El 23 de agosto de 2000, el National Institutes of Health (NIH) emitió normas directivas finales para el financiamiento federal de investigaciones con células troncales de embriones humanos. En seguida se realizaron audiencias en el Senado para un proyecto de ley que financiara la destrucción de embriones humanos para extraer sus células troncales. El 23 febrero de 2001, el Presidente George W. Bush recibió una carta urgiéndolo a apoyar el financiamiento federal de tal investigación. Esta carta fue firmada por ochenta laureados con un Nóbel, y venía inmediatamente después de una carta parecida firmada por 123 organizaciones y enviada el mes anterior.
¿Qué son estas "células troncales" y porqué este interés enorme en ellas?
En breve, células troncales son células que tienen el potencial de ser muchas células diferentes, según las señales que reciben. Teóricamente, podrían proporcionar avenidas para reemplazar tejidos estropeados o que no funcionan y curar muchos tipos de enfermedades. Las células troncales se encuentran desde el momento que se inicia el desarrollo de un embrión hasta la vida adulta. Algunos investigadores creen que las células troncales encontradas en el embrión proporcionan más potencial de regenerar tejidos que células troncales removidas de donantes adultos mayores.
La pregunta es esta: dado que las células troncales de embriones humanos podrían ser la base de algunos milagros médicos, ¿no debería el gobierno federal financiar investigaciones que hacen uso de las células troncales tomadas de embriones humanos "no utilizables" y provenientes de clínicas de fertilización in vitro (IVF)? ¿No sería esto un mejor uso de los embriones desperdiciados en vez de destruirlos o congelarlos como se hace actualmente?
Para responder a esta cuestión de si la financiación gubernamental debería apoyar la investigación con células troncales de embriones humanos, tenemos que considerar lo siguiente:
- ¿Cuál es la base científica y médica para considerar esta línea de investigación y sus alternativas?
- ¿Cuáles son los argumentos éticos seculares en favor y en contra?
- ¿Cuáles son las consideraciones legales y jurisprudenciales?
La enseñanza católica se opone fuertemente contra cualquier procedimiento que termina intencionalmente una vida humana inocente desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Jesucristo enseña que cada ser humano es importante a Dios, y que cada uno es responsable de su vida y sus acciones. Los individuos se juzgarán no por la bondad de las personas a su alrededor, sino según lo bien que personalmente han vivido según la Palabra de Dios.
Afortunadamente, la esencia de estos puntos puede encontrarse en un documento respetado por la jurisprudencia secular. Todas las sociedades se basan en la regla de ley, aun las sociedades injustas. Lo que distingue a una sociedad justa de una sociedad injusta son los antecedentes legales aceptados como la base de su jurisprudencia. Desde mi punto de vista, los Estados Unidos es una sociedad justa de manera especial, porque es el primer gobierno en la historia de la humanidad en el que los derechos del individuo anteceden a los derechos percibidos por el Estado. El individuo es la entidad más estimada en la sociedad. Este precepto se encuentra en las diez primeras enmiendas a la Constitución de Estados Unidos, que se refieren comúnmente como os Estatutos de Derechos [Bill of Rights].
Esto es el punto crucial de nuestro argumento en el mundo secular: que el ser humano individual es la entidad más sagrada e inviolable en nuestra sociedad, y nunca puede ser visto simplemente como un objeto o como materia prima para ser usada para el bienestar público, aun en el caso de un bien tan demostrable como la salud o la vida de otra persona.
Base científica y médica para considerar la investigación con células troncales de embriones humanos
La ciencia médica no ofrece terapia definitiva para muchas enfermedades debilitantes. De hecho, con la excepción de antibióticos y otras terapias para enfermedades infecciosas, la ciencia médica proporciona pocas curas para las enfermedades humanas. La mayoría de las terapias médicas o controlan la enfermedad, desaceleran su progresión o mitigan sus efectos.
La capacidad de regenerar tejidos lesionados o que funcionan mal podría proporcionar terapia definitiva para muchas de las enfermedades mencionadas arriba. La capacidad de regenerar estructuras del sistema nervioso central podría ayudar a los parapléjicos a recuperar la facultad de caminar. La regeneración de las partes del cerebro que producen dopamina podrían curar la enfermedad de Parkinson. La regeneración del tejido pancreático que produce insulina podría curar la diabetes.
