Susan E. Wills
30 de enero de 2009
Si alguna vez hubo un momento que necesitara de oraciones fervientes para terminar con el aborto legal y lograr la conversión de los corazones, ¡es ahora!
Por primera vez desde 1994, todas las ramas del gobierno están bajo el control de los partidarios del aborto. La industria del aborto ejerce fuertes presiones para hacer realidad su programa anti-niños. Quieren anticoncepción libre y aborto libre para todos, financiados por los seguros y los contribuyentes; que el aborto esté disponible en cualquier lugar donde se hagan procedimientos médicos, sin reglamentación (como el consentimiento informado y la participación de los padres) y sin derecho a la objeción de conciencia por parte de los profesionales de la salud que se opongan a matar niños inocentes.
No podremos derrotar este programa nosotros solos, por lo que debemos intensificar nuestras oraciones personales y comunitarias.
Desde 2002, los obispos de Estados Unidos han pedido que se observe el aniversario de Roe v. Wade como "un día de penitencia especial por las violaciones a la dignidad de la persona humana que se cometen mediante actos de aborto, y de oración por la restauración plena de la garantía legal del derecho a la vida".
Los católicos han respondido: en la Arquidiócesis de Boston, por ejemplo, 188 parroquias celebraron Horas Santas por la Vida el 22 de enero.
En todo el país se ofreció un sinnúmero de misas por la intención "que nuestro nuevo presidente gobierne sabiamente y trabaje para proteger la vida y la dignidad de todos los seres humanos, incluso de los que están por nacer".
Por 24 horas Washington, D.C. se transformó de un centro de partidismo y políticas de dominación en una fuente viva de oración.
La ceremonia en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción comenzó con una Tarde de Recuerdo en Oración e Intercesión por todos los afectados por el aborto. El muy emotivo programa de testimonios en primera persona, homilía con reflexiones sobre la misericordia de Dios, adoración y misa fue desarrollado por las Sisters of Life y Lumina, un ministerio postaborto.
Si bien el Santuario Nacional es la iglesia católica más grande de EE. UU., los peregrinos que se reúnen para la Misa Vigilia por la Vida del 21 de enero hace tiempo que superan ampliamente la capacidad para personas sentadas (y también paradas) y se desbordan hacia las capillas laterales, el área de la escalera y el nivel inferior. Este año se hicieron dos misas "para el exceso de público" en el recinto universitario aledaño, para poder atender a 1,000 peregrinos más. El santuario mismo estaba igualmente repleto. Más de 40 obispos y 400 sacerdotes, y decenas de diáconos ayudaron al celebrante principal, el Cardenal Justin Rigali, Arzobispo de Filadelfia y Presidente del Secretariado de Actividades Pro-Vida de los Obispos. Unos 350 seminaristas se les unieron en el santuario.
Los peregrinos siguieron rezando en la Cripta durante toda la noche: el Rosario Nacional por la Vida, la Oración de la Noche (Rito bizantino), la Adoración del Santísimo Sacramento y las Horas Santas que organizaron los seminaristas de diferentes diócesis y órdenes religiosas.
A las 7 de la mañana, la gran Iglesia Superior estaba nuevamente rebosante de jóvenes católicos que acaban de llegar a Washington tras pasar la noche (y más) en algún ómnibus. La elocuente homilía del Obispo Paul Loverde, de Arlington, Virginia, los exhortó a ser la generación que logra poner fin al aborto en Estados Unidos.
Al otro lado de la ciudad, el Centro Verizon con sus 20,000 asientos se llenó al máximo desde tempranas horas de la mañana. Seis locales satélite en iglesias del centro recibieron al exceso de público. La concentración y misa en el Centro Verizon recibió una bendición especial este año. Entre las bandas de rock cristiano, el rosario, los testimonios y el santo sacrificio de la misa, el Arzobispo Pietro Sambi, nuncio apostólico, transmitió una bendición apostólica y palabras de agradecimiento y aliento enviadas por el Papa Benedicto XVI.
En conjunto, fue una preparación a la altura de los retos que tenemos por delante. ¡Perseveremos en la oración!
Susan Wills es Subdirectora de Educación y Difusión, Secretariado de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. Visite www.usccb.org/prolife para saber más de las actividades pro-vida de los obispos.

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