Foro Asuntos de Vida

Regresen a Dios que es amor y misericordia
Susan E. Wills

5 de marzo de 2010

¿Cual es la raíz de la cultura de la muerte? ¿Por qué está tan afianzada?

En El Evangelio de la Vida, el Papa Juan Pablo II ofreció esta explicación: “El centro del drama vivido por el hombre contemporáneo [es] el eclipse del sentido de Dios y del hombre, … perdiendo el sentido de Dios, se tiende a perder también el sentido del hombre, de su dignidad y de su vida” (El Evangelio de la Vida, Nº 21). Esto implica una “ofuscación de la capacidad de percibir la presencia vivificante y salvadora de Dios” (Ibid.). Podemos tropezar ciegamente en un pecado grave y permanecer atrapados en nuestra miseria, porque no vemos el deseo que tiene Dios de restaurar un corazón arrepentido a la integridad y la paz. Muchos, erróneamente, ven a Dios como Legislador y Juez que nos condena y rechaza junto con nuestros pecados.

Los sacerdotes y consejeros de la red Proyecto Raquel, el ministerio de la Iglesia para personas que tuvieron abortos, ven prueba de esta noción errónea día a día. También todos los días ven pruebas de la sanación y el gozo que sienten quienes se han reconciliado con Dios y han abierto el corazón a Su gracia y amor.

Durante décadas nuestra cultura ha exaltado la libertad personal, la moralidad subjetiva y el interés personal; todas estas cosas dificultan la aceptación de las responsabilidