judíos o griegos, esclavos o libres. Y todo hemos bebido del único Espíritu. (1 Cor. 12:13)
Objetivo: Promover el conocimiento, aceptación mutua y colaboración entre los diversos grupos étnicos, culturales y lingüísticos que forman la comunidad de fe.
Introducción
Cuán rica es nuestra diversidad, y sin embargo cuán ciegos somos sobre que es en nuestra diversidad que verdaderamente somos el Cuerpo de Cristo. Al tratar de ser como todos los demás, con frecuencia perdemos los dones únicos que Dios nos ha concedido a todos y cada uno de nosotros. Reflexionemos aquí y celebrémonos mutuamente y a nuestro maravilloso Creador que nos conoce a cada uno por su nombre.
Bienvenida y oración (15 minutos)
Dar la bienvenida a los participantes y pedirles que hagan una breve presentación de sí mismos en el idioma de su preferencia. Empezar con una simple oración centrada en el tema de la unidad cristiana en medio de la diversidad de culturas y pueblos. Crear un ambiente de acogimiento, incluyendo el uso de símbolos religiosos de diferentes culturas, y emplear canciones como la de Jaime Cortés, "Somos el Cuerpo de Cristo" (Breaking Bread, #416, Oregon Catholic Press, 1998). Otras canciones sugeridas: "We Are One Body", de Dana (World Youth Day Song); "Song of the Body of Christ" (Oregon Catholic Press); "God has Done Marvelous Things" de David Haas, y las siguientes canciones del Lead Me Guide Me Hymnal: "In Christ There Is No East Or West", "Oh Freedom", "Plenty of Good Room", "One Bread, One Body".
Compartir nuestras experiencias (40 minutos)
El aumento de la diversidad cultural, étnica y lingüística está cambiando la faz de nuestras vecindades y comunidades de fe. Esta diversidad enriquece las comunidades de formas maravillosas, pero también puede crear tensiones. Dar con un equilibrio entre las necesidades y aspiraciones de grupos tan diversos no es tarea fácil. La adecuada programación de misas en idiomas diferentes, representación sobre el consejo parroquial, acceso equitativo a instalaciones parroquiales y contribuciones y uso de recursos económicos son algunas de las áreas de frecuente tensión dentro de la comunidad de fe. En la arena social, racismo, pobreza y violencia son razones de gran preocupación. Conocer la cultura y ser conscientes de las aspiraciones y desafíos enfrentados por los diferentes miembros de la comunidad crea entendimiento y aceptación mutua. El diálogo abierto disminuye tensiones, supera temores y ayuda a construir una comunidad fuerte y unida. Estamos llamados a formar una sola Iglesia, nutrida por el mismo Espíritu (Tertio Millennio Adveniente, Nº 34). Este llamado tiene una especial importancia en el alba del tercer milenio. Para responder adecuadamente a este llamado, debemos abrir las puertas, tanto a Cristo como a su mensaje de unidad que viene a nosotros a través del Espíritu Santo (Tertio Millennio Adveniente, Nº 44).
Preguntas de discusión:
- ¿Qué experiencias positivas has tenido con individuos de diferentes grupos étnicos o culturales?
- Como miembros de un grupo cultural/étnico particular, cuál es la cosa individual que ha tenido el mayor impacto sobre tu crecimiento espiritual? (p.e., Eucaristía, participación adulta positiva, reconciliación, historia, familia).
- Discute las actividades, eventos, etc., que contribuyen a tu identidad étnica. Céntrate en actividades nacionales y/o locales que pueden haber tenido impacto más directo sobre tu vida.
Reflexionar sobre nuestra fe (40 minutos)
San Pablo habla de la importancia de las muchas partes de un cuerpo (1 Corintios 12:12-26). Las muchas partes representan las diversidades culturales y étnicas de este un solo cuerpo. Si bien hay muchas partes, cada parte acrecienta la riqueza de la iglesia universal.
Dios creó una humanidad ricamente diversa y nos invita a compartir los dones unos a otros. 1 Corintios nos recuerda la diversidad de este un solo cuerpo, pero sin embargo resalta la importancia de cada parte y su contribución al crecimiento permanente de esta una sola fe y de la sociedad en su conjunto. Nosotros estamos llamados a compartir y celebrar esta diversidad en este año milenario y más allá.
