y Frank J. Moncher, Ph.D.
El suicidio es la tercera causa principal de muerte en personas de 15 a 29 años, después de los accidentes y homicidios, y la sexta causa principal entre niños de 5 a 14 años. Durante mucho tiempo un problema entre los adolescentes varones (13 a 19 años), la tasa de suicidio entre las adolescentes de 10-17 años y las mujeres jóvenes (18-24 años) se ha triplicado en los últimos 25 años. Mientras las jóvenes son más propensas a la depresión que los jóvenes, los adolescentes y hombres jóvenes tienen cuatro veces más probabilidades de cometer suicidio.
Durante las próximas 24 horas 1,439 adolescentes intentarán suicidarse, y 12 personas jóvenes, entre 15 y 24 años morirán por suicidio.1
¿Por qué la gente joven hace esto? La literatura2 señala varias posibilidades: 1) hacer un cambio; un intento desesperado de forzar a alguien (por ejemplo: un padre o ex novio) a que lo vea de manera diferente; 2) tomar una opción cuando ninguna otra opción parece disponible; 3) escapar a una situación desesperada (por ejemplo: problemas con la ley); 4) deshacerse de un sentimiento de culpa por malas decisiones, por tanto auto castigarse (por ejemplo: haber tomado parte en un aborto en contra de su propio sistema de valores puede hacer a uno sentirse indigno de seguir viviendo); y/o 5) infligir daño o castigar a otra persona (por ejemplo: un joven puede querer lastimarse a si mismo con el fin de lastimar a sus padres o por venganza).
El hecho de que algunos adolescentes hayan acudido a medidas tan desesperadas para provocar un cambio o comunicar su aflicción, muestra como nuestra cultura ha perdido su rumbo. El suicidio juvenil es otra consecuencia de que la sociedad está dispuesta a valorar sólo aquello que es "útil" y rechazar cualquier cosa que no muestre un beneficio material inmediato. El decreciente respeto por la vida humana complica los problemas para la juventud. Ya no existe de manera generalizada la creencia de que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y destinados a la felicidad eterna en unión con Dios; es por esa razón que la vida es infinitamente valiosa. La creciente promoción pública del "suicidio asistido " para evitar sufrimiento emocional o físico, puede alentar a los jóvenes a tomar en consideración el suicidio como una opción. La depreciación de la vida que se ve en la tolerancia al aborto y a los anticonceptivos abortivos, puede esperarse que inevitablemente tengan el mismo efecto.
Factores en El Comportamiento Suicida
De acuerdo con la Asociación Americana de Suicidología, algún intento suicida anterior, la exposición al suicidio o a pensamientos e ideas suicidas de alguien, y/o a severas condiciones estresantes recientes (por ejemplo: embarazo fuera del matrimonio, alguna pérdida significativa), incrementan la probabilidad de suicidio. Además, el tener acceso a medios letales como armas o productos químicos, incrementa grandemente la posibilidad de un intento exitoso.
Ciertas realidades del desarrollo son críticas para comprender y prevenir el comportamiento suicida en los adolescentes. Entre estas se encuentran: (a) la natural tendencia en los jóvenes a volverse introvertidos en la medida que se esfuerzan por comprender su identidad; (b) los importantes cambios que ocurren en las relaciones entre padres e hijos al tiempo que los jóvenes comienzan a independizarse y desarrollan relaciones significativas con los de su propia edad; y (c) la aumentada habilidad cognoscitiva para pensar de manera abstracta y comprender –a veces ingenuamente– los más profundos aspectos de la vida.
Para comprender mejor cómo estos factores interactúan para crear un ambiente propicio al comportamiento suicida, necesitamos revisar aspectos como el estatus psicológico de las personas jóvenes, ambiente familiar, relaciones con otros jóvenes y vida espiritual.
