Los cristianos no difieren de otros seres humanos en cuanto al lugar donde habitan, el lenguaje que hablan o las costumbres que tienen. Viven entre los griegos y entre los bárbaros, dondequiera que el destino los ubica. Siguen las costumbres locales en cuanto a su indumentaria, su dieta y otros asuntos externos.... Como ciudadanos comparten con su prójimo.... En breve: Lo que el alma es para el cuerpo, así son los cristianos para el mundo.
Carta a Diogneto, Capítulos 5 y 61
Más allá del hecho de que Diogneto es un pagano de alto rango, el autor y el destinatario de la Carta a Diogneto se han perdido en el polvo de la historia. Todavía hoy, la carta evoca una viva descripción de la vida cristiana en la Iglesia joven, tal vez durante los primeros años del siglo tercero. Los cristianos se habían dispersado "por las ciudades del mundo" (capitulo 6). Para los cristianos la vida seguía siendo peligrosa, pero aun así ellos no se separaron de la sociedad. Tomaban parte en todo "como ciudadanos".Cada uno es llamado
La enseñanza actual de la Iglesia sobre responsabilidad política está vinculada, desde el siglo XIX, al desarrollo de lo que el Papa Juan Pablo II ha llamado "'la doctrina social de la Iglesia', 'la enseñanza social' o incluso 'el magisterio social'".2
En esta doctrina, la comunidad política existe para el bien común, el cual convoca a todos los individuos, familias y organizaciones a alcanzar su propia realización. "El bien común está siempre orientado hacia el progreso de las personas".3 Se deduce que todos los ciudadanos deben participar en la comunidad política, sea como personas que cumplen el conjunto de deberes cívicos ordinarios o como quienes ingresan al servicio público en sus diversas modalidades.4 Como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, la obligación de participar en la promoción del bien común "es inherente a la dignidad de la persona humana".5
El Catecismo se hace eco de un tema de la doctrina social de la Iglesia: a las formas participativas de gobierno se les debe dar un lugar de honor.6 Donde tales formas de gobierno existen, los ciudadanos tienen mayores oportunidades y especiales obligaciones de participar. Como se observa en la Nota Doctrinal sobre Algunas Cuestiones Relacionadas con la Participación de los Católicos in la Vida Política: "Tales sociedades [democráticas] reclaman nuevas y más plenas formas de participación en la vida pública.... La vida de una democracia no puede ser productiva sin el activo, responsable y generoso envolvimiento de cada uno...".7
Cambio, promesa, problemas
La integración más profunda de los católicos en la sociedad estadounidense –especialmente en los últimos cincuenta años– es objeto de mucho estudio, llegando algunos a la conclusión de que los católicos han sido en gran medida asimilados, pero no se han desempeñado lo suficiente como instrumentos de cambio.8
Desde los años sesenta, el gobierno –local, estatal y federal– ha crecido enormemente en tamaño. El debate político se ha tornado más intenso y las campañas políticas más complejas. Después de estudiar las evaluaciones de las condiciones humanas alrededor del mundo, un autor sostiene que el bienestar general de la sociedad ha estado mejorando lentamente. "La humanidad realmente ha mejorado en términos de prácticamente cada indicador mesurable" –expectativa de vida, salud, alimentación y hambre, prosperidad, ambiente.9 Aún así, todavía hay serios problemas evidentes, los cuales con frecuencia tienen profundas raíces en el pasado.
Marginalización
Se halla en camino una guerra cultural en torno a si se admiten valores morales y religiosos en la vida pública. Hemos recorrido un largo camino desde aquella famosa exhortación de George Washington: "De todas las disposiciones y hábitos que conducen a la prosperidad política, la religión y la moralidad son soportes indispensables."10 La guerra en el día de hoy es sobre cuáles valores son admisibles –y mientras más ligados a la religión están los valores morales, más sospechosos lucen.
El Concilio Vaticano II sitúa este problema en perspectiva: "El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época".11 Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento emiten severas advertencias contra tales incongruencias morales y espirituales. Claramente, el problema va mas allá de lo individual a "las ocupaciones profesionales y sociales",12 de manera que hoy esta separación ha sido institucionalizada. Es parte de la cultura, parte de la manera como vivimos.
En su encíclica del año 1998 Sobre las Relaciones entre Fe y Razón (Fides et Ratio), el Papa Juan Pablo II trazó la creciente separación entre la revelación cristiana y la razón en tiempos modernos, un proceso que alcanzó su punto más alto en el siglo XIX y finalmente resultó en el nihilismo.13 Las duraderas verdades de moralidad y religión ceden a lo efímero y provisional; se honra el proceso por encima del sujeto y la toma de decisiones es movida por un crudo pragmatismo ceñido de preferencias personales y poder social.