La visión de unidad entre los pueblos va más allá de las diferencias y comparte la misma dignidad humana. El Espíritu Santo facultó a los apóstoles el poder de predicar al pueblo de muchas naciones y diferentes idiomas, creando entre ellas una nueva comunidad unida por el mismo Espíritu. El poder del Espíritu Santo y la íntima vinculación de los miembros de la comunidad de fe dan unidad al cuerpo, y de esta manera estimulan y producen amor entre los creyentes (Tertio Millennio Adveniente, Nº 45). Una fuerte tentación en una sociedad diversa es esperar uniformidad de todos sus miembros, a fin de ser una comunidad sin tensiones. Esta expectativa de asimilación puede crear una gran división y desigualdad. Este fue el caso en los inicios de la Iglesia cuando se esperaba que los paganos cumplieran con los requisitos de la ley mosaica antes de convertirse en cristianos. Después de discutir esta cuestión, los apóstoles afirmaron que es el Espíritu Santo el que trae verdadera unidad a todos los creyentes, y no costumbres judías específicas (Hechos 15:1-12).
La cuestión de cumplir con los requisitos de la ley mosaica a fin de ser aceptado como cristiano fue la razón principal para el primer concilio ecuménico de la Iglesia. Este concilio distinguió entre lo que es esencial a nuestra fe y lo que es una forma, determinada culturalmente, de expresarse, organizarse o celebrar nuestra fe en un país o cultura particular. La encarnación de Dios en la persona de Jesucristo nos habla de la universalidad de la acción redentora de Dios y de nuestra fe, y de cómo nuestra fe es expresada y vivida de maneras específicas dentro de cada cultura.
El Hijo de Dios, tomando en sí nuestra naturaleza humana, se encarnó dentro de un pueblo particular, aun cuando su muerte redentora trajo la salvación a todos los pueblos... El don de su Espíritu y su amor están destinados a todos y cada uno de los pueblos y culturas, a fin de llevarlos a la unidad... Para que esto suceda, es necesario inculturar predicando de forma tal que el Evangelio sea proclamado en el idioma y en la cultura de sus oyentes (Ecclesia en América, Nº 70).El hecho de que un católico o católica no comprenda o exprese su pertenencia a una comunidad de fe de una forma convencional a una cultura específica no significa por sí solo que esta persona sea menos católica que otra que sí lo hace. Entender y respetar esta distinción es clave para alcanzar la meta trazada por los Obispos de Estados Unidos de promover la diversidad cultural dentro de la unidad de la Iglesia (Id y Haced Discípulos, p. 18).
Preguntas de discusión:
- ¿Cuáles son algunas expresiones culturales o formas en que los diversos grupos de su parroquia expresan su tradición de fe católica?
- ¿Cómo son éstas similares o diferentes de la forma en que están ustedes acostumbrados a expresar su tradición de fe?
- ¿Cómo trae el Espíritu del Pentecostés y la lectura de 1 Corintios unidad cristiana a los diversos grupos culturales, étnicos y lingüísticos en las diferentes áreas de la vida parroquial?
- ¿En qué grado están los diferentes grupos culturales y étnicos activamente involucrados en el proceso de toma de decisiones de su comunidad de fe y en la sociedad civil?
Poner nuestra fe en acción (40 minutos)
Nuestras diferencias no pueden interponerse en el camino de nuestra creencia y vida común en Jesucristo. Fiel a las enseñanzas de Jesucristo, la Iglesia afirma la dignidad de todos y presenta la diversidad de razas, culturas e idiomas como un don de Dios, no como un problema. En un llamado a la unidad en Cristo, los obispos de la diócesis de Galveston-Houston escribieron una carta pastoral en 1994 titulada Muchos miembros, un solo Cuerpo. En dicha carta, los obispos nos aconsejan que no podemos satisfacernos con coexistir con diferentes culturas desde la distancia o sólo con la tolerancia mutua. El catolicismo de la Iglesia y nuestra unión con Cristo requiere que las diferentes culturas se conozcan mutuamente y formen relaciones en el marco pastoral, litúrgico y social (Muchos miembros, un solo Cuerpo, Nº 26). Los obispos exhortan a los fieles a hacer frente a "cada caso de prejuicio, cada estereotipo cultural y cada expresión de racismo que divida al pueblo de Dios". También nos invitan a celebrar las diferencias que hacen de la Iglesia un bello tapiz en que cada comunidad comparte su experiencia singular de Dios (Muchos miembros, un solo Cuerpo, Nº 27).
Pasos de acción:
- Lluvia de ideas de acciones y proyectos que promuevan la colaboración y unidad cristiana entre diferentes grupos culturales, étnicos y lingüísticos en su comunidad. (Un ejemplo de tal acción es participar en la celebración eucarística diocesana del año jubilar.) Traten de identificar al menos una acción en cada una de las siguientes áreas de la vida cristiana:
- Liturgia
- Educación religiosa y catequesis
- Construcción de comunidad y desarrollo de liderazgo
- Servicio y abogamiento
- Proceso de toma de decisiones
- Liturgia
- Organicen acciones de acuerdo con su prioridad e identifiquen agentes motores para cada acción que la comunidad decida tomar.
