El me ha ungido para
llevar buenas nuevas a los pobres,
para anunciar la libertad a los cautivos
y a los ciegos que pronto van a ver,
para despedir libres a los oprimidos
y proclamar el año de gracia del Señor. (Lc. 4:18-19)
Objetivo: Fortalecer el compromiso con la solidaridad [responsabilidad mutua] y la justicia social en favor de los más vulnerables entre nosotros.
Introducción
Esta sesión nos ayudará a mirar la tierra como una comunidad global, una familia global, una responsabilidad global. Puede parecer difícil a veces imaginar cuán diverso es el mundo realmente, pero hay que pensar en la gente que uno conoce que nació en otros países. Pensar en las diferentes maneras en que nos comunicamos y expresamos. Puede no parecer tan difícil ahora. Todos estamos buscando felicidad, seguridad y sentido de pertenencia. La gente en general tiene las mismas necesidades básicas. ¿Por qué, entonces, tienen algunos más de lo que necesitan y por qué otros carecen de lo que necesitan?
Jesús llegó para que experimentemos el amor de Dios por nosotros y para mostrarnos una forma diferente de amarnos los unos a los otros. El Pentecostés es el tiempo en que en nuestra Iglesia recordamos que el Espíritu de Dios llegó sobre los discípulos después de la muerte y Resurrección de Jesús. En Pentecostés nació oficialmente la Iglesia. La Biblia nos dice que cuando los discípulos recibieron el Espíritu Santo, empezaron a actuar de modo diferente. A través del Espíritu recibieron el valor para amar como Jesús les había enseñado. Esta sesión nos invita a un nuevo modo de vivir un renovado Pentecostés haciendo un compromiso de ver más allá de nuestra situación local.
Bienvenida y oración (15 minutos)
Dar la bienvenida a los participantes y pedirles que se presenten brevemente. Empezar la sesión con una simple oración, incluyendo la proclamación de la oración del Jubileo y una canción bilingüe, como la de Bob Hurd "Envía Tu Espíritu" (Flor y Canto, #177, Oregon Catholic Press).
Compartir nuestras experiencias (40 minutos)
Hoy en día estamos presenciando la tremenda producción de muchos bienes materiales. Si miramos la variedad de productos que están a nuestro alcance hoy con el toque de un mouse en nuestra computadora que nos conecta al mundo de Internet, parece como si todo el mundo tuviese la oportunidad de adquirir estos bienes. Sin embargo, un simple vistazo a las noticias basta para darnos cuenta de que el número de gente pobre está creciendo diariamente, incluso en países ricos como Estados Unidos. El trabajador ordinario de este país gana menos y trabaja más horas que hace veinte años. Algunos trabajadores agrícolas y sus familias no pueden hacer visitas al doctor, mucho menos pensar en conseguir la recomendación apropiada de un doctor cuando están enfermos. De hecho, lo que se le paga al trabajador agrícola apenas alcanza para dar a su familia un lugar donde vivir. Miles de nuevos inmigrantes trabajan en condiciones de esclavitud en las notorias "sweatshops", esto es, fábricas sin la debida ventilación, calefacción o aire acondicionado. En países que no están tan tecnológicamente desarrollados como Estados Unidos, hay mucha gente sin un empleo decente. El resultado es familias que viven en la pobreza. La mayoría de los pobres del mundo son mujeres y niños. Al empezar el tercer milenio, el número de familias que viven en la pobreza aumenta cada vez más. Muchas morirán por falta de medicinas y otros recursos médicos. En la rápida y compleja manera en que nuestro mundo produce bienes materiales, los distribuye y los vende para obtener una ganancia, puede ser difícil para nosotros ver claramente cómo este proceso afecta a otros que no están recibiendo la ganancia. Por esta razón, debemos saber y comprender cómo se producen, distribuyen y consumen los materiales y recursos. ¿Quién es el que más se está beneficiando? Debemos mirar esta cuestión y responderla honestamente. (Tertio Millenio Adveniente, Nº 51). El mensaje del papa Juan Pablo II El Gran Jubileo del Año 2000 nos dice que todos estamos juntos en esto. Todos somos responsables de las vidas de unos y otros. Hemos de asegurar que toda la gente del mundo tenga lo que hace falta, tal como alimento, vestido, una casa en que vivir, educación y buena salud. Esta es una oportunidad ideal para ser la buena nueva para los más pobres y débiles de nuestra sociedad. A esto se le llama la Doctrina Social de la Iglesia Católica.