La Nota Doctrinal se refiere a un "pluralismo ético" que no hace honor a la razón ni a los principios de la ley moral natural:
Como resultado de esto, los ciudadanos reclaman completa autonomía con relación a sus preferencias de orden moral, y los legisladores sostienen que ellos respetan esta libertad de preferencia al elaborar las leyes, lo cual ignora los principios de la ética natural y cede a las tendencias efímeras en lo cultural y lo moral, como si cada posible aspecto de la vida fuera de igual valor.14El corolario es que a muchos ciudadanos, incluso católicos, se les pide abandonar su comprensión de la persona humana y el bien común, en su hogar y en la Iglesia.
La lucha por participar
Las políticas de exclusión pueden ser vistas desde otra perspectiva.
La democracia es más que un proceso en el cual los ciudadanos participan. La gente participa porque se interesa acerca de la protección de la vida human, la promoción de la justicia y el acrecentamiento del bien común. Cuando el gobierno impide la búsqueda de estas metas, la gente se siente frustrada y desalentada, lo cual es comprensible. De todos modos, estar facultado para luchar por lo que uno cree correcto es parte del mantenimiento de una democracia saludable.
En su obra La Política, Aristóteles estudió las constituciones de muchos gobiernos de su tiempo. El filósofo notó que cambios importantes en las bases fundamentales de un gobierno pueden ocurrir gradualmente, incluso, de manera imperceptible.15 Hoy día, uno puede preguntarse si la extraordinaria Constitución de los Estados Unidos, con sus hábiles restricciones y balances de poder entre las tres ramas del gobierno, no ha sufrido un cambio imperceptible para la mayoría de los ciudadanos. Algunos comentaristas arguyen que funciones que una vez pertenecieron a la legislatura o al ejecutivo, con mucha frecuencia han sido asumidas por la rama judicial.
El tema del aborto es un caso que puede servir de ejemplo. Un proceso de serio debate político acerca del aborto se estaba desarrollando en este país cuando, en 1973, la Suprema Corte confundió a todos los participantes al crear un imaginario "derecho" fundamental al aborto. Hasta el día de hoy, el tema permanece intratable.
Hadley Arkes, profesor de Instituciones Americanas en Amherst, arguye que los ciudadanos, a lo largo del tiempo, han perdido el sentido de cómo conducir un buen debate acerca de asuntos morales como el aborto. Los políticos se han acostumbrado a pasarle a las cortes los asuntos "difíciles". Y emerge así lo que Arkes llama la "política del mutismo":
Los políticos dejaron de hablar del aborto, porque era un asunto que exasperaba a la gente....Es necesario, concluye Arkes, devolverle la voz a la mudez: reasumir una conversación entre las ramas del gobierno y restaurar en los políticos y ciudadanos ordinarios la confianza en su capacidad para conducir conversaciones serias sobre cuestiones morales.
Se hizo más fácil desviar el asunto diciendo que era materia judicial....
Con el tiempo, hasta la gente ordinaria ha comenzado a ver el aborto como una materia tan inescrutable, o tan generadora de descortesía y discordia, que sólo abogados y jueces pueden tratar con sus montones de complicaciones.
Esperanza duradera
La conversación necesita ser reasumida –con esperanza.
En el poema de Oliver Wendell Holmes "The Deacon's Masterpiece," (La Obra Maestra del Diácono) la "maravillosa carroza tirada de un caballo" duró cien años y un día y luego "se convirtió en pedazos en un instante".17 Una lección moral que podemos sacar de esto es que cosas que parecen inmutables, cambian. La decisión de la. Suprema Corte de los Estados Unidos en el célebre caso Roe v. Wade luce como una estructura formidable, pero también puede caer "toda en un momento." Sea gradualmente o en un día, caerá.