Algunos investigadores médicos utilizan células que todavía no se han diferenciado en tipos específicos de tejido, y por eso podrían ser inducidas a desarrollar en el tipo de tejido requerido para tratar una enfermedad específica. Estas células troncales pluripotentes abundan durante el crecimiento del embrión (cuando la mayoría de las células están justamente empezando a diferenciarse o especializarse), y son menos abundantes con la madurez del organismo en la edad adulta. Sin embargo, las células troncales están presentes en el curso de toda la vida humana.
Estudios en animales, y algunos estudios preliminarios en seres humanos, han mostrado la capacidad de las células troncales de adultos de mejorar varias condiciones asociadas con enfermedades. Estudios que usan células de embriones humanos para tratamientos médicos no existen todavía. Una conclusión engañosa derivada de los promotores de la investigación de las células troncales de embriones es que constituye un "avance médico". No lo es. Es una idea interesante favorecida por muchos científicos de NIH y de universidades destacadas.
Por ser un diabético durante 41 de mis 42 años, he visto muchas teorías aceptadas por NIH y por destacados académicos resultar desastrosamente falsas. Hasta los primeros años de 1990, el NIH y otros destacados centros médicos académicos mostraron, en estudio tras estudio, que el grado de control del azúcar en la sangre no influía en el inicio de complicaciones devastadoras en el sistema circulatorio asociadas con la diabetes. A los diez años de edad, pensé que esto era falso. La naturaleza mantiene los niveles de azúcar en la sangre en un balance estricto por alguna razón, y así en secreto empecé a tomar inyecciones de insulina de acción rápida antes de comer. Por esta razón estoy vivo y puedo compartir mi historia con ustedes. Ahora, por supuesto, todo el mundo sabe que el control del nivel del azúcar en la sangre es el determinante mayor de si alguien con diabetes de tipo 1 desarrollará complicaciones circulatorias.
Hay también una diferencia enorme entre una investigación prometedora y la capacidad de convertir esta investigación en un producto médico. Se requiere el paso de muchos años para hacer la investigación básica científica, y muchos años más para convertir los descubrimientos en una terapia médica de utilidad. Productos que ahora se usan en pruebas clínicas humanas tienen muchos años de antelación a cualquier nuevo esfuerzo básico científico como, por ejemplo, la investigación con células troncales de embriones, que ahora se propone para financiamiento federal. Establecí una compañía, Encelle, Inc., para financiar investigación sobre terapias potenciales para diabetes y otras enfermedades que necesitan el reemplazo de tejidos destruidos o que no funcionan. Porque mi enfoque está fuera del enfoque de NIH, no hemos buscado financiamiento de fuentes tradicionales de NIH o de otras fundaciones hasta muy tarde en nuestro desarrollo. Más bien, buscamos inversiones privada.
Tenemos nuestras primeras pruebas clínicas humanas con un producto que, creemos, regenera tejido humano. Los resultados preliminarios son excitantes, y parecen confirmar lo que encontramos en estudios animales –que la exposición de los tejidos de un paciente a nuestro producto después de una sola inyección regenera estructuras de tejido complejo, resultando en la curación de úlceras de piel crónicas. Nuestro material (un co-polímero artificialmente sintetizado por semejarse a estructuras de tejido conectivo, estructuras encontradas durante el desarrollo embrionario) aparentemente induce la de-diferenciación seguida por una diferenciación explosiva que regenera tejido completamente integrado. Estos resultados se han demostrado en cuatro especies de animales, y estamos esperando los resultados en nuestra primera prueba humana..
Junto con una mayor comprensión de la diferenciación celular viene la realización científica que define al ser humano. Me impresionó que los que están a favor tanto como los que están en contra de la investigación con embriones humanos dijeron que el embrión humano debería ser tratado con respeto. En mi testimonio, presenté la siguiente definición desapasionada de lo que es humano:
La replica de tejido específico requiere que las células reciban un número enorme de señales específicas. Lo que define una célula de una vida humana es la masa celular que puede producir e integrar este enorme número de secuencias, que ocurren en poco tiempo después de la fertilización. La cascada de diferenciación celular específica empieza y sigue en el curso de la vida adulta de una persona. Se puede debatir cuándo comienza el razonamiento del organismo fetal, pero no hay nada que debatir sobre cuándo es humano.
