Sesión Juventud 1: Compartiendo Nuestras Historias En Cristo

Me ha sido toda autoridad en el cielo y en tierra...
Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia. (Mt. 28:18, 20)


Objetivo: Reconocer que la historia de cada comunidad de fe está intimamente vinculada a la historia de salvación de Dios.


Introducción
Este año de Jubileo significa una oportunidad increíble e irrepetible para los jóvenes de unirse con toda la Iglesia en su reflexión y celebración de los 2000 años de la presencia de Cristo en el mundo. El Jubileo tiene sus raíces en las Escrituras Hebreas; cada siete año había un año especial de arrepentimiento, perdón y un nuevo comienzo. Los agricultores incluso dejaban sus tierras en barbecho, no se cultivaba nada. Se le daba un descanso a la tierra para que germinara la siguiente temporada con nueva vida, dando mejores y más abundantes cosechas.

Esta sesión prepara a la juventud a participar y celebrar el gran Jubileo del 2000. Este proceso comienza invitando a adolescentes a reflexionar sobre su identidad cristiana y cómo ésta se ha ido formando. Al descubrir y compartir entre sí sobre las personas y experiencias importantes que han dado forma a sus vidas de fe, comenzarán a darse cuenta y apreciar sus singulares historias sociales y culturales propias y de los demás. Comenzarán a descubrir y darse cuenta que el Padre, junto con Jesús y el Espíritu Santo, son los unificadores universales de nuestro mundo actualmente. "Todos nosotros, ya seamos judíos o griegos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un único cuerpo. Y a todos se nos ha dado a beber del único Espíritu" (I Cor 12:13).

Si esta sesión se realiza en Adviento, no hay que perder la oportunidad de vincular la temporada con este tema. Adviento es nuestra época del año de preparación y anticipación para celebrar el gran misterio y milagro de la Encarnación; Dios haciéndose humano, ingresando a nuestro mundo como uno de nosotros, y mostrándonos el gran amor de Dios. La corona de Adviento y las luces de las velas nos recuerdan esta época del año en que esperamos con gran esperanza y anticipación la llegada de nuestro Salvador en nuestras vidas hoy. Esta sesión marca el inicio de la preparación y anticipación de su grupo para la celebración del gran Jubileo. Por eso, ¡a encender las velas, rezar y prepararse para esta impresionane experiencia!


Adelantar preparativos
Al invitar a los jóvenes a esta sesión, pedirles que conversen con sus padres, hermanos y/o parientes sobre las celebraciones significativas familiares y/o culturales asociadas con la vida de fe de la familia. Hacer que los adolescentes busquen información sobre celebraciones bautismales, primera Eucaristía y reconciliación, confirmación y otros eventos religiosos culturales significativos. Incluso se puede pedir a los adolescentes que traigan fotos de ellos y sus familiares tomadas en estos eventos.


Bienvenida y oración (15 minutos)
Poner música rítmica como fondo cuando lleguen los participantes. Saludar cálidamente a los participantes, invitándolos bien a hacer sus propias etiquetas con su nombre (de papel de construcción y marcadores) o bien llenar una con su primer nombre escrito en grandes letras. Si los participantes traen fotos, hacer un espacio en la pared o poner un par de mesas grandes cubiertas con hojas de papel periódico. Invitar a los participantes a poner las fotos en la pared o en la mesa (usando cinta adhesiva o barras de goma) e identificarlas escribiendo una breve descripción sobre el papel periódico directamente debajo de cada foto. Empezar la sesión reuniéndose todos frenta a la pared o mesa de fotos. Dar a todos la bienvenida a la sesión. Recorrer la habitación y dar a todos la oportunidad de presentarse. Finalmente, empezar con una simple oración y una canción, como la de David Haas "Canción del Cuerpo de Cristo", (Gather II, GIA Publications, 1998) o tocar la canción "Dios es Más Grande" del CD de Jesse Manibusan (OCP Publications).


