La Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe

La fecha asignada en el calendario litúrgico para la celebración de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe es el 12 de diciembre. Este año la fiesta cae en el tercer domingo de adviento. "Hay que considerar el domingo como el día festivo primordial,"(Instrucción General para el uso del Misal Romano 4, vea SC 106). "Debido a su importancia, el domingo solamente cede su celebración a las solemnidades y a las fiestas del Señor. " Los domingos de Adviento, de Cuaresma y de Pascua tienen precedencia sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. (IGMR,5). Por esto, en el domingo 12 de diciembre, se pueden usar solo los textos y las lecturas del tercer domingo de Adviento. (Vea el boletín del Comité de Obispos sobre la Liturgia titulado Newsletter de junio de 1999).

A la vez hay una toma de conciencia creciente en las parroquias de los Estados Unidos del rol imporante de Nuestra Señora de Guadalupe como patrona de todo el hemisferio de América. Las reflexiones del SantoPadre Juan Pablo II en la clausura del Sínodo de América son el recuerdo más reciente de esta consideración pastoral importante.

Sin violar las leyes litúrgicas, que buscan mantener una celebración integra del domingo y del tiempo de adviento, hay muchas maneras en las cuales las oraciones y lecturas del tercer domingo de Adviento (ciclo B) se enriquecen con referencias a Nuestra Señora de Guadalupe en la homilía en ese día. Los homilistas pueden mencionar, por ejemplo, que así como el Espíritu del Señor descendió sobre Isaías para que él pudiera anunciar la Buena Nueva a los pobres y oprimidos, así escuchamos las palabras de María que proclamó que el Dios que levanta a los pequeños la ha mirado a ella en su humildad. Así como los gritos de Isaías en el desierto y de Juan el Bautista anunciaron la venida del Señor, las rosas que florecieron en la tierra árida del Tepayac simbolizan el florecimiento de la cristiandad en las Américas. Nuestra Señora de Guadalupe pidió justicia para el pueblo de Tepeyac, levantando a los oprimidos. Así ella es un "manto de justicia" para todos los oprimidos. (" ¿No soy yo, su madre, que estoy aquí? ¿ No estan, ustedes, afortunadamente, bajo mi cuidado?")

La imágen de la Virgen de Guadalupe encinta es, a la vez, un recuerdo muy apto del foco de este domingo en la celebración inminente del nacimiento de Cristo. Así, prestando atención particular a la preparación del ambiente litúrgico para este domingo, se puede incluir una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. A la vez, los vestidos del color rosa, indicados para el tercer domingo del Adviento, están relacionados con Nuestra Señora de Guadalupe desde el tiempo del Papa Benito XIV. La Oración de los Fieles puede incluir intenciones que reflejan temas como la unidad de las Américas y puede concluir con la oración colecta que se usa de costumbre en la Misa de Nuestra Señora de Guadalupe.

Las procesiones en honor a la Virgen de Guadalupe serían apropiadas también en el tercer domingo de Adviento. Muchas tradiciones locales, como el drama de la aparición de la Virgen realizadas fuera de la liturgia, pueden enriquecer la celebración de las últimas semanas del tiempo de Adviento.

La participación plena, consciente y activa de cada miembro de nuestras asambleas en los misterios de nuestra fe es el propósito de las guías litúrgicas. Este año el tercer domingo de Adviento nos provee una oportunidad de mantener la importancia de la celebración dominical y, a la vez, enriquecer nuestra experiencia de la incarnación del Señor recordando el cuidado de su madre por la Iglesia en América.

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