Factores psicológicos. Algún desorden psicológico o dificultad emocional aumenta el riesgo de suicidio en un joven ya perturbado. Los factores de riesgo incluyen una variedad de diagnósticos psiquiátricos (por ejemplo: depresión, desórdenes de personalidad, desórdenes de conducta, esquizofrenia, pánico), problemas interpersonales, problemas derivados de habilidades de adaptación (pobre control de los impulsos, desesperanza), y pasadas experiencias de desarrollo (como traumas, por ejemplo).3 La depresión severa, acompañada por pérdida de esperanzas, aislamiento social, comportamiento agresivo o ansiedad es particularmente premonitoria. La tendencia impulsiva a actuar sin pensar de acuerdo a un plan y sus consecuencias, es síntoma de un número de estos desórdenes mentales y ha sido vinculada al comportamiento suicida.4
Factores del ambiente familiar. Es muy importante comprender los factores familiares ya que los padres pueden hacer mucho para reducir el riesgo de suicidio. Pero, debemos entender que recientes cambios en la estructura de la familia estadounidense han tenido como resultado el aumento de los problemas emocionales y de conducta de los adolescentes, incluyendo el suicidio, la actividad criminal, el embarazo no planificado y el consumo de alcohol.5 Pérdida o inestabilidad familiar, un hogar destruido, padres alcohólicos o formación de una nueva familia con padrastros o madrastras y hermanastros,6 etc., también aumentan el riesgo de caer en la depresión y el suicidio. Investigaciones conducidas por los doctores. Felitti y Anda7 mostraron un vínculo entre experiencias familiares e infantiles adversas, con el suicidio. Ciertas experiencias fueron especialmente premonitorias de futuras depresiones y riesgo de suicidio, así como de uso de drogas y embarazo adolescente. Esencialmente, la acumulación de acontecimientos traumáticos se relaciona con un mayor riesgo de depresión y suicidio. Entre estos los más premonitorios fueron abuso y negligencia infantiles de cualquier clase, violencia doméstica, padres que cometieron crímenes, y haber sido criado por un padre alcohólico, drogadicto o enfermo mental (especialmente desorden bipolar, depresión grave, esquizofrenia y ciertos desórdenes de la personalidad).8 Cerca de 20% de los jóvenes que sufrieron cuatro o más de estas experiencias negativas han intentado el suicidio.
La mala comunicación padres-hijos, muy frecuente en ambientes difíciles, intensifica las dudas interiores y la depresión.9 El suicidio puede presentarse como una solución para escapar a estas dificultades.10 Por ejemplo, un joven que siente que sus padres carecen de compasión; siente que él o ella "no importa"; o percibe poca calidez, afecto positivo o intimidad con sus padres, podría comenzar a alcanzar ciertas conclusiones internas (por ejemplo: "Soy malo o mala", o "No valgo nada"), que conducen a la depresión y a un creciente riesgo de suicidio.11
Relaciones positivas con los padres son un factor clave en ayudar al joven a sentirse libre para hablar con sus padres las cosas que le preocupan, disminuyendo así cualquier tendencia a la depresión. En otras palabras, aquellos jóvenes que atraviesan por acontecimientos estresantes en el contexto de un cálido y amoroso ambiente familiar están menos inclinados a desarrollar depresión. Una saludable relación padre-hijo es clave en disminuir el rango de problemas emocionales y de conducta entre los jóvenes.12 De manera que los padres no debieran sentirse inútiles frente a estos problemas, pero deben redoblar sus esfuerzos para tomar parte en las vidas de sus hijos adolescentes de una manera útil y activa.
También es importante que los padres trabajen como un equipo para respaldar a sus hijos adolescentes. Un joven que se siente atrapado en el medio o que inevitablemente disgustará a uno u otro padre, se halla en alto riesgo. Aquellos jóvenes que viven en una familia donde enfrentan constante presión para escoger entre el punto de vista de uno u otro padre, se hallan bajo una permanente amenaza de rechazo. Como resultado, el posible rechazo de un contexto social más amplio, se convierte en una amenaza insoportable ya que no dispone de un hogar seguro y acogedor al cual regresar. Por otro lado, algunos padres se desprenden prematuramente de sus hijos, en un bien intencionado esfuerzo por promover la madurez o la independencia. Sin embargo, algunos jóvenes podrían requerir más guía, supervisión y cuidado, y se sentirían rechazados por el distanciamiento de sus padres, incrementando de esta manera el riesgo de un comportamiento suicida.
La relación con los compañeros y la sexualidad. Los factores vinculados a la relación entre compañeros, son también importantes para entender los riesgos de suicidio. No sorprende que los adolescentes promiscuos, que tienen abortos o que comienzan a ser sexualmente activos a temprana edad, experimenten altos niveles de sufrimiento emocional y están, por tanto, en riesgo de un comportamiento suicida. También, aquellos jóvenes involucrados en violencia, ya sea como perpetradores o como víctimas, se hallan en alto riesgo de intentar suicidio.13 Además, excesiva dependencia emocional en otras personas,14 falta de apoyo social por parte de los amigos y baja auto-estima en cuanto a su competencia social, resultan en alto riesgo. Finalmente, relaciones rotas y promiscuidad parece que indirectamente aumentan el riesgo de suicidio, a causa del aumento de la depresión.
Los adolescentes sexualmente activos están más inclinados que sus compañeros a sufrir consecuencias emocionales negativas (como sentimientos de culpa, remordimientos),15 a contraer enfermedades transmitidas sexualmente y a tener problemas interpersonales,16 todo lo cual contribuye a un riesgo mucho mayor. No es sorprendente que más del 65% exprese remordimiento por haber tenido sexo.17 El rechazo en una intensa relación física puede ser devastador para una persona joven. Por ejemplo: una jovencita de 12 años fue a una consulta con pensamientos suicidas debido a que su novio la dejó por otra.18 Aunque la mayoría de las circunstancias citadas son evitables mediante apropiada educación y formación, la mayoría de los programas educativos no se ocupan de los aspectos emocionales y morales de la sexualidad adolescente. De hecho, frecuentemente fallan en proporcionar a los estudiantes un conocimiento de la apropiada relación con sus compañeros necesaria para desarrollar relaciones saludables y amorosas como adultos, aumentando la importancia de la formación temprana que se proporciona en el hogar. Si los padres se ocupan de supervisar y proteger a sus hijos adolescentes para evitar que entren en relaciones dañinas con sus compañeros, y son un apoyo para ayudarlos a navegar en el mar de las amistades, el riesgo de problemas puede reducirse.
Vida espiritual. La profundidad y naturaleza de la vida espiritual de un joven también pueden ser factores importantes en la decisión de hacerse o no daño a sí mismo. La Biblia enseña que la vida es sagrada y cada uno de nosotros está hecho a imagen y semejanza de Dios,19 por eso las personas jóvenes con sólidas convicciones religiosas son más capaces de inhibirse de tentaciones conducentes al suicidio, así como buscar vías de comprensión y apoyo. Son también más propensas a estar en contacto con compañeros y personas adultas que podrían ofrecerles alternativas para evadir el suicidio. Sin embargo, hasta católicos devotos tienen momentos en que no son completamente libres en sus opciones, debido a factores psicológicos, por lo que es importante no asumir que la fe es una panacea contra el comportamiento suicida.
Señales de Que Un Joven Quiere Suicidarse
¿Cuáles son las señales que uno debe observar en el joven que piensa en suicidarse?
La siguiente lista debería despertar sospechas acerca de la salud mental y emocional de un joven, especialmente en el contexto de cualquiera de las circunstancias mencionadas en el artículo.
- Deterioro en los hábitos personales
- Aumento de tristeza, mal humor y repentinos episodios de llanto
- Se hace daño a sí mismo
- Comportamiento impulsivo y agresivo
- Frecuentes expresiones de rabia
- Sentimientos de desesperanza, especialmente cuando son acompañados de ansiedad
- Expresiones o comunicación de pensamientos suicidas, de muerte, de agonía o de la vida después de la muerte (en un contexto de tristeza, aburrimiento o sentimientos negativos)
- Disminución en el desempeño escolar: calificaciones en constante declive, ausencias y la no obtención de créditos.
- Pérdida de deleite/interés en actividades sociales y deportivas
- Dormir muy poco o demasiado
- Cambios significativos en peso o apetito
- Uso de alcohol y drogas
- Alejamiento repentino de familiares y amigos
Los padres no deben sentirse impotentes aun a sabiendas de que sus hijos adolescentes se inclinan hacia la independencia. Ellos todavía necesitan la ayuda, guía y apoyo de sus padres. Los padres son clave en ayudar al joven deprimido o suicida. Los padres deben apoyar a su hijo escuchándolo, evitando criticismo indebido y permaneciendo conectado estrechamente.20 Se han encontrado factores protectivos en contra del comportamiento suicida, entre los cuales se incluyen: una red de apoyo que proporciona una conversación inmediata de acciones que ayudan a prevenir o posponer los intentos suicidas; ambiente consistente, estructurado, no estresante; compromiso del joven de no actuar para lastimarse a sí mismo.21
La familia cristiana, en particular, debe crear un clima donde se refuercen la caridad y la escucha mutua. Como escribe Juan Pablo II en su exhortación apostólica Familiaris consortio: "La acogida, el amor, la estima, el servicio múltiple y unitario –material, afectivo, educativo, espiritual– a cada niño que viene a este mundo, deberá constituir siempre una nota distintiva e irrenunciable... de las familias cristianas" (no. 26). Además, todos los padres deben esforzarse en ser personas informadas acerca de las complicadas vidas que frecuentemente confrontan los jóvenes de hoy. Al respecto hay recursos disponibles en las bibliotecas locales y en Internet22 (vea, por ejemplo: www.afsp.org y www.suicidology.org). Las preguntas clave que las familias necesitan hacerse son: cuando es rechazado por sus compañeros, ¿puede el joven retornar al hogar donde encontrará a alguien atento y dedicado? ¿Puede la familia reconocer al joven como una persona valiosa y digna en sí misma y no sólo si es un triunfador o posee algún otro logro externo?23
Los jóvenes de ambos sexos necesitan con frecuencia una fuente de expansión donde hablar de sus preocupaciones con adultos objetivos y atentos; aunque los padres deben ser la primera línea de defensa, cuando los asuntos se tornan peligrosos es muy deseable tener a alguien diferente disponible para su hijo.24 Para aquellos padres cuyo hijo ya muestra señales de depresión, o ha mencionado ideas suicidas con relación a sí mismo o algún amigo, es importante obtener ayuda inmediata con un profesional médico o de salud mental (su párroco o diócesis local deben tener referencias disponibles al respecto). La confidencialidad propia de una sesión de consejería puede a veces proporcionar el ambiente necesario para que el joven exprese sus dificultades. Además, si un joven tiene algún amigo que se halla en problemas, anímelo para que tome en serio las acciones de su amigo o amiga.25 Los padres pueden animar a su hijo o hija a que sugiera que su amigo o amiga busque ayuda profesional, incluso acompañarlo (a él o ella) y lograr así un apoyo moral adicional. Padres responsables apreciarían que se les notifique acerca de las necesidades de sus hijos y se les ofrezcan recursos de ayuda. Su hijo no debe dejarse solo cuando trata de prestar ayuda a un amigo.
Una variedad de tratamiento ha mostrado éxito en asistir al joven suicida. La terapia cognitivo-conductual ayuda a investigar y corregir ideas irracionales acerca del mundo y las opciones abiertas a la persona.26 Por ejemplo, si el suicidio es visto como la única solución a un problema, el terapeuta intervendría ayudando al paciente a investigar de manera profunda sus rezones para vivir, enseñándole soluciones alternas para los problemas que le causan dudas y, –mediante la aplicación de representación de roles u otras técnicas– ensayar estrategias que ayudarán a contrarrestar la próxima situación de crisis. Mediante esta clase de terapia, el individuo perturbado también aprenderá a identificar y controlar sentimientos negativos que pueden frecuentemente conducir a acciones suicidas, antes de que estos sentimientos lleguen a ser abrumadores.
Otra opción de tratamiento es la terapia familiar. Se recomienda incluir a los padres y miembros de la familia en el tratamiento, con el fin de ayudar a atenuar el conflicto padre-hijo mediante el mejoramiento de la comunicación familiar, el apoyo, empatía, calidez y habilidades para resolver conflictos.27 Cuando se mejoran las relaciones familiares frecuentemente se reduce la falta de esperanza y la rabia en el joven perturbado, al liberar sentimientos difíciles que lo han plagado a él o ella. Aunque es cierto que los adolescentes deben ser aceptados por lo que ellos son, eso no significa acomodar cada uno de sus caprichos. En vez de eso, los padres deben tolerar las inevitables frustraciones y permanecer conectados con ellos, no tratándolos como frágiles y vulnerables hasta el punto de sobre protegerlos o escudarlos de las naturales tensiones de la vida. Este balance pude ser difícil de alcanzar, pero es esencial para asegurar que los hijos sean emocionalmente estables, antes de enviarlos al mundo donde enfrentarán desafíos adicionales.28 Por supuesto, nada de esto puede interpretarse como culpa a los padres que han perdido un hijo con el suicidio. Debe recordarse que la conducta suicida es causada por múltiples factores, y que las familias que han sufrido una pérdida de esa naturaleza necesitan nuestra comprensión, compasión y apoyo.