Para traer ese cambio, los ciudadanos ordinarios y aquellos políticos que se interesan por la dignidad de la persona humana y el bienestar de la sociedad, deben actuar. Como dijo el Papa Juan Pablo II en su alocución al cuerpo diplomático en enero de 2003:
Pero todo puede cambiar. Depende de cada uno de nosotros. Todos pueden desarrollar en sí mismos su potencial de fe, de rectitud, de respeto al prójimo, de dedicación al servicio de los otros.18La acción requiere virtud. Como todas las virtudes, la virtud de la "responsabilidad política" debe evitar excesos y deficiencias y encontrar significado.19
Por un lado, la política no debe tratarse como algo"manchado" o deshonroso. El Vaticano II nos dice que el arte de la política es "dificultoso pero noble," y elogia a aquellos que "aceptan las cargas de este oficio".20
Por otro lado, la lealtad al partido político de uno debe ser moderada. Las frases que expresan partidismo se esparcen. "Republicano de cabo a rabo". "Demócrata primero, católico después". Después de pasar por agrias divisiones partidistas en los primeros años de la nueva república, George Washington, en lo que luego se conocería como su "Discurso de Despedida" (1796), advirtió a sus conciudadanos contra "los perniciosos efectos del partidismo". Aunque sabía que esta inclinación permanecería con nosotros, urgió "a un pueblo sabio a desalentarlo y refrenarlo".21
Aristóteles dice que la política es un asunto práctico que requiere experiencia y prudencia. Los políticos puede que no sean muy versados en teoría política. "Por eso no los encontramos a ellos leyendo o dando charlas acera de asuntos políticos", escribió Aristóteles observando el estado de los asuntos de su tiempo.22 Pero los políticos deben ser experimentados, y deben ejercer la virtud de la prudencia al momento de determinar medios específicos para alcanzar fines particulares.
Para Santo Tomás de Aquino, la prudencia aconseja, juzga y manda correctamente en relación a los medios para alcanzar un fin. Cuando la prudencia es dirigida a los medios para alcanzar el bien común del Estado, es llamada virtud de la prudencia política.23 La prudencia política no se preocupa de calcular beneficios personales sino de determinar los medios apropiados para alcanzar el bien común. Simples políticos deben elevarse al nivel de estadistas.
El 31 de octubre de 2000, el Papa Juan Pablo II declaró a Santo Tomás Moro patrono de los estadistas y políticos. Moro fue competente y experimentado, poseía gran integridad personal y ofrecía consejos prudentes a su rey para el fomento del bien común. También poseía una verdadera pasión por la verdad. "El hombre no se puede separar de Dios, ni la política de la moral. ésta es la luz que iluminó su conciencia".24
En su reciente declaración Vivir el Evangelio de la Vida: Reto para los Católicos de Estados Unidos, los obispos de este país señalan virtudes especiales que necesitamos si vamos a promover el Evangelio de la Vida en la arena pública:
- Valor y honestidad para hablar la verdad sobre la vida humana,
- Humildad para escuchar atentamente tanto a los amigos como a los enemigos del aborto,
- Perseverancia para continuar la lucha por la protección de la vida humana,
- Prudencia para saber dónde y cómo actuar en el foro público
Las virtudes que practicamos nos sostienen para vivir el Evangelio de la Vida y convertirnos en testigos vivos de la sociedad que buscamos cambiar. La desesperanza y sus soluciones falsas son suplantadas por una esperanza duradera. Como el Papa Juan Pablo II nos desafía:
A todos los miembros de la Iglesia, pueblo de la vida y para la vida, dirijo mi más apremiante invitación para que, juntos, podamos ofrecer a este mundo nuestro nuevos signos de esperanza, trabajando para que aumenten la justicia y la solidaridad y se afiance una nueva cultura de la vida humana, para la edificación de una auténtica civilización de la verdad y del amor.26
Michael Taylor es director ejecutivo del Comité Nacional por una Enmienda sobre la Vida Humana, en Washington, D.C.
Traducción: Marina A. Herrera, Ph.D. Bethesda, MD.
Recursos
Además de las muchas referencias citadas en las notas, debe darse especial atención a cuatro documentos:
Congregación para la Doctrine de la Fe: Nota Doctrinal sobre Algunas Cuestiones Relacionadas con la Participación de los Católicos in la Vida Política (24, de noviembre de 2002). Este documento puede encontrarse en la página digital del Vaticano en: www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/ rc_con_cfaith_doc_20021124_politica_sp.html.