Aunque la investigación con células troncales de embriones puede ser una idea popular, hay otras terapias interesantes, mucho más avanzadas en su desarrollo y que no necesitan la destrucción de embriones humanos. Para citar unos ejemplos recientes: células cerebrales de ratas adultas han generado con éxito tejido de músculos de rata, células troncales de sangre de cordón umbilical llegaron a ser "tejido cerebral [al ser inyectadas en cerebros de ratas], madurando en el tipo de célula apropiada para esa área del cerebro"; tejido de piel de vaca fue reprogramado en su estado de célula troncal y entonces transformado en tejido de corazón; músculo del muslo humano de un paciente se ha convertido en células contrayentes de músculos de corazón; e investigadores han convertido células de grasa, obtenidas por liposucción, en huesos, músculos y células de cartílago.
Argumentos éticos seculares
Hay muchos argumentos éticos tanto a favor como en contra del uso de células troncales de embriones humanos para investigación médica. Este es un caso a favor de esa investigación, ofrecido en su testimonio en septiembre de 2000 al subcomité del Senado, por el Dr. Richard Hynes, Profesor de Biología de M.I.T.:
[Nosotros] creemos que sería inmoral no seguir la investigación con células troncales de embriones ... porque esta investigación tiene un potencial enorme para salvar vidas humanas y mitigar el sufrimiento humano... Ciertamente, debemos aprovechar el potencial enorme para salvar la vida por medio de los miles de embriones que actualmente están congelados y destinados a la destrucción. Tenemos una obligación a todos aquellos que están sufriendo de explorar todas las avenidas posibles que podrían conducirnos a la prevención de enfermedades y a descubrir remedios para ellas.
Pero la premisa que el esfuerzo debe ser grande y todas avenidas deben ser exploradas porque la necesidad es grande, claramente no es ética. Si un adulto no está de acuerdo en ser donante de órganos, los estados civiles no presumen el derecho de usar sus órganos para transplantes, aunque la persona esté muerta. Ni mucho menos, ningún estado instruiría a los investigadores en cómo matar a esa persona para "cosechar" sus órganos mientras vive. En este caso, la entidad humana en desarrollo no puede dar su consentimiento a ser sacrificado –por eso, al usar preceptos de ley natural, el Estado no debería subsidiar y promover este sacrificio. Los católicos, junto con los estadounidenses de otras afiliaciones religiosas o sin afiliación alguna, creen que cada individuo tiene derechos y deberes, incluso el deber de respetar la existencia de otros individuos. Simplemente declarar que una investigación es prometedora no se ha considerado suficiente para justificar el financiamiento de incontables otros esfuerzos de curar enfermedades, muchos de los cuales no presentan ningún problema ético. Por eso, uno no puede exigir, con suficientes razones, financiamiento para esta investigación basado en que posee el potencial de algún día mitigar enfermedades, sin tener en cuenta que implica la destrucción de seres humanos vivos en embrión.
Los argumentos éticos que apoyan la investigación con fetos o embriones asumen que el feto y el embrión no tienen derechos iguales a los de individuos más avanzados en su desarrollo (i. e. de más edad). En resumen, tendríamos que definir el embrión como una masa de célula humana que no tiene el mismo derecho a la vida que nosotros que somos masas celulares más diferenciadas. Si esta asunción es correcta, ¿sería entonces no ético no tener fincas de embriones para salvar a los seres humanos más diferenciados a quienes valoramos más? Y ¿a que otros grupos de seres humanos, no desarrollados, subdesarrollados, o ya no productivos podemos aplicar esta premisa más tarde?
Consideraciones legales y jurisprudenciales
La base médica y científica para financiar la investigación con células troncales de embriones es debatible. La base ética depende de aceptar una valuación clasificada de seres humanos según la medida de su desarrollo. El argumento más convincente en contra del financiamiento se encuentra en los Estatutos de Derechos [Bill of Rights].
