históricas. Una dedicación social renovada: en favor de la igualdad de los hijos de Dios y de la promoción de la justicia. El recuerdo de los mártires: en nuestro siglo han vuelto los mártires, su testimonio no debe perderse.

El trienio de preparación

1997. Dedicado a la reflexión sobre Jesucristo salvador y evangelizador. A fin de conocer la verdadera identidad de Cristo, el Papa exhorta a volver a la Biblia. E invita al redescubrimiento del Bautismo, fundamento de la existencia y comunión entre los cristianos de las distintas confesiones. Es el tiempo de retornar al Catecismo para robustecer la fe.

1998. Tarea primaria es el redescubrimiento de la presencia y acción del Espíritu Santo, agente principal de la nueva evangelización. Los cristianos están llamados a profundizar en el valor de la esperanza y de la Confirmación. Es tiempo de reflexión sobre la unidad en el interior de la Iglesia.

1999. Con Cristo, el Papa anima a emprender un camino de auténtica conversión, entendida no sólo como liberación del mal sino también como opción práctica del bien. Es el tiempo de redescubrir el sacramento de la Penitencia y la virtud de la caridad.

2000. La celebración del Gran Jubileo tendrá lugar al mismo tiempo en Tierra Santa, Roma y las Iglesias locales del mundo entero, para glorificación de la Trinidad.


El 2000 para los jóvenes

¿Qué sucederá en Roma? Sin lugar a dudas para nosotros el momento culminante del año será la Jornada Mundial de la Juventud: después de París la próxima cita será en Roma. Sin embargo durante el año se alternarán varias iniciativas de distintos tipos y estilos, algunas fijas, otras unidas a momentos o períodos particularmente significativos. He aquí las iniciativas: una liturgia eucarística "internacional" un día fijo todas las semanas; una tarde de oración según las distintas tradiciones y espiritualidades en varias iglesias de Roma; un encuentro con algunas comunidades cristianas; una peregrinación a pie siguiendo itinerarios significativos de la historia cristiana; la visita, descubrimiento de los lugares que hablan del origen del cristianismo como las catacumbas o las iglesias más antiguas...

Y junto a los momentos de espiritualidad y oración, aquellos que subrayan la dimensión de la reflexión y de la fiesta: una vigilia, un espectáculo, el encuentro con algún "testigo" una fiesta organizada por algunos jóvenes que se comprometerán a acoger a sus coetáneos que lleguen de todas las partes del mundo.

Esto solo para empezar, algo que todavía hay que concretar, hay que definir mejor, y que llegará a ser un calendario de propuestas para todo el año, desde la apertura hasta la clausura de la Puerta Santa, una lista de iniciativas que todos podrán conocer, para que todos puedan saber que cosa "está prevista en el programa" y cada uno se sienta personalmente invitado y llamado a participar.


Un "Banco del tiempo"

El tiempo pertenece al Señor. El Año Santo es la gran ocasión de reiterar con fuerza el señorío de Dios sobre nuestra existencia.

Te proponemos que ofrezcas a lo largo del 2000 algo de tu tiempo para un gesto de solidaridad, tomando parte en algún proyecto en el que se implicarán los jóvenes de buena voluntad en los distintos países.

Concretamente se tratará de "restituir" al Señor un poco del tiempo que El nos ha dado, ofreciéndolo gratuitamente a los otros.

Este gesto puede ser también expresión inmediatamente visible de una opción de fondo, la de orientar decididamente la vida hacia Dios y los hermanos.


Glosario

  1. Basílica

    La Basílica se desarrolla en el siglo IV como creación arquitectónica nueva y compleja, lugar donde la comunidad cristiana se recoge para la celebración de la liturgia. Son elementos característicos de las primeras basílicas: el atrio o pórtico, un espacio interno longitudinal dividido en tres o cinco naves, el ábside que abraza el presbiterio y el altar. Roma cuenta con las cuatro Basílicas mayores, meta de la peregrinación del pueblo cristiano: San Pedro en el Vaticano, San Pablo extramuros, San Juan de Letrán y Santa María la Mayor.

  2. Catacumbas

    Las catacumbas, largas galerías subterráneas para sepultura de difuntos, se excavan no por razones de secreto sino por falta de espacio. En ellas se custodiaban con veneración particular los cuerpos de los mártires, entre otros. Y allí se congregaba la comunidad cristiana para hacer memoria de ellos en el aniversario de su muerte. La decadencia de las catacumbas comienza en el siglo V y prosigue en los siglos siguientes, acentuada por saqueos frecuentes.

  3. Puerta Santa

    Jesús afirma en el Evangelio que es la puerta por la que se ha de pasar para entrar en el Reino de los Cielos. La Puerta Santa, abierta en las cuatro Basílicas mayores en el Año Santo, es símbolo de la misericordia de Dios que abre los brazos de par en par a los hombres de buena voluntad, llamándolos a la conversión y ofreciéndoles su perdón. Por ello, el paso de los peregrinos por la Puerta es expresión de la voluntad de purificarse do los errores y pecados, y de conversión y reconciliación.

  4. Año Santo

    Año especial para dedicarlo al Señor. Entre los judíos se consideraba "santo" cuanto se relacionaba con Dios. La experiencia cristiana recoge la tradición judía y transforma el año jubilar en ocasión de reconciliación, perdón de los pecados, restablecimiento de la justicia social y renovación de la vida de fe a través del reconocimiento del señorío de Dios.

  5. Cruz del Año Santo

    Una gran cruz de madera confiada por Juan Pablo II a los jóvenes al final del Año Santo de la redención el 31 de marzo de 1984, invitándoles a llevarla por el mundo como signo de la Redención realizada por Cristo. A partir de entonces, preside los grandes encuentros de jóvenes, especialmente las Jornadas Mundiales de la Juventud. Es obvio que acompañará también los encuentros de jóvenes programados para el 2.000 en Roma.

  6. Peregrinación

    Peregrinar significa salir de la propia tierra, ponerse en camino, aceptar responder a una llamada, ir a la búsqueda de Dios y reconocerlo como "peregrino" al lado del hombre por los caminos del mundo. Desde la antigüedad, con actitud penitencial y lleno de esperanza, el pueblo cristiano ha peregrinado devotamente a las Tumbas de los Apóstoles Pedro y Pablo.

Testimonies

Tommy, 18 años

No sé nada, sinceramente. Las pocas noticias que poseo proceden de artículos de periódicos que citan el tema en el contexto de otras noticias.

En el mundo juvenil todavía no hay mucha idea de este acontecimiento, sea por falta de información adecuada, o también por el escasco interés que ponen los jóvenes, en heveral, cuando no se han visto implicados en una iniciativa. Con frecuencia oigo palabras de cinismo que consideran el jubileo sólo en cuantro a las molestias que producirá en Roma la gran afluencia de fieles que estarán en Roma en el año 2.000, o en cuanto a que podrán conseguir trabajos temporeros pequeños o grandes. Por mi parte, creo que es importante que nos ayuden a comprender el eignificado de este acontecimiento y sobre todo a vivirlo en plenitud.

Desde el punto de vista de miembro de una asociación católica de scouts, me imagino a mí misma con el uniforme, rodeada de otros uniformes, para vivir junto a los jóvenes del mundo una experiencia gratificante de fraternidad. Pienso que para la Iglesia el Jubileo es una etapa importante y extraordinaria, para la que el Papa nos pide prepararnos y vivir testimoniando nuestra fe y nuestro compromiso de cristianso. Confío en que el Año Santo será un gran acontecimientro para la Iglesia y que el contacto entre pueblos de culturas diferentes marcará el final de un siglo caracterizado con demasiada frecuencia por la violencia, el odio y la discriminación racial.

Federica, 23 años

¡Qué ocasión el Jubileo!

También yo vendría a Roma si viviera lejos. Me sentiría atraída por este gran evento, querría testimoniar con mi presencia que Dios los es todo para mí. Me gustaría ver al Papa, dejarme interpelar por sus palabras, responder con radicalidad a los retos del tercer milenio cristiano.

Además Roma me fascina: sus monumentos, templos, catacumbas... en cualquier rincón hay arte, cultura, historia. Y detrás de todo esto, el testimonio tangible de muchos mártires y santos. Sería preciso conocer a estos cristianos auténticos, establecer -ojalà - un nuevo tipo de tour turístico que hable de ellos. Pero ¿dónde están los cristianos del 2.000? Me gustaría encontrarme con ellos, ser recibida por una comunidad viva, por una ciudad preparada. Este es el reto, es una tarea, es una ocasión para los que vivimos en Roma.

Estudio en la Universidad. Tengo amigos desengañados de la vida, que tienen dificultad en encontrar un porqué. Me veo rodeada de miradas indiferentes y hasta desconfiadas - a veces - de todo lo que es diferente; o también, encolerizados y maleados al verse impotentes ante la violencia gratuita. Con frecuencia veo pisoteada la dignidad de la persona en los carteles publicitarios de la calle. Y, sin embargo, sigo creyendo que el amor de Dios es más fuerte que todo esto. El nos ama como somos.

