El mito de la superpoblación y quiénes lo inventaron

por Austin Ruse


La afirmación de que el mundo llegará a estar peligrosamente superpoblado nunca ha sido cierta. Fue falsa cuando fue postulada por primera vez en el siglo XIX. Fue falsa cuando La bomba de la superpoblación (The Population Bomb) fue publicada por primera vez en la década del 60 y es falsa ahora. El hecho de que esta teoría aún se enseñe en las escuelas secundarias en todo el mundo no la hace más verdadera. Continúa siendo una teoría falsa.

En este ensayo trazaré brevemente el desarrollo en el curso de los años de la inusitadamente utópica idea de que la miseria humana puede terminar con la extinción de la humanidad, o al menos con la desaparición de una buena porción de ella. Me referiré al trabajo de uno de los más importantes proponentes de la teoría, la División de Población de las Naciones Unidas. Señalaré las diferencias entre el ala feminista y el ala que aboga por el puro control de la población. Y finalmente explicaré más completamente cómo y por qué la teoría de la superpoblación no es verdadera.

Esta guerra de conceptos sobre la población lleva ya más de un siglo. Ha pasado por cuatro etapas distintas pero estrechamente relacionadas: Maltusianismo, eugenésica, explosión demográfica y ahora está en la etapa conocida como "derechos reproductivos".

El maltusianismo, así nombrado por el científico del siglo XIX Tomás Malthus, postula que el exceso de población en el mundo es la causa inevitable de muchos males, entre ellos, hambre, inanición, enfermedad y guerra. La teoría sugiere que la población del mundo crece exponencialmente pero la producción de alimentos no, con el inevitable resultado de inanición masiva. No desacreditada totalmente hasta el advenimiento de las técnicas modernas de cultivo en el siglo XX, el maltusianismo ha proporcionado el apoyo intelectual de todas las otras iteraciones de la teoría de superpoblación.

El siguiente paso en el movimiento ocurrió con el advenimiento de la eugenesia, la teoría de que no todas las razas son iguales y que las razas "malas" deben desaparecer para dejar espacio para las "buenas". Las razas "malas" generalmente eran identificadas como aquellas que eran más pobres o más oscuras que los proponentes de la eugenesia. Entre los primeros proponentes de esta teoría están Margaret Sanger, la fundadora de la planificación familiar (Planned Parenthood) quien abiertamente expresó creencias racistas y quien fue admirada por el régimen Nazi (estos hechos han sido ignorados por los herederos ideológicos y biológicos de Sanger).

Por supuesto, el régimen Nazi dio a la eugenesia su merecido mal nombre. Entonces la teoría de la superpoblación se volvió clandestina, se disfrazó y resurgió en los años 50 con la aprobación del establecimiento político y académico de los EE.UU. Reapareció con un nuevo nombre –la explosión demográfica– que hacía eco al trabajo de Malthus, pero todavía apuntaba a la población de piel más oscura en los países en desarrollo. En vez de decir simplemente que el mundo iba a carecer de alimento, ahora postulaba que el mundo carecería de casi todo incluyendo alimento, recursos naturales y eventualmente hasta de espacio para moverse. Esta teoría de la "explosión demográfica" ("population bomb") sirvió de apoyo al movimiento desde los años 60 hasta principio de los 90 y aun después.

La principal característica del miedo a la explosión demográfica ha sido la coerción. Si como sugieren los proponentes, la superpoblación presenta un peligro inminente para todo el planeta, los gobernantes consideraban que algunos pueblos debían ser forzados a reducir su número.

Casi siempre, la coerción procede de gobiernos contra su propio pueblo. Los ejemplos más famosos de coerción ocurren en países en desarrollo como China y Perú. Los casos de coerción allí están bien documentados y son muy obvios. Las mujeres en esos países eran obligadas a abortar. Otras eran esterilizadas sin que lo supieran. Aun otras eran chantajeadas con alimento y medicina a cambio de aborto o esterilización. Estos casos ocurren mayormente en el mundo en desarrollo, pero hasta en los EE.UU. han tenido mucha publicidad casos de mujeres pobres, adictas a las drogas a quienes grupos privados les pagan por dejarse esterilizar.