Preguntas de discusión:
- ¿Hay jóvenes y familias en su comunidad que no tengan las mismas oportunidades, educación, bienes materiales que otros sí tienen?
Si la pobreza existe en su comunidad, ¿cuál podría ser su causa?
- ¿Cómo puede su grupo juvenil responder en apoyo mutuo a situaciones que afectan a los miembros más pobres y vulnerables de la comunidad en que viven?
Reflexionar en nuestra tradición de fe (40 minutos)
Hay jóvenes y sus familias que viven en la pobreza atrás de nuestras mismas casas. Después de recibir el Espíritu Santo en Pentecostés, Los discípulos ponen en acción las enseñanzas de Jesús. Esto puede verse en los Hechos de los Apóstoles: "Todos los que creyentes vivían unidos y compartían cuanto tenían. Vendían sus bienes y propiedades y se repartían de acuerdo a lo que cada uno de ellos necesitaba" (Hechos 2:44-45). La Iglesia tiene una larga tradición de promover la justicia y defender a los más pobres y vulnerables. Esta tradición se basa en los valores del Evangelio y está expresada en la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Toda vida humana es un don de Dios, y cada persona es digna del amor y cuidado de Dios. Los fundamente de la Doctrina Social de la Iglesia Católica se basan en esto, que todos son creados iguales y todos tienen derecho a tener satisfechas sus necesidades básicas. Las personas son más importantes que las cosas, y la economía debe estar al servicio de las personas. Las instituciones sociales (gobiernos, escuelas, sistemas de atención de la salud, corporaciones, etc.) son juzgados por su contribución al mejoramiento de la vida y dignidad personal. La Iglesia enseña que el rol del gobierno y otras instituciones sociales es promover el bien común de todos sus miembros. Los obispos de Estados Unidos escribieron un documento llamado Compartiendo la Enseñanaza Social Católica: Desafíos y Rumbos. Este documento proporciona una guía para comprender y vivir la Doctrina Social de la Iglesia Católica:
- Todos tienen el derecho y la responsabilidad de participar en la sociedad y buscar el bienestar de todos sus miembros.
- Todos tienen el derecho a la vida y a los bienes necesarios para la decencia humana; incluyendo el trabajo digno, un salario justo, vivienda decente, educación que respete los orígenes culturales y acceso a atención de salud para todas las edades (La presencia hispana en la nueva evangelización en Estados Unidos, p. 22).
- La reputación moral de una sociedad está determinada por la forma en que son tratadas las personas más indefensas. El pasaje bíblico del Juicio Final (Mt. 25:31-46) nos muestra claramente que las necesidades de los más pobres y vulnerables deben ser colocadas primero.
- Los derechos básicos de los trabajadores deben ser protegidos. Estos incluyen el derecho a trabajar productivamente, a recibir salarios justos y decentes, a organizar y formar sindicatos, a poseer propiedad privada y a poder trabajar por la construcción de un lugar económicamente estable donde vivir.
- Estamos llamados a proteger la vida humana y el planeta en que vivimos, a dar testimonio de nuestra fe en relación con toda la creación de Dios. No podemos ignorar el bienestar de todo lo que existe en esta tierra y nuestro planeta.
- Elegir uno de los cinco puntos y discutir ¿cómo podrían ustedes y otros jóvenes trabajar por asegurar que esta enseñanza se lleve a efecto?
Poner nuestra fe en acción (40 minutos)
La solidaridad puede ser comprendida como la unidad (como grupo) que produce o se basa en la comunidad de intereses, objetivos y estándares; la virtud se define como valor, una cualidad. La virtud de la solidaridad es definida por Juan Pablo II como "una firme y perseverante determinación de comprometerse con el bien común, es decir, con el bien de todos y cada uno de los individuos, porque todos somos realmente responsables por todos" (Sollicitudo Rei Socialis, Nº 38). Cuando nuestra comunidad de fe trae la buena nueva a los pobres y vulnerables de nuestra sociedad, está haciendo lo que Jesús hizo, traer el amor de Dios a las personas más olvidadas .El papa Juan Pablo II, en su mensaje a los jóvenes, enfatiza la importancia de la juventud para "fortalecer la fe en Él a fin de vivir la nueva vida que nos ha dado... recibir a Jesucristo significa aceptar del Padre el mandamiento de vivir, amándolo a Él y a nuestros hermanos y hermanas, mostrando solidaridad a todos, sin distinción (Mensaje del Santo Padre a la Juventud, JMJ 2000). El compromiso con la justicia y la paz es una condición necesaria para nuestra vida de fe.