Compartir nuestras experiencias (40 minutos)
Cada uno de nosotros ha crecido con diferentes tradiciones. Basta con pensar en la manera en que su familia celebra las fiestas y las maneras en que las familias de sus amigos celebran las mismas fiestas. Estas tradiciones de nuestras familias, de nuestra cultura y de nuestra Iglesia conforman el corazón mismo de lo que somos como individuos. Hoy, encontramos nuestras vidas influenciadas cada vez más por una gran variedad de culturas. Estas historias y tradiciones diferentes nos ofrecen grandes oportunidades de crecimiento, en la medida en que apreciamos diferentes músicas, diferentes comidas, diferentes conductas, diferentes modos de hacer las cosas. Como reza el dicho: ¡la variedad es la sal de la vida! Al mismo tiempo, estas diferencias pueden también crear problemas conforme tratamos de respetar e incluir todas estas tradiciones. Para los cristianos católicos, es Jesucristo el que reúne todas estas tradiciones diferentes y les da unidad. No importa de qué color seamos, no importa qué idioma hablemos, no importa de qué nacionalidad nos reclamemos, no importa dónde hayamos nacido nosotros o nuestras familias, cada uno de nosotros podemos remontar nuestras raíces en la fe a Jesús a través de la Iglesia. En estos últimos 2000 años, lo que empezó con un pequeño bebé nacido de una virgen en el pequeño pueblo de Belén se ha convertido en un cuerpo de creyentes que ha crecido en cada etapa de la humanidad desde entonces y abarca ahora por todos los rincones del mundo. Tan únicos como somos, estamos unidos en nuestra fe a través de Jesús. Cada creyente, no importa dónde resida, no importa qué idioma hable, no importa qué tradiciones culturales sean parte de su vida, es un hermano o una hermana de todos los demás creyentes únicos. ¡Nada en este mundo ha unido nunca a más gente y afectado a tantos como esta Iglesia de Jesucristo! Compartir nuestras historias personales nos ayuda a comprender que desempeñamos un papel importante en la historia de salvación de Dios.

Preguntas de discusión:
NOTA: Dependiendo del tamaño del grupo, decidir si esta discusión puede hacerse en un grupo con todos los participantes o si sería mejor dividir a los participantes en grupos más pequeños.

  • Si preguntaron a sus familiares sobre las tradiciones y acontecimientos importantes que rodearon su vida de fe hasta ahora, ¿qué descubrieron?
  • Cuando piensan en su vida de fe hasta ahora, ¿qué acontecimientos y personas claves resaltan en su mente como muy importantes? Sírvanse explicar.
  • En la medida en que hayan encontrado tradiciones y culturas diferentes de las suyas, ¿qué hizo difícil su relación con los diferentes miembros de su comunidad de fe? ¿Cómo así?
    (Si se ha conducido esta discusión con subgrupos, traerlos de vuelta para esta discusión. Si no, simplemente termine estas preguntas con el grupo.)
  • ¿Qué escucharon que mucha gente compartía en común con los demás?
  • ¿Qué escucharon que haya hecho difíciles las relaciones con diferentes miembros de la comunidad?

Reflexionar en nuestra tradición de fe (40 minutos)
Invitar a los participantes a encontrar un espacio cómodo en la habitación de al menos todo un brazo (y pierna) de distancia con los demás. A medida que los participantes se trasladen a su espacio, empezar a tocar una cinta o CD con música instrumental relajante y meditativa (el volumen debe ser regulado de modo que se pueda hablar y ser escuchado). Invitar a los participantes a guardar silencio, a cerrar los ojos y a respirar lentamente... aspirar ... espirar... aspirar ... espirar. Conforme los participantes continúen con este ritmo de respiración, pedirles que escuchen sus latidos.

Cuando se sienta que están relajados y concentrados, decir a los participantes que en este año especial de Jubileo descubrirán cada vez más no sólo sobre experiencias individuales de la gente, sino también qué "nosotros, la Iglesia", creemos y por qué lo creemos. Pedir a los participantes que sigan con los ojos cerrados y mantengan su respiración lenta y rítmica... para escuchar esta declaración de Nuestra Tradición de Fe.

Ustedes y yo estamos viviendo un momento muy especial de la historia de la humanidad, la bienvenida de un nuevo milenio. Esto puede sonar trillado, pero ¡nadie más experimentará este acontecimiento durante otros mil años! Este histórico momento es muy importante para los cristianos pues no sólo recibimos el nuevo milenio sino que también celebramos el nacimiento de Cristo hace dos mil años.

