7 de Septiembre VIGéSIMO TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Por todos los niños concebidos esta semana en nuestra parroquia:
que mediante nuestras oraciones y acciones,
esa persona pequeñita y vulnerable pueda ser criada con seguridad y amor;
Roguemos al Señor:
14 de Septiembre EXALTACIóN DE LA SANTA CRUZ
Por todos los que sufren,
y especialmente los niños que son abusados física y emocionalmente:
que Dios pueda concedernos la sabiduría y la determinación
de protegerlos y nutrirlos;
Roguemos al Señor:
21 de Septiembre VIGéSIMO QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Por los doctores que luchan por hacer el bien,
y por sus pacientes:
que el Evangelio de la Vida pueda ser su guía;
Roguemos al Señor:
28 de Septiembre VIGéSIMO SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Por todos los ancianos:
para que nosotros podamos apreciar su sabiduría,
dar gracias por su presencia,
y decirles diariamente lo mucho que les necesitamos;
Roguemos al Señor:
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra,
cuida de todos tus hijos
y ven en nuestra ayuda.
Condúcenos hacia Cristo, el Camino, la Verdad, y la Vida;
ruega al Padre para que nos conceda los dones del Espíritu Santo,
que nos proteja de toda persecución y nos libre de todo mal.
Ayúdanos siempre a dar testimonio
del fruto de amor y del auténtico significado de la vida;
enséñanos a construir contigo el Reino de tu Hijo,
un Reino de justicia, amor y paz.
Preparado por el Secretariado de Actividades Pro-Vida de la USCCB
Septeimbre 2003: Notitas Para El Boletín
La causa de la vida subirá y caerá pero no por el conocimiento de los científicos o las estrategias políticas, la causa de la vida será decidida por nuestro valor y amor — o por nuestra falta de valor y amor.
El antídoto para el aborto es el amor. Amor en la forma de adopción. La solución amorosa al aborto es la adopción. Debemos celebrar la adopción, honrarla y facilitarla.
Nuestra tarea es construir una civilización de amor o no habrá civilización del todo. Es realmente una búsqueda de santidad. Todos podremos hacer algo sobre el aborto cuando seamos más santos — el valor y el amor son la fortaleza de la santidad. Una de las cosas más dolorosas sobre nuestros defectos y fallas como individuos y como comunidad es que nos previene de hacer el trabajo del Señor en la forma que él nos pide. Esto debe ser un gran incentivo para que nosotros aceptemos la gracia de la conversión en nuestras propias vidas, para que podamos ser mejores testigos del Evangelio de la Vida...
Es responsabilidad de todos los padres inculcar en sus hijos los principios fundamentales de la fe. Dios nos confió la crianza de estos niños pero solo por un tiempo; no debemos dejar de cumplir esa responsabilidad. Eso es lo que transformará nuestra cultura.

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