By Deirdre A. McQuade
16 de enero de 2009
Poco después de las elecciones de noviembre de 2008, docenas de grupos pro-aborto se apresuraron a presentar un programa exhaustivo de 55 páginas al equipo de transición del presidente electo Obama. Propone la aprobación del llamado Freedom of Choice Act (Ley de libertad de elección; F.O.C.A., sigla en inglés), el financiamiento de los abortos con fondos públicos y el abandono de las disposiciones pro-vida que históricamente contienen los proyectos de ley sobre asignación de recursos. Si la industria del aborto tiene éxito, en poco tiempo el gobierno promoverá el aborto como nunca antes, haciéndolo un derecho "fundamental" y un beneficio financiado por el gobierno.
"Los promotores del aborto han recobrado fuerzas porque el Congreso tiene el mayor número de miembros pro-aborto desde 1993, y porque nuestro nuevo presidente ha dicho que promulgará F.O.C.A.
Pero antes debe llegar a sus manos. La meta de los estadounidenses que son pro-vida es asegurarse que F.O.C.A. y otras medidas anti-vida nunca lleguen tan lejos. Para esto será necesario rezar, educar, vigilar y abogar a una escala masiva –los elementos de lo que Juan Pablo II llamó una "gran campaña por la vida".
Los católicos y demás defensores del movimiento pro-vida no están solos al oponerse al programa radical de abortos. Una encuesta llevada a cabo en diciembre por una de las principales encuestadoras del país muestra el apoyo generalizado a leyes de sentido común que limiten o regulen el aborto. Algunas leyes de este tipo están ahora amenazadas por medidas de amplio alcance como F.O.C.A., y por esfuerzos menos sistemáticos de derogarlas una por una.
Se presentaron seis tipos de leyes a los 2,341 estadounidenses adultos encuestados, y se les pidió que dieran su opinión que podía ir desde "muy a favor" a "muy en contra".
Los resultados son notables.
Sin considerar a aquellos que se negaron a contestar o tomaron una posición neutral, los encuestados están:
- 95% a favor de leyes que garantizan que solo los médicos autorizados practiquen abortos
- 88% a favor de leyes de consentimiento informado (esto eso, que los proveedores de abortos deben informar a las mujeres sobre los posibles riesgos a su salud física y psicológica y las alternativas al aborto)
- 76% a favor de leyes que protegen a los médicos y enfermeros de ser obligados a practicar o dar remisiones para abortos contra su voluntad
- 73% a favor de leyes que exigen que los padres tengan la posibilidad de participar en la decisión de su hija menor de edad sobre un aborto
- 68% a favor de leyes contra el aborto por nacimiento parcial (esto es, practicar un aborto a un niño ya parcialmente nacido)
- 63% a favor de leyes que impiden el uso del dinero de los contribuyentes para abortos.
Esta encuesta demuestra hasta qué punto los grupos pro-aborto han perdido contacto con la cultura dominante en Estados Unidos. El apoyo a estas seis medidas rebasa los segmentos "pro-vida" y "pro-elección" de la población. Solo una pequeña minoría (el 9%) dijo que el aborto, por cualquier motivo, debería ser legal durante todo el transcurso del embarazo (que es lo que actualmente rige en EE. UU. según Roe v. Wade). Pero más de un tercio de los integrantes de ese grupo sumamente "pro-elección" apoya tres o más de las seis leyes de aborto que se consideraron. Queda claro que el programa radical pro-aborto no convencerá al gran público.
Por razones morales y políticas, el Congreso no debería poner aun en más peligro a niños no nacidos indefensos ni a sus familias mediante la remoción de las medidas de protección actualmente en vigor o sancionando leyes como F.O.C.A. Debemos mandar un mensaje claro al Congreso: opónganse a todas las amenazas legislativas a la vida humana, de cualquier manera que surjan, y mantengan las políticas pro-vida actuales.
Para recibir más información sobre cómo enviar este mensaje al Congreso, visite: www.usccb.org/prolife/issues/F.O.C.A./postcard.shtml o comuníquese con la oficina de Respetemos a Vida de su diócesis.
Deirdre A. McQuade es la Subdirectora de Políticas y Comunicaciones del Secretariado de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

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