El tiempo es una dimensión de importancia básica para el cristianismo. Hablamos del "inicio de los tiempos" cuando se crearon el mundo y la humanidad. Hablamos de "el fin de los tiempos" cuando Jesús regrese a nuestro mundo y se realice en su plenitud el Reino de Dios. Y para todo lo que hay en ese intervalo, reconocemos a Jesucristo como el Señor de la historia. Creemos que Jesús camina a nuestro lado todos los días y da rumbo y esperanza a nuestras vidas. Creemos en esto porque, como está registrado en el Evangelio según Mateo, Jesús nos dijo "Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo" (Mt. 28:18, 20).

Esta simple verdad tiene tremendo valor para nosotros, pues nos encontramos viviendo en un mundo a menudo plagado por increíbles problemas y dolorosos acontecimientos, acontecimientos que a veces nos llevan incluso a cuestionar el significado mismo de la vida. Todos hemos escuchado historias de otros o quizás incluso hemos experimentado nosotros mismos que nos sean negadas las necesidades y oportunidades mismas de la vida simplemente por el color de nuestra piel. Todos hemos visto las imágenes de jóvenes inocentes derribados a balazos cuando almorzaban en la escuela. Conocemos familias cuyas vidas han sido destrozadas por la enfermedad, la muerte, el suicidio, la separación, el divorcio y la lacerante soledad que les sigue. Todos los días vemos imágenes del dolor infligido a niños y familias por el hambre, la pobreza y la guerra.

Todo esto causaría que cualquier ser humano perdiese el ánimo. Pero los cristianos nunca pierden la esperanza. Nosotros creemos que estos males serán superados. Creemos que algún día veremos verdaderamente consolados a los que han llorado una aflicción, verdaderamente satisfechos a los que han sufrido por la justicia en nuestro mundo, verdaderamente regocijados a los que tuvieron tanto pesar en su vida. ¡El Reino de Dios se hará realidad de verdad!

(En este momento, poner una canción como "Yo creo" del grupo Blessed Union of Souls)

(Al final de la canción, cuando empieza el coro final y luego es repetido hasta que termina la canción, bajar un poco el volumen y leer el texto que sigue.)

Creer que Cristo es el Señor de la historia y que ha derrotado a la muerte y al pecado es aceptar la invitación de Dios a ver la historia del mundo como Dios la ve. Cada uno de nosotros en esta misma habitación está llamado a creer que todas las promesas de Dios un día se harán realidad. Estamos llamados a tener la fortaleza para soportar el sufrimiento personal y el sufrimiento de nuestro prójimo. Estamos llamados a reconocer las maravillas de Dios a lo largo de toda la historia humana y a lo largo de nuestras propias vidas. Estamos llamados a dar nuestra vida con amor a fin de construir un mundo mejor. Estamos llamados a creer que la historia de la humanidad tiene su significado en Cristo pues toda la historia humana es un gran peregrinaje de regreso a la casa de Dios.
Hacer una pausa de unos 20 segundos y luego invitar a todos a tornar lentamente sus pensamientos a esta velada y abrir los ojos. Si se usó subgrupos en la sección "Compartir nuestras experiencias", invitar a los participantes a regresar a estos grupos.

Preguntas de discusión:
Cuando todos estén listos, empezar la discusión con estas preguntas

  • ¿Qué pensamiento en la meditación les impresionó o les sorprendió más? ¿Por qué?
  • Cuando remontan la mirada hacia su historia en las comunidades de fe de las que han sido parte, ¿ven que los dones y contribuciones de todos han sido bienvenidos y aceptados?
  • ¿Qué ven ustedes cuando miran atrás que les dé esperanza e inspiración para hacer frente a los desafíos que encaran en su vida hoy?
  • Si la gente tratase de hacer frente a estos desafíos desde nuestra fe en Jesucristo y sus promesas, ¿qué cambios podrían ocurrir en las actitudes de la gente?

Poner nuestra fe en acción (40 minutos)
Como cristianos católicos, sabemos que es la acción diaria del Espíritu Santo en nuestras vidas lo que nos da la gracia del don de la unidad en Cristo. Esta simple pero impresionante verdad nos ayuda a comprender la importancia de conocernos unos a otros y conocer nuestras historias de fe, pues así es como construimos nuestras comunidades de fe. Cuando compartimos nuestras historias, reconocemos el movimiento del Espíritu Santo, y eso en último término une nuestras historias con toda la historia de la salvación. Basta con que un solo miembro de la comunidad esté ausente o sea ignorado/a, o no sea bien recibido/a o apreciado/a, o se le niegue participación porque es demasiado joven, no habla el idioma correcto, no es de la misma raza o sexo, no lleva las ropas correctas, no es de la misma condición social, para que estemos incompletos. Ser un seguidor de Jesús es ver a Cristo en cada uno de nuestros hermanos y hermanas. ¡Llamarnos "cristianos" exige que los veamos, reconozcamos, conozcamos, aceptemos y amemos como son! Sólo entonces puede nuestra comunidad de fe experimentar la totalidad y la unidad a la que estamos llamados.

