Foro Asuntos de Vida

La reforma del sistema de salud y la agenda Pro Vida
Richard M. Doerflinger

5 de febrero de 2010

La legislación que reforma el sistema de salud parece estar frenada en el Congreso por el momento, en parte porque en una reciente elección especial un escaño del Senado pasó al otro partido. Muchos pensaban que la tan esperada reforma, que extendería la cobertura de salud asequible a miles de millones de personas que hoy en día carecen de ella, estaba en el horizonte. Y algunos, desilusionados con el punto muerto al que se ha llegado, están buscando chivos expiatorios.

Una acusación que se hace es contra la Iglesia Católica porque condenó la reforma de la salud al fracaso al oponerse a la cobertura de abortos con fondos federales. Al comentar la nueva carta de los obispos instando al Congreso a no abandonar la reforma auténtica, un periodista del New York Times dijo que los obispos “cambiaron de bando” en esta cuestión después de que ayudaran a casi liquidar el proyecto.

Esta acusación va contra una serie de hechos sólidamente establecidos.

En primer lugar, los obispos católicos han apoyado la reforma del sistema nacional de salud durante décadas. Las enseñanzas católicas consideran la atención médica no como una mercadería sino como un apoyo a la vida y la salud al que todos los seres humanos tienen derecho. Los obispos le escribieron al Congreso muchas veces el año pasado, instando a que se avanzara hacia una reforma auténtica: una reforma que hiciera la atención médica más asequible, que la garantizara para los inmigrantes y que respetara la vida desde la concepción hasta la muerte natural al mismo tiempo que defendiera el derecho a la objeción de conciencia. Instaron a que la reforma se ajustara a las políticas sobre aborto y derecho a la objeción de conciencia que desde hace mucho tiempo rigen a los otros programas de salud federales. Advirtieron que usar este proyecto de ley como medio para debilitar o cambiar la política federal sobre el aborto pondría en peligro la meta auténtica de extender el acceso a los servicios de salud básicos.

En segundo lugar, sondeos de opinión mostraron que otras personas estaban de acuerdo. La mayoría de las mujeres y hombres de los Estados Unidos no quieren que se incluya el aborto en sus planes de salud, y no quieren que el gobierno financie o fomente el aborto. Cualquier ley que ignorara este fuerte sentimiento se ganaría la desconfianza del público.

En tercer lugar, lo que salvó el proyecto de ley de reforma del sistema de salud en la Cámara de Representantes fue la inclusión de términos claramente contrarios a la cobertura del aborto con fondos federales. El proyecto de ley no contaba con votos suficientes, hasta que la aprobación a último momento de la enmienda Stupak permitió que los demócratas Pro Vida pudieran apoyarlo con tranquilidad de conciencia. El Senado rechazó esa redacción, y elaboró en cambio una solución “de compromiso” que no ha logrado obtener el apoyo de algunos grupos de ambos bandos.

En cuarto lugar, es el movimiento pro aborto quien ha anunciado su oposición a todos los proyectos actuales de reforma del sistema de salud. La Organización Nacional para las Mujeres, por ejemplo, se opone aun al texto débil y lleno de lagunas del Senado, y acusa al Congreso de “sacrificar” las mujeres para aprobar la legislación sobre reforma del sistema de salud. No es difícil darse cuenta de cuáles son los grupos que quieren tener a la reforma como rehén de requisitos imposibles.

¿Qué pasará en el futuro? Para los católicos, la opción de abandonar a los indefensos niños por nacer, no existe. Como tampoco la de abandonar a los millones de personas que no tienen acceso a la atención médica. El año pasado, el Congreso avanzó hacia una reforma que  respeta la vida, la salud y la conciencia de todos. Es preciso que no abandonen la tarea, sino que procuren trabajar juntos por reformas auténticas que puedan ganarse el apoyo y la confianza de los estadounidenses que valoran la dignidad de todas y cada una de las vidas humanas. Los obispos serían los primeros en aplaudir un esfuerzo así.


El Sr. Doerflinger es el subdirector del Secretariado de Actividades Pro Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.  Para más información sobre  las actividades pro vida de los obispos visite www.usccb.org/prolife y www.usccb.org/healthcare.



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