Administrative Board of the U.S. Catholic Bishops, Faithful Citizenship: Civic Responsibility for a New Millenium (Washington, DC: USCC, 1999). Para obtener una copia de este documento y materiales relacionados con el programa, ver: www.usccb.org/faithfulcitizenship/citizenshipsp.htm
U.S. Catholic Bishops, Vivir el Evangelio de la Vida: Reto a los Católicos de Estados Unidos) (Washington, DC: United States Catholic Conference, 1998). Este documento puede encontrarse online en: www.usccb.org/prolife/gospel.shtml. Es una aplicación a la situación de EE.UU. de las profundas enseñanzas de la encíclica del papa Juan Pablo II, El Evangelio de la Vida (Evangelium Vitae) (1995). Este documento se puede encontrarse en: www.vatican.va/edocs/ESL0080/_INDEX.HTM
Los documentos de la Iglesia son publicados por:
The United States Conference of Catholic Bishops, Office of Publishing and Promotion Services, 3211 Fourth Street, N.E., Washington, D.C. 20017-1194. Tel: 800-235-8722 or 202-722-8716. Catálogo y hojas para hacer sus pedidos se pueden encontrar en www.usccbpublishing.org
Pauline Books and Media, 50 Saint Paul Ave., Boston, MA 02130-3491. Los pedidos se pueden hacer directamente desde: www.pauline.org/store/subtopics/bks_subjects.html. O visite una de sus 18 librerías en EE.UU. y Canadá.
Recursos Para la Acción
Asuntos– No Candidatos
Organizaciones católicas y otras que están exentas bajo la Sección 501(c)(3) del Código de Rentas Internas están prohibidas de participar o intervenir en campañas políticas a favor o en contra de candidatos que buscan ser elegidos a puestos públicos, pero esa prohibición no tiene aplicación a personas actuando como individuos. Las iglesias pueden participar en campañas de cartas y en otros esfuerzos para educar a los legisladores acerca de asuntos que les interesan y a procurar su apoyo en cierta legislación. Vea "Political Activity Guidelines for Catholic Organizations" (February 29, 2000), Office of General Counsel, United States Conference of Catholic Bishops, available at: www.usccb.org/ogc/guidelines.shtml
¡Cosas que se pueden hacer!
únase al Comité Pro-Vida de su parroquia e inscriba su teléfono en la lista que recibe llamadas informativas cuando se necesita una acción especial para un asunto pendiente que se debate en la alcaldía de su pueblo, en la legislatura de su estado o en el Congreso. Manténgase informado y comparte esta información con amistades y vecinos; escriba cartas a oficiales elegidos o envíeles correo electrónico, llame a sus oficinas antes de una votación pendiente; reúnase personalmente con autoridades públicas elegidas en sus oficinas, en reuniones de la alcaldía, o en otras presentaciones públicas; escriba cartas al editor, o participe en shows que acepten llamadas telefónicas. Sea siempre cortés. ¡Pero no tenga miedo de expresar su parecer!
Puede obtener información general sobre programas legislativos pertinentes en su Oficina Diocesana Pro-Vida.
Recursos en Internet
Nacional
nchla.org/download.htm – National Committee for a Human Life Amendment [El Comité Nacional para una Enmienda por la Vida Humana] publica información sobre programas relacionados a los asunto pro-vida que se debaten en el Congreso: informes legislativos, hojas de datos, páginas con resúmenes legislativos, y otros.
www.usccb.org/prolife/index.shtml – El Secretariado Pro-Vida de los Obispos Católicos es la fuente primaria para las normas y enseñanzas sobre los asuntos pro-vida, incluyendo información sobre la política pública.
www.usccb.org/depts.shtml – Los departamentos de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. elabora información sobre programas que cubren una amplia gama de asuntos concernientes a la política pública que son de importancia para los obispos.
clerk.house.gov/members/index.php – Para obtener información de contacto para los miembros de la Cámara de Representantes de EE.UU.
www.senate.gov/general/contact_information/senators_cfm.cfm – Para obtener información de contacto para los miembros del Senado de EE.UU.
thomas.loc.gov – La página digital de la Librería del Congreso, ofrece una base de datos de todas las actividades del Congreso desde 1969 hasta el presente.
Estado
www.nasccd.org – La página digital de la National Association of State Catholic Conference Directors [Asociación Nacional de Directores de Conferencias Católicas Estatales] o sus equivalentes en 41 estados. Muchas de las conferencias estatales mantienen una página digital completa con información actualizada sobre los asuntos legislativos del estado.
www.ncsl.org –National Conference of State Legislators [Conferencia Nacional de Legisladores Estatales] ofrece una lista de páginas digitales para todas las legislaturas del estado, muchas de las cuales ofrecen bases de datos completas con buscadores para todos los asuntos pasados y actuales de la legislación.
Notas
- Las citas de esta Carta están basadas en Johannes Quasten, Patrology, Vol. I: The Beginnings of Patristic Literature (Westminster, MD: The Newman Press, 1950), 250-1.