Aunque la coerción ocurre principalmente entre la población pobre a manos de sus propios gobiernos pobres, la presión procede de los países occidentales ricos, especialmente de los EE.UU. y de la Unión Europea, pero también de varias instituciones internacionales, especialmente de la Organización de las Naciones Unidas ONU.

El gobierno de los EE.UU. ayudó a fundar el Fondo de Actividades Demográficas de la ONU –UN Fund for Population Activities (UNFPA)– en 1969 como una agencia independiente para información sobre población y demográfica. La UNFPA, sin embargo, se convirtió rápidamente en un grupo de abogados que ha intervenido en más de un programa de control coercitivo de la población. A los diez años de su fundación, por ejemplo, UNFPA ayudó al establecimiento del más brutal programa de control de la población que el mundo haya visto jamás.

Con ayuda directa de UNFPA el gobierno chino instituyó una política que prohíbe a las mujeres tener más de un hijo durante su vida. Algunas mujeres que intentaron tener más de un hijo fueron forzadas a abortar. Otras recibieron multas tan elevadas por su segundo embarazo que no tuvieron más remedio que abortar. De hecho, de acuerdo con el Washington Post, solamente en los primeros seis años del programa, ocurrieron 50 millones de abortos forzados en China.

Bajo amenaza de perder la ayuda financiera de los EE.UU., UNFPA eventualmente prometió limitar sus actividades a 32 condados chinos y terminar todas las formas de coerción en esos condados (a pesar de que UNFPA negó que hubiera existido coerción alguna). UNFPA prometió además que si aún existía coerción en cualquiera de esos 32 condados, se iría de China inmediatamente. En 2002 el gobierno de los EE.UU. determinó que todavía existía coerción en esos 32 condados, que UNFPA era cómplice por proveer asistencia técnica y prontamente retiró la ayuda financiera. UNFPA todavía niega que existiera coerción en los 32 condados y continúa apoyando públicamente la política china de un solo hijo.

China no es el único lugar en donde se ha probado la ayuda de UNFPA en la coerción. No hace mucho el gobierno peruano, bajo el liderazgo del ex-presidente Fujimori implantó un agresivo programa de control de la natalidad entre las campesinas nativas. Investigadores del gobierno de los EE.UU. descubrieron que estas mujeres eran engañosamente esterilizadas bajo simulacro de otros procedimientos. A otras mujeres se les privó de alimento hasta que aceptaran ser esterilizadas. UNFPA financió el programa peruano, y las esterilizaciones forzadas y bajo coerción se ejecutaron en facilidades de UNFPA. Aunque UNFPA niega que existiera coerción en el programa peruano, comisionó un estudio que confirmó que sí existía coerción en el programa. La reacción de UNFPA ante los resultados negativos del informe fue enterrarlo y mentir al respecto. Todavía en el verano de 2002 UNFPA negó la existencia del informe que había sido desenterrado por un periodista peruano.

Al tiempo que esos debates hacían furor durante la década del 90, los controladores de la población comenzaron una vez más a cambiar sus términos. Determinaron, muy correctamente, que el control de la población estaba recibiendo mala prensa. Se consideró demasiado "forzado por los gobiernos" según los propios defensores del control de la población. Además de la mala prensa, los defensores del control de la población comenzaron a recibir informes de sus propios demógrafos, que presentaban una asombrosa información: El esfuerzo por disminuir el crecimiento de la población promoviendo la infertilidad estaba resultando más eficaz de lo que nadie había podido imaginar.

Aunque no se reveló al público en general hasta finales de la década del 90, era obvio para los expertos demográficos durante la Conferencia sobre Población y Desarrollo en el Cairo en 1994, que las ratas de fertilidad estaban disminuyendo vertiginosamente en todo el mundo. Me referiré a esos factores en un minuto pero primero quiero señalar el cambio en terminología, que existe aún en el presente.