¿Qué espero del Jubileo? Que se difunda entre nosotros la vida de Jesús y vaya transformando cada vez más la sociedad a fin de construir de verdad la civilización del amor.

Hélène, 22 años

Para mí el Jubileo del año 2.000 representa un aniversario triple: el de la venida de Nuestro Señor entre nosotros, el de nuestra Redención por su muerte y resurrección y el de la fundación de la Iglesia. Ciertamente es una fiesta, pero también un interrogante para todos nosotros: yo personalmente ¿dónde me hallo en mi vida con Dios, con mi fe en su salvación, y con la Iglesia? El hecho de celebrar este Jubileo es la ocasión ideal de recordarnos a los bautizados que, por encima de nuestras divergencias, nuestra unidad se constituye en Jesús, en El, cabeza del cuerpo del que somos miembros.

Agradezco de todo corazón a nuestro Papa su incesante invitación a cuestionarnos y a dar un paso hacia Dios sin cesar. Personalmente pido a Dios para mí y para todos los creyentes la gracia de vivir mejor me Bautismo allí donde me encuentro según su voluntad.

Mi esperanza está en lo que Jesús dijo "Estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28, 20).

Antoine-Maire, 25 años

El Jubileo será ante todo una fiesta maravillosa, la del aniversario de Nuestro Señor Jesucristo. Este Jubileo congregará a millares de creyentes en Roma y Jerusalén, y a millares de cristianos que celebrarán en el mundo el nacimiento de Cristo.

La entrada en el tercer milenio traerá sus miedos, predicciones maléficas y falsos profetas. Pero para mí, el que ha dicho "No temáis" estará presente para devolvernos aliento en un mundo donde tantas cosas y tantas personas nos impulsan a olvidarlo.

"Estaré con vosotros todos los días," ha dicho el Señor, y esto es lo que celebraremos. 2000 años de cristianismo, 2000 años de hombres y mujeres que han vivido y viven en el amor que ha enseñado el que el Padre envió al mundo. Al hacerse hombre, entró en la historia de los hombres. Por ello y según mi óptica, es parte integrante de mi historia personal y de la de todos los hombres desde el día de su venida a la tierra.

Fiesta de conversión, de oración y de compartir, el Año Santo será la fiesta de cuantos creen en Cristo y la ocasión para ellos de compartir y comunicar la fe que les anima a cuantos les rodean.


Sugerencias Para La Venida Del Año 2000

...Depositamos en tu corazón algunas propuestas como pequeñas semillas. Las dedicaciones que te proponemos nacen del deseo de que, no obstante las diferencias de nuestras historias, todos recorramos un mismo itinerario y demos vida a un proyecto concreto.

Te corresponde recoger estas semillas, alimentarias y hacerlas crecer hasta el 2.000. Seleccionando algunas, las que te parezcan más importantes y significativas, puedes caminar con los otros jóvenes hacia el Tercer Milenio, respondiendo a la invitación del Papa.

  1. Conocer a un amigo

    Leer el Evangelio es comenzar a conocer a Jesús, escuchar su Palabra, disponerse al diálogo con El, entregarse a una aventura que lleva a la libertad. Elige uno de los 4 Evangelios y haz de él la lectura privilegiada y fiel de estos años.

  2. Un tiempo para Dios

    Cada día dedica a Dios cinco minutos por los menos, en oración, silencio, escucha. No importa el modo, basta que sea un tiempo exclusivamente suyo.

  3. Un hermano a tu lado

    Escoge a un hermano o hermana mayores, un "amigo mayor," alguien de quien fiarte, que te escuche, te acompaña y sea tu guía en el camino, que esté a tu lado en las decisiones difíciles y en los momentos de alegría.

  4. Una "vacación" para el espíritu

    Desde hoy al 2.000 regálate tres días de oración, reflexión y escucha, solo o con otros, en un lugar y con una comunidad especiales que ayuden al recogimiento, la escucha y la reflexión.

  5. Un gesto concreto de paz

    Realiza un gesto de reconciliación echando puentes de paz, venciendo el resentimiento y aprendiendo a conseguir que "no se ponga el sol sobre tu ira."

  6. Un don para los otros

    Piensa en cómo están organizados tu día y tu semana, descubre la posibilidad de dedicar gratuitamente un poco de tu tiempo a los otros, a quien más lo necesita.

  7. Ven a la fiesta

    Cita en Roma en el 2.000, con ocasión del Gran Jubileo. Dondequiera que te encuentres, estás invitado con los jóvenes del mundo ¡No puedes faltar!

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