Reunir nuestras experiencias (15 minutos)
- ¿Qué les ayudó a participar en esta sesión y qué lo hizo difícil?
- ¿Qué aprendieron y aceptaron sobre los demás?
- ¿Qué aprendieron sobre su fe?
- ¿Cómo se comprometió la gente a implementar un curso de acción?
Celebrar nuestra fe como comunidad (25 minutos)
- Himno/canción de apertura
- Invocación o invitación a la oración
- Lectura bíblica
- Oración de acción de gracias o petición
- El Padrenuestro
- Oración final y señal de la paz
Himno de cierre
Para quienes asistan a la JMJ 2000
Actividad 1
Asignación antes de ir a la Jornada Mundial de la Juventud
- A cada joven se le pedirá que se reúna con dos jóvenes católicos de diferentes países o estados ubicados al menos a 1,500 km de su ciudad natal.
- Crear tarjetas para un fácil intercambio de información.
- Hasta donde sea posible en Roma, preséntate e intercambia regalitos.
- Pregunta a tu nuevo amigo o amiga si le gustaría intercambiar correspondencia por correo electrónico con el grupo juvenil. Si tienes 8 jóvenes que van a Roma entonces tendrías 16 jóvenes que intercambian correspondencia con el grupo.
- Hacer contacto inmediatamente después del regreso y empezar el diálogo con jóvenes que estuvieron reunidos en Roma.
- Intercambiar cartas, e-mail, fotos de la familia, grupo juvenil, etc.
- Leer la correspondencia a todo el grupo juvenil.
- De ser posible intercambiar correspondencia con otros miembros de ambos grupos juveniles.
- Usar 1 Corintios, explorar los desafíos y bendiciones de la diversidad de jóvenes que son llamados a ser un solo Cuerpo en Cristo.
- Con medios electrónicos, intercambiar ideas, fotos, vídeo, actividades por Internet, de ser posible una transmisión de experiencia de culto entre los dos lugares. Pueden hacerse amigos para siempre.
Actividad 2
Después de la Jornada Mundial de la Juventud
Después del regreso a casa permitir que los jóvenes creen cruces de cualquier material.
(La cruz puede actuar como un recordatorio de la cruz de la Jornada Mundial de la Juventud que "trae las oraciones y compromiso a todos los jóvenes que la reconocen como un signo sagrado del amor de Dios por la humanidad")
- Cada persona recibe un pedazo de tela (retazos están bien) para hacer una tela de oración.
- Después de hacer la cruz y la tela de oración, pedir a cada uno que escriba sobre pequeños pedazos de papel una de sus cargas: un mal de la comunidad que requiere oración, el nombre de un amigo en necesidad, oración comunitaria de la parroquia, intención mensual del Santo Padre, etc.
- Prender los pedazos de papel a la tela.
- Ofrecer una bendición y oración sobre todas las telas en cuanto se convierten en depositarios de nuestras cargas.
- Cada joven debe llevar la tela y el crucifijo a casa y colocarlos en su espacio para la oración. (La introducción de la hora de silencio y el espacio para la oración debe hacerse por anticipado).
- Usar el texto que sigue, tomado del Mensaje del Santo Padre a la Juventud, JMJ 2000, como inspiración al inicio de la oración privada sobre lo anotado en la tela y para fortalecer su vida de oración. Quizás hacer una estampa de oración o marcador de libro usando esta cita.
Aunque el viaje es difícil, todo lo podemos hacer en Aquel que es nuestro Redentor. Entonces, no recurran a nadie, excepto a Jesús. No busquen en ninguna otra parte lo que sólo él puede darles, ya que "no se ha dado a los hombres [y mujeres] sobre la tierra otro nombre por el cual podamos ser salvados" (Hechos 4:12). Con Cristo, la santidad —el plan divino para cada persona bautizada— es posible. Confíen en él; crean en el invencible poder del Evangelio y pongan la fe como el cimiento de su esperanza. Jesús camina con ustedes, él renueva su corazón y los fortalece con el vigor de su Espíritu.
- Después de hacer la cruz y la tela de oración, pedir a cada uno que escriba sobre pequeños pedazos de papel una de sus cargas: un mal de la comunidad que requiere oración, el nombre de un amigo en necesidad, oración comunitaria de la parroquia, intención mensual del Santo Padre, etc.
- Permitir que los jóvenes decidan cuándo y cómo "remover" las cargas. Recordarles que la tela no puede estar demasiado llena, pues Jesús lleva todas las cargas y hace el yugo más ligero.
- Discutir el carácter único de la cruz en la iglesia universal, el poder de la oración, y aun así el carácter único y diferencia de "cargas, oración, etc. (p.e., las cargas son universales en cuanto oramos por y con el Santo Padre).

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