Pasos de acción:
(Sugerencia: realizar la primera acción enumerada abajo y luego elegir de entre las otras. Si el grupo es bastante grande, algunas personas podrían hacer una cosa y otras otra cosa. Hay libertad para añadir algún otro posible paso de acción a la lista.)

  • Lluvia de ideas para obtener una lista de las diferentes personas y acontecimientos que han influenciado la historia de esta comunidad de fe. Incluir fechas y sucesos significativos, personas claves y cualquier otro factor que haya influenciado esta historia. (Usar la información reunida en la sección "Compartir nuestras experiencias".)
  • Pedir a los voluntarios del grupo que reunan la información generada en la sesión de lluvia de ideas y preparar un vídeo, libro o documenot sobre la historia de fe de su grupo.
  • Compartir esta información con todos los feligreses. Lluvia de ideas sobre cómo podría hacerse esto efectivo.
  • Planear una celebración que celebre esta historia. Invitar al grupo, a tantas personas significativas como sea posible y a la comunidad en su conjunto para esta celebración.
  • Como grupo, enviar cartas a las personas que hayan influenciado la historia de su comunidad de fe. Hacerles saber cuánto se aprecia su contribución, aun si fue para influenciar y alcanzar a sólo una persona del grupo.
  • Planear un servicio de oración para el grupo que recuerde, honre y ore por las personas y acontecimientos significativos que han influenciado la historia de su comunidad de fe. Incorporar música y tradiciones culturales en el servicio. Invitar a asistir a padres y amigos.

Reunir nuestras experiencias (15 minutos)

  • ¿Qué les ayudó a participar en esta sesión y qué lo hizo difícil?
  • ¿Qué aprendieron y aceptaron de los demás?
  • ¿Qué aprendieron sobre su fe?
  • ¿Cómo hicieron las personas el compromiso de implementar un curso de acción?

Celebrar nuestra fe como comunidad (25 minutos)

  • Himno/canción de apertura
  • Invocación o invitación a la oración
  • Lectura bíblica
  • Oración de acción de gracias o petición
  • El Padrenuestro
  • Oración final y señal de la paz
  • Himno de cierre

Conclusión

Terminar la sesión ofreciendo refrescos ligeros. Animar a los adolescentes a revisar la pared con fotos, y llevarse consigo sus fotos.


Para quienes asistan a la JMJ 2000

Una vez en Roma para la JMJ 2000, no puede subestimarse la increíble oportunidad de conocer y escuchar historias de fe de jóvenes de todo el mundo. Conforme su grupo siga preparándose para la JMJ 2000, conversar sobre cómo se podría conocer a otros jóvenes de otros países e intercambiar historias de fe con ellos. Encontrar qué idiomas hablan los miembros del grupo y concentrarse en tratar de conocer jóvenes de países donde se hablen estos idiomas. Tratar de conectarse de antemano con algunos jóvenes vía Internet, e-mail y correo regular. Conforme se reúna estas historias, he aquí algunas ideas de qué se puede hacer con ellas:

  1. Tratar de conseguir fotos así como grabaciones de sus historias. Después de la JMJ 2000, publicar un folleto con fotos de estos jóvenes y sus historias (junto con algunas fotos e historias del propio grupo) para distribuirlas en la comunidad del grupo. O componer un vídeo con estas fotos e historias para proyectarlo en uno de los eventos de la comunidad.
  2. Elaborar un folleto con fotos de los miembros del grupo y sus historias de fe. Imprimir una cierta cantidad de ejemplares y llevarlos a Roma para distribuirlos a otros de todo el mundo. Imprimirlos en diferentes idiomas para distribuirlos a adolescents de países que hablen esos idiomas.
  3. Hacer lo mismo que el punto 2, pero en vez de imprimir, grabarlo en CD o cinta de casete. También se puede llevar CDs y casetes de su música favorita para compartir y regalar.

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