Primero, determinaron que el método forzado por el gobierno y la frase "control de la población" ya no se podían justificar. Segundo, ellos ya sabían o sospechaban que las ratas de fertilidad estaban disminuyendo a gran velocidad y temían que los gobernantes concluyeran que el control de la población ya era innecesario. Tercero, querían que las ratas de fertilidad y, por lo tanto, la población, continuaran declinando. Su solución a estos delicados problemas fue disfrazar la vieja teoría de la superpoblación con el lenguaje de los derechos humanos, el argumento político por excelencia. Y a finales del siglo XX, surge la frase "derechos de reproducción". La idea era que si todos reclamaban y recibían sus "derechos reproductivos", de acuerdo con la definición de las Naciones Unidas, las ratas de fertilidad continuarían declinando. Y así, bajo la guía y el apoyo de UNFPA, la ONU comenzó la proclama internacional de los derechos reproductivos en la Conferencia del Cairo sobre Población y Desarrollo en 1994.

Aquí llegamos a la más reciente, pero no la última, fase de la guerra contra el concepto de población. Comenzó con el maltusianismo, continuó con la eugenesia, cambió a explosión demográfica y ha terminado, por lo menos hasta ahora, en la lucha por los derechos de reproducción. Y ahora presentamos brevemente la dicotomía en el movimiento, entre los feministas y los controladores de la población.

Realmente, la división no es muy grande. Algunos feministas, aunque no muchos, han considerado el control de la población como un asalto contra la mujer. Algunos de ellos, pero muy pocos, protestaron contra la política china de un solo hijo. Y ninguno habló en contra de la coerción en el Perú. Pero, al menos en teoría, hay una dicotomía entre quienes creen que el derecho de la mujer consiste en el derecho a abortar pero critican la coerción en la planificación de la familia. Y aquellos que creen tan enfáticamente en la necesidad de controlar la población, que los derechos de la mujer pueden resultar siendo pisoteados. Esta fase final del movimiento contra las personas emplea el lenguaje de los derechos de la mujer para beneficio del control demográfico.

Quiero terminar como comencé. La teoría de que el mundo está tan inundado de gente que eventualmente morirá, es falsa y siempre lo ha sido. No careceremos de alimentos, recursos naturales o de espacio. La teoría es completa y peligrosamente falsa. El mundo ahora produce más alimento que nunca en menos terreno. El mundo está inundado de alimentos. El problema es hacerlo llegar a los hambrientos. La inanición ocurre hoy en el mundo no por falta de alimento sino generalmente como resultado de malas políticas o por el uso de la inanición como un instrumento de guerra. Además, el costo de los recursos naturales es ahora más bajo que hace cuarenta años. El precio es siempre un marcador para la accesibilidad: precios más bajos resultan en mayor disponibilidad. ¿Por qué hay más abundancia de recursos naturales? Simplemente por nuestro ingenio. La humanidad ha mejorado los medios de obtener recursos naturales de la tierra, cualquiera que ellos sean, y nosotros los estamos usando más eficientemente.

Sin embargo, la población continúa creciendo. ¿Cómo puede ser eso? Por una buena razón. De acuerdo con Nicholas Eberstadt, de Harvard, no es que la gente se "reproduzca como conejos" sino que ya "no mueren como moscas". La más asombrosa revolución en el siglo más revolucionario, el siglo XX, fue la de la salud. Mientras que hace un siglo casi cualquier enfermedad podía matar a una persona en cuestión de días, estas enfermedades son ahora rutinariamente curadas. Mientras que una vez alguien esperaba vivir hasta los 60, ahora rutinariamente se vive hasta los 70, los 80, y aún hasta los 90.

La verdad es que la tan temida rata de fertilidad comenzó a declinar en el occidente hace más de 150 años, mucho antes del advenimiento de la planificación de la familia y del control de la población al estilo de la ONU. Realmente, Francia alcanzó lo que se llamó la transición demográfica, en el siglo XIX. Es un hecho natural que la rata de fertilidad declina naturalmente cuando la población se muda del campo a la ciudad y cambia de la subsistencia agrícola a la industrialización. También declinan cuando la mujer se educa y pospone el matrimonio, otro aspecto de la modernización.