Finalmente, es importante hacer notar que algunos desórdenes psicológicos, tal como la depresión, pueden ser fuertemente influenciados por el estado biológico de la persona. Medicación u otras intervenciones médicas podrían, por tanto, ser componentes necesarios al tratar las causas subyacentes de la conducta suicida. También, la terapia de grupo (frecuentemente en la forma de grupos de apoyo mutuo) puede ayudar al joven a disminuir su sensación de aislamiento, desarrollar apoyo social y oportunidades para compartir problemas; igualmente pueden ser una adición útil a terapias individuales y familiares.
Conclusión
La conducta suicida en los jóvenes es un serio problema en la sociedad estadounidense actual. Nuestra cultura contemporánea, con su énfasis en el éxito material, puede estorbar la habilidad para encontrar significado en situaciones donde hay sufrimiento. Las respuestas efectivas, sin embargo, se hallan contenidas en las enseñanzas de la Iglesia Católica sobre el rol de la familia en guiar y nutrir a los hijos en la iglesia doméstica, así como en utilizar lo mejor que la ciencia puede ofrecer (por ejemplo: psicoterapia, consejería o medicamentos) en formas que respalden las verdades de la moral cristiana. A medida que los líderes clericales y laicos de la Iglesia están más conscientes de las señales de advertencia y más profesionales de la salud mental reconocen el valor de las creencias espirituales en ayudar el funcionamiento emocional de las personas, los recursos apropiados pueden aplicarse para ayudar a estos jóvenes afligidos.
Los autores proporcionan consejería externa y psicoterapia a pacientes en Clínica y Servicios de Consulta Alpha Omega, en Vienna, Virginia y Bethesda, Maryland. La misión de esta clínica es integrar especialización profesional en los campos de la psicología, salud mental y trabajo social con los principios de la fe católica, a fin de expandir el desarrollo personal, profesional, familiar y marital de la persona. El doctor Moncher también enseña en el Instituto de Ciencias Psicológicas (IPS), en Arlington, Virginia, una institución educativa dedicada al desarrollo y promoción de enfoques de la psicología fundamentados en la visión católica de la persona humana. El señor Brown es un estudiante de grado doctoral en el IPS. El señor Bennett es también anfitrión del programa de radio, "Healthy Minds/Healthy Souls" en WUST 1120 AM, o en Internet en www.wust1120.com.
Copyright © 2004, United States Conference of Catholic Bishops,Washington, D.C. All rights reserved. 0443
Translator: Marina A. Herrera, Ph.D.
Notas
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- American Foundation for Suicide Prevention.
- H.C. Fishman. supra, note 23.
Options
Inicie un programa OPTIONS en su escuela o parroquia. "Información a Padres y Adolescentes sobre el Suicidio Innecesario" es un programa establecido por la Asociación de Salud Mental de Arizona (MHA) para combatir la elevada tasa de suicidios de adolescentes. Personal escolar y padres son entrenados para que puedan reconocer el comportamiento de un estudiante deprimido o suicida, y MHA los ayuda a encontrar recursos locales de asistencia gratis o de bajo costo. Los voluntarios y el personal de MHA atraen estudiantes a conversaciones sinceras acerca de la depresión, sus causas biológicas, tratamiento y prevención de suicidio. Los estudiantes se van con una Guía de Bolsillo que contiene los nombres y números de teléfono para asistencia confidencial 24 horas al día. Llame a MHA al (480) 994-4407 o (800) MHA-9277 para más información acerca de cómo iniciar un programa local.