- Carta Encíclica, En el Centésimo Aniversario de la Rerum Novarum (Centesimus Annus) (1991), no. 2. Este documento puede encontrarse en la página digital del Vaticano en: www.vatican.va/edocs/ESL0081/_INDEX.HTM. Para lista de documentos del magisterio papal hasta León XIII, ver Notas Doctrinales sobre Algunas Cuestiones Relacionadas con la Participación de los Católicos in la Vida Política, Congregación para la Doctrina de la Fe (24 de noviembre 2002), n. 11 (de aquí en adelante citado como "Nota Doctrinal"). Por supuesto, el Vaticano II nos dejó documentos decisivos, especialmente la Constitución sobre la Iglesia (Lumen Gentium) (1964), la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Moderno (Gaudium et Spes) (1965) (de aquí en adelante citada como "GS"), y el Decreto sobre el Apostolado de los Laicos (Apostolicam Actuositatem) (1965). Se pueden obtener en la página digital del Vaticano en: www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/index_sp.htm. O en Documentos del Vaticano II: Constituciones, Decretos, Declaraciones. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid, 1982.
- Catecismo de la Iglesia Católica: Modificaciones basadas en la Editio Typica, 8 1997 USCC, Inc. BLibrería Editrice Vaticana, no. 1912 (citado como CIC).
- GS, nos. 74, 75; también, no. 31. Ver además, CIC, nos. 1905-12.
- CIC, no. 1913.
- CIC, no. 1915.
- Nota Doctrinal, no. 1. La Nota Doctrinal fue publicada con la aprobación del Papa Juan Pablo II por la Congregación para la Doctrina de la Fe el 24 de noviembre de 2002.
- "Los católicos estadounidenses han buscado por mucho tiempo asimilarse a la vida cultural de este país. Pero al asimilarse, hemos sido frecuentemente totalmente 'digeridos' (Vivir el Evangelio de la Vida: Reto a los Católicos de Estados Unidos) (Washington, DC: United States Catholic Conference, 1998), no. 25.
- Bjorn Lomborg, The Skeptical Environmentalist: Measuring the Real State of the World (Cambridge: Cambridge University Press, 2001), 4.
- Citado del Yale Law School Avalon Project: www.yale.edu/lawweb/avalon/washing.htm.
- GS, par. 43.
- Ibidem.
- Sobre las Relaciones entre Fe y Razón (Fides et Ratio) (1998), pars. 45-48. Este documento puede encontrarse en la página digital del Vaticano: www.vatican.va/edocs/ESL0036/_INDEX.HTM
- Nota Doctrinal, no. 2.
- "Luego ocurre algo muy gradualmente: sucede frecuentemente que un considerable cambio en las costumbres de un país ocurre de manera imperceptible, cada pequeño cambio se introduce inadvertido". Una edición en español es Aristóteles: La Política, Editorial ALBA, Madrid, 1998".
- Hadley Arkes, Natural Rights and the Right to Choose (Cambridge: Cambridge University Press, 2002), 228.
- "The Deacon's Masterpiece" se puede encontrar en varios sitios en la Red, p. ej.: www.web-books.com/Classics/Poetry/Anthology/Holmes/Deacon.htm
- Discurso de su Santidad el papa Juan Pablo II al Cuerpo Diplomático (13 de enero de 2003), no. 3. Este discurso se puede encontrar en la Red en www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/2003/january/documents/hf_jp-ii_spe_20030113_diplomatic-corps_sp.html
- Según Aristóteles, la virtud "es el medio entre dos vicios, el uno el exceso y el otro la deficiencia". Por ejemplo: "En el campo del Honor y el Deshonor Público el medio es la Magnanimidad, el exceso es cierta vanidad, y la deficiencia la Pusilaminidad". The Ethics of Aristotle: The Nichomachean Ethics, Trans. J.A. K. Thomson, Rev. Hugh Tredennick, Introducción por Jonathan Barnes (New York: Penguin Books, 1955, 1976), 102, 105.
- GS, no. 75.
- Vea n. 10 más arriba. Antecedentes de lectura fácil se pueden encontrar en "The Farewell," Founding Brothers: The Revolutionary Generation (New York: Vintage Books, 2002), 120-61.
- The Ethics of Aristotle, 340.
- Summa Theologiae, II-II. 47.10, 11.
- Apostolic Letter, j Juan Pablo II (31 de octubre, 2000), no. 4. Disponible en: www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/motu_proprio/documents/hf_jp-ii_motu-proprio_20001031_thomas-more_sp.html
- Vivir el Evangelio de la Vida, no. 27.
- El Evangelio de la Vida, no. 6.

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