Resulta pues, que la guerra a la fertilidad no era necesaria y el disminuirla artificialmente originó un problema que el mundo nunca había imaginado. En este momento, más de 80 países han alcanzado lo que se conoce como el nivel de fertilidad inferior al reemplazo, el punto en el cual las mujeres tienen tan pocos hijos, generalmente considerado como menos de 2.1 hijo por mujer, que los países ahora no pueden reabastecerse ellos mismos. La ONU predice que todas las naciones de la tierra, con excepción de unos pocos países africanos, alcanzarán el nivel de fertilidad inferior al reemplazo en los próximos veinte años. Y este es un problema muy serio. Lo que esto significa es una población envejeciendo rápidamente que invierte la pirámide demográfica. Las sociedades deben tener suficiente gente joven para reemplazar el número de ancianos que aumenta rápidamente. Fertilidad por debajo del reemplazo significa que en muchos países hay más viejos que jóvenes. Hace quince años, el Japón alcanzó una primicia mundial; llegó a un punto en que había más personas de más de 65 años que de menos de 15. Esta es una receta para desastre económico y guerra intergeneracional sobre el nivel de impuestos gubernamentales y de reservas para el seguro social de los ancianos. La ONU ahora lo reconoce.

En años recientes, la División de Población de las Naciones Unidas (oficialmente los analistas de estadística de la ONU) ha sonado la alarma sobre el nivel de fertilidad inferior al necesario. Hace un año, auspició una reunión de expertos en el cual demógrafos de todo el mundo concluyeron que no pueden predecir hasta dónde puede bajar la fertilidad. La ONU ahora cree que la población mundial llegará aproximadamente a los 8 billones de personas en 2050 y luego comenzará a declinar.

Los controladores de la población, sin embargo, continúan defendiendo su teoría. Ellos siguen diciendo que el mundo pronto morirá de hambre, y que pronto se agotarán los recursos naturales, y que está agotándose el espacio en el planeta. Sin embargo, cualquiera puede probar la teoría. La próxima vez que usted se encuentre en un avión viajando virtualmente a cualquier lugar del mundo, aún en los tan populosos EE.UU., mire hacia abajo y lo que verá será un planeta considerablemente vacío deseando ser convertido en un jardín por muchos más de nosotros.

Austin Ruse es presidente del Instituto de la Familia Católica y los Derechos Humanos, una organización privada con base en New York que controla la actividad de la Organización de las Naciones Unidas.

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Recursos

Libros

A Mother's Ordeal: One Woman's Fight Against China's One-Child Policy. Steven W. Mosher. ($20.00) Se consigue en https://pop.org/bookstore.cfm

Excessive Force: Power, Politics and Population Control. Elizabeth Liagin ($13.00) Se consigue en https://pop.org/bookstore.cfm

Population Matters: People, Resources, Environment and Immigration. Julian L. Simon. Piscataway, NJ: Transaction Publishers, 1996. ($18.99)

Population Research Institute Review. Falls Church, VA: Reportes del Instituto de Investigaciones sobre la Población, bimensuales con artículos sobre asuntos relacionados con la población.

The Ultimate Resource 2. Julian L. Simon. Princeton, NJ: Princeton University Press, 1996. ($40.00)

The War Against Population. Jacqueline Kasun. San Francisco: Ignatius Press, 1988. ($17.95)

Documentos publicados por la Santa Sede y la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU.

Catholic Teaching on Population Issues. Reverendísimo James T. McHugh. Washington, DC: USCCB Secretariado de Actividades Pro-Vida, 1991. 10 pp. ($2.00) Para pedir llame al: (866)582-0943.

The Person, the Family and Fundamental Choices. Reverendísimo James T. McHugh, S.T.D., Washington, DC: USCCB Secretariado de Actividades Pro-Vida, 1983. 6 pp., reimpreso ($.40 c/u; descuentos por cantidades) Para pedir llame al: (866)582-0943.

Serving the Human Family: The Holy See at the Major United Nations Conferences. Msgr. Carl J. Marucci. New York: The Path to Peace Foundation, 1997. Una compilación de 960-páginas de las declaraciones oficiales de representantes de la Santa Sede en las principales reuniones y conferencias de alto nivel durante los años 1990s. ($39.95)

Statement on Population. United States Conference of Catholic Bishops. Washington, DC, 1973, reimpreso. ($1.00)


Recursos en el Internet

www.pop.org, The Population Research Institute

www.c-fam.org, The Catholic Family and Human Rights Institute, una organización privada que supervisa las actividades de la ONU.

www.un.org, página digital principal de las Naciones Unidas en el Internet en donde puede leer recientes informes de prensa, documentos de conferencias y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Traducción: Marina A. Herrera, Ph.D. Bethesda, MD

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