La Fundación Jason
La Fundación Jason ha desarrollado un currículo positivo, basado en el apoyo mutuo de compañeros, para escuelas intermedias y secundarias, que está siendo usado en 47 estados de Estados Unidos y 5 países extranjeros. La Fundación también ofrece programas para maestros en servicio y seminarios para padres, que entrenan individuos en el reconocimiento y respuesta a amenazas e intentos suicidas. Para información adicional, contactar a www.jasonfoundation.com o escribir a The Jason Foundation, Inc., 116 Maple Row Blvd., Suite C, Hendersonville, TN 37075.
Mano Amorosa Extendida a Sobrevivientes de Suicidio
El Padre Charles T. Rubey, administrador asociado de Cáritas en la arquidiócesis de Chicago, desarrolló Loving Outreach to Survivors of Suicide (LOSS) hace 25 años. El programa "LOSS" consiste en talleres, grupos de apoyo y consuelo para aquellos que han perdido un ser querido por suicidio. Contacte al Padre Rubey en: LOSS Program, Catholic Charities, 126 N. Desplaines Street, Chicago, IL 60661. Phone: (312)655-7283.
Conquest, Challenge, and Youth for the Third Millennium (YTM)
La Catholic World Youth Network (Red Mundial de la Juventud Católica) ha desarrollado ConQuest, un programa de liderazgo nacional para varones de 8 a 18 años (en 3 divisiones separadas por edad). ConQuest es una red nacional de clubes y campamentos de liderazgo en los cuales los jóvenes se entrenan para convertirse en jóvenes auto-disciplinados y seguros de sí mismos; lideres católicos que poseen integridad moral y están comprometidos a mejorar sus comunidades. Para más información llame al (866) 659-6997 o visite http://conquestclubs.org. Challenge es una red de clubes y campamentos para jóvenes de10 a 16 años, cuyo fin es ayudar a las jóvenes con intereses comunes a formar una amistad con Cristo. Challenge capacita a las jóvenes para que descubran y desarrollen sus talentos naturales y los coloquen al servicio de la sociedad. Llame a (800) 501-2753 o contáctelos escribiendo a challengeoffice@arcol.org. Juventud para el Tercer Milenio (YTM), auspiciada por la Legión de Cristo y Regnum Christi, prepara jóvenes para ser misioneros de la evangelización al servicio de la Iglesia Católica. YTM organiza una serie de misiones locales, nacionales e internacionales, en las cuales participan decenas de miles de jóvenes cada año. Contacte a YTM en (301) 365-3205 o visite www.ytm.org.
Programas
Materiales impresos
It Can Happen in any Family: A Parent's Introduction to Teen Suicide Prevention and Stayin' Alive: A Young Person's Guide to Getting Help for a Friend Who May Be Thinking of Suicide [Puede Ocurrir en Cualquier Familia: Introducción de los Padres a la Prevención del Suicidio en Adolescentes y Permanecer Vivos: Guía para los Jóvenes Obtener Ayuda para un Amigo que Podría estar Pensando en Suicidarse] (Ambos en inglés). Disponibles en la Asociación de Salud Mental de Colorado, en Denver. Para obtener un ejemplar gratis envíe un sobre con su dirección y estampillas, además de una breve nota solicitando los folletos, a: Mental Health Association of Colorado, Inc. 6795 East Tennessee Ave., Suite 425, Denver, CO 80224.
El manual SOS Handbook (para sobrevivientes de suicidio), puede descargarse del website de American Association of Suicidology en www.suicidology.org
Surviving Suicide, boletín trimestral publicado por la American Association of Suicidology. Gratis para sus miembros; $20/al año para los demás. Contactar: (202) 237-2280.
Recursos en Video
"Suicide and Depression" (ages 12-17). Este video de 26 minutos proporciona información esencial, explica las señales de advertencia y desmitifica falsas creencias acerca de la depresión y el suicidio. Precio: $129.95. Item # 4228-UT. Disponible en Sunburst Visual Media (800) 431-1934 u online en www.sunburstvm.com.
Recursos de Internet
http://suicidehotlines.com tiene la lista del número central - 800-SUICIDE – así como líneas abiertas estatales y locales para llamar por ayuda, lo mismo que consejos para aquellos que contemplan recurrir al suicidio.
American Association of Suicidology
www.suicidology.org
American Foundation for Suicide Prevention
www.afsp.org
National Institute of Mental Health
www.nimh.nih.gov
National Mental Health Association
www.nmha.org

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