Pasos de acción:
- Introducir la "Garantía de Jubileo" como una excelente manera de promover acciones de solidaridad y justicia social por parte de individuos y comunidades. La garantía está concebida para ayudar y fortalecer el compromiso personal y comunitario con la justicia, la caridad y la paz.
- Invitar a los participantes a considerar tomar la garantía . La garantía es más que meramente firmar un pedazo de papel. Es un compromiso a la acción cotidiana por justicia, en un espíritu de solidaridad.
- Considerar tomar la garantía también como familia o aun como comunidad de fe entera.
Reunir nuestras experiencias (15 minutos)
- ¿Qué les ayudó a participar en esta sesión y qué lo hizo difícil?
- ¿Qué aprendieron y aceptaron de los demás?
- ¿Qué aprendieron sobre su fe?
- ¿Cómo hicieron las personas el compromiso de implementar un curso de acción?
Celebrar nuestra fe como comunidad (25 minutos)
- Himno/canción de apertura
- Invocación o invitación a la oración
- Lectura bíblica
- Oración de acción de gracias o petición
- El Padrenuestro
- Oración final y señal de la paz
- Hmno de cierre
Para quienes asistan a la JMJ 2000
En el año 2000, el nuevo milenio, la juventud conocerá y compartirá experiencias con jóvenes de todo el mundo. Esta será una gran oportunidad para vivir juntos. Todos los participantes de la XV Jornada Mundial de la Juventud 2000 "emprenderán con alegría el peregrinaje a Roma para esta importante cita eclesiástica, que será con razón el "Jubileo de la Juventud". El tema elegido por Juan Pablo II, "El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros" (Jn. 1:14) nos recuerda el deseo de Dios de estar con nosotros a través de su Hijo, Jesús. El deseo de Dios no es sólo venir y estar con nosotros sino también quedarse con nosotros de generación en generación. Esto incluye a las personas de todos los tiempos y lugares.
El mensaje del Santo Padre a la juventud es un mensaje de acción, la acción de vivir nuestra fe y llevar a cabo la misma misión que Jesús. ¿Cuál es la misión de Jesús? Debemos vivir y actuar como hijos e hijas de Dios, hacer como Jesús hizo.
Sugerencias Y Actividades De Seguimiento
- Desarrollar un programa que introduzca a la juventud en las experiencias de la vida cotidiana de trabajadores comunes y corrientes, trabajadores agrícolas, los sin techo, etc., planeando actividades que incluyan ayudar en comedores populares para los sin techo, proyectos de Hábitat para la Humanidad, brindar ayuda en las guarderías de campamentos de migrantes, etc.
- Si se presenta la oportunidad, aprender de los desafíos de vivir en solidaridad y justicia experimentados por otros peregrinos de otros países.
- Aprender un nuevo idioma, lo que será sumamente útil para comunicarse con otros su comunidad local.
Compromiso católico por el nuevo milenio
LA BUENA NUEVA A LOS POBRES, A ANUNCIAR A LOS CAUTIVOS SU
LIBERTAD Y A LOS CIEGOS QUE PRONTO VA A VER. A DESPEDIR LIBRES
A LOS OPRIMIDOS" (Lc. 4:18)
Como discípulos de Jesús en el nuevo milenio, yo/nosotros garantizamos:
ORAR regularmente por mayor justicia y paz.
APRENDER más sobre la doctrina social católica y su llamado a proteger la vida humana, ponerse del lado de los pobres y cuidar de la creación.
ATRAVESAR fronteras de religión, raza, etnicidad, género y discapacidad.
VIVIR con justicia en la vida familiar, la escuela, el trabajo, el mercado y la arena política.
SERVIR a los que son pobres y vulnerables, compartiendo más tiempo y talento.
DAR más generosamente a los necesitados en el país y el extranjero.
ABOGAR por políticas públicas que protejan la vida humana, promuevan la dignidad humana, preserven la creación de Dios y construyan la paz.
ALENTAR a los demás a trabajar por mayor caridad, justicia y paz.
____________________________________
Firma
PREPARADA POR EL SUBCOMITÉ SOBRE EL TERCER MILENIO Y OTROS COMITÉS DE LA CONFERENCIA NACIONAL DE OBISPOS CATÓLICOS/CONFERENCIA CATÓLICA DE ESTADOS UNIDOS
Copyright @ 1988 United States Catholic Conference, Inc. Washington, DC. Todos los derechos reservados.
Se concede permiso por la presente para la reproducción de la garantía para su libre distribución.
Para más información sobre esta Garantía de Jubileo visitar:
http://www.nccbuscc.org/jubileepledge/index.htm

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