Los Estatutos de Derechos establece un gobierno en el que los derechos del individuo van por encima de los derechos percibidos por el Estado. George Mason, el autor de la Declaración Virginiana de Derechos de 1776 (parte de la Constitución Estatal de Virginia) en la que se basaron los Estatutos de Derechos, era delegado a la Convención constitucional en Filadelfia. Fue uno de tres delegados que no querían aprobar la Constitución de EE.UU. a menos que incluyera los Estatutos de Derechos. Sin esto, creía Mason: "El gobierno terminaría en una monarquía o una aristocracia tiránica; cuál de ellas, él tenía dudas, pero estaba seguro que sería una o la otra alternativa". James Madison convenció a Mason que apoyara la ratificación de Virginia a la Constitución de EE.UU., asegurándole que sus Estatutos de Derechos se añadirían como enmiendas. Madison hizo honor a su palabra.
Mason creía que a menos que la gente retuviera su habilidad de defender los derechos individuales específicos, articulados en las diez primeras enmiendas, un gobierno justo eventualmente se convertiría en uno en el que la mayoría podía infligir injusticias en grupos menos favorecidos. Así los derechos de los individuos se han protegido en el curso de la historia de la república. Cuando el debate sobre qué constituye una vida humana llegue a un punto de desenlace, como sucedió con la esclavitud y ahora con el aborto, la premisa de un partido tendrá que ser vencida. En el caso de la esclavitud, fue necesaria la Guerra Civil para establecer el precedente que todos los humanos son dignos de ser protegidos constitucionalmente.
En el caso del aborto, ha surgido un prototipo interesante. Ya que durante el debate de la
decisión de Roe v. Wade, la mayoría de los jueces de la Corte Suprema declararon su incertidumbre sobre cuándo empieza la vida humana, ellos permitieron que los derechos de un individuo tuvieran precedente a los derechos de otro. El derecho de la madre a terminar su embarazo asumió la precedencia sobre el derecho a la vida de su niño en desarrollo. Pero ahora, con la propuesta de dar apoyo federal a la investigación de embriones humanos, el Estado decidirá el mejor uso de un individuo para los propósitos del Estado, por primera vez en la legislación de Estados Unidos.
El aborto no se realiza por ningún propósito asignado por el gobierno en Estados Unidos, como por ejemplo en China. Se cumple por la exigencia de un individuo –la madre– para terminar la vida de otro individuo –el niño no-nacido. La investigación aprobada y patrocinada por el gobierno federal que endosa el uso de embriones humanos para un bien social representa un cambio de paradigma catastrófico. El NIH, con apoyo federal, determinará por primera vez que los individuos humanos pueden ser usados y destrozados en experimentos médicos a favor de los intereses del Estado.
Como dije al subcomité del Senado:
La historia ha demostrado ampliamente las consecuencias espantosas cuando un gobierno define arbitrariamente lo que constituye la vida humana. No estoy sugiriendo que los que quieren usar tejido embrionario humano tienen la misma mentalidad. No obstante, la ley se basa en precedentes, y una vez que los Estados Unidos permita que el embrión individual humano sea sacrificado por un bien aparentemente mejor, la defensa mayor de los derechos de los individuos habrá sido mermada.
No nos encontramos solos en nuestra convicción religiosa que Dios ha creado a los seres humanos como la creación más preciosa en la tierra. Como Jesús, Mahoma también se separó del pensamiento religioso común de su tiempo al sugerir que los individuos son responsables de su comportamiento, y que Alá cuida a cada uno de nosotros. Mucho antes, el relato de Génesis dramatizó cómo las decisiones de individuos, incluso la decisión de tomar o no la vida de otro individuo, puede transformar nuestro mundo en algo mejor o peor. La Constitución de Estados Unidos incorporó estos preceptos al formar un modelo funcional de gobierno que ha producido la civilización más grandiosa en la historia.
Es nuestro deber como estadounidenses impedir la destrucción de los Estatutos de Derechos con la disminución de la protección que proporciona a todos los individuos, incluso a los embriones. Es nuestra vocación como católicos proteger a nuestros más pequeños y vulnerables tesoros. Como parte de esta vocación, es nuestra responsabilidad, también, encontrar la Palabra de Dios en documentos seculares como la Constitución de Estados Unidos –aprenderla, articularla y vivirla para conducir nuestra vida según las enseñanzas de Jesucristo.
Dr. Usala, endocrinólogo pediátrico es el Oficial Científico Principal el y Director Médico de Encelle, Inc.
Copyright © 2001, United States Conference of Catholic Bishops, Inc., Washington, D.C. Derechos reservados. Traducción por Marina A. Herrera, Ph.D.

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