Kevin Appleby
Director para Política Migratoria y de Refugiados
Conferencia de Obispos de los Estados Unidos
Conferencia telefónica de prensa- 23 de noviembre de 2009
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos apoya la inclusión de los inmigrantes en la reforma del sistema de salud. Los inmigrantes legales, futuros ciudadanos que pagan impuestos, deberían tener acceso a una cobertura médica igual que la de los ciudadanos estadounidenses. No se debería negar a los inmigrantes indocumentados, la mayoría de los cuales trabaja y contribuye a nuestra economía, la posibilidad de comprar seguros médicos con su propio dinero.
Durante el tiempo en que el Senado considere la reforma de salud, los obispos se enfocarán en: a) eliminar la “prohibición de los cinco años” que impide que los inmigrantes legales tengan acceso durante ese tiempo a beneficios de salud federales, incluyendo Medicaid; b) eliminar la prohibición de que los inmigrantes indocumentados puedan usar su propio dinero para comprar cobertura médica a través del llamado “intercambio de seguros de salud”.
Para los inmigrantes legales, el Congreso todavía no ha escrito la receta médica adecuada. Aunque los inmigrantes legales pueden solicitar subsidios para comprar seguros médicos en la propuesta del Senado, aquellos en el nivel económico más bajo que viven cerca o por debajo del nivel de la pobreza lo tendrán difícil para poder comprar una cobertura adecuada, incluso con los subsidios. Tanto la Cámara como el Senado se resisten a eliminar la prohibición, impuesta en 1996 por la ley de reforma del bienestar, que prohíbe a los inmigrantes legales solicitar ayudas de Medicaid. Para muchos de estos inmigrantes legales pobres y sus familias, Medicaid es la mejor opción para tener cobertura médica. Haciendo honor a la justicia, estos deberían ser elegibles para programas por los cuales pagan impuestos.
La Cámara de Representantes permitió justamente que los inmigrantes indocumentados puedan comprar seguros médicos usando sus propios fondos. La propuesta de ley en el Senado no lo permite, lo cual creemos que es contrario al bien de la salud pública y a una política pública sensata. Sin cobertura primaria, los inmigrantes indocumentados dependerán grandemente de las clínicas comunitarias y salas de emergencia para cuidados médicos esenciales, cuando su estado de salud haya empeorado y su tratamiento sea más costoso. Al permitir a los inmigrantes indocumentados comprar seguros médicos en el intercambio, los riesgos y costos del nuevo sistema de salud serían compartidos por más participantes y esto ayudaría a que los costos sean más bajos para todos.
Incluir a los inmigrantes en la reforma de salud ayudaría a hacer el cuidado médico más asequible y a nosotros una nación más saludable. También haría la cobertura accesible a los más vulnerables entre nosotros. ¿No es éste el punto de la reforma de salud?
La Conferencia de Obispos Católicos continuará trabajando para asegurar que la versión final de la propuesta de ley mejora el acceso al cuidado médico para los inmigrantes, quienes forman parte de nuestras comunidades y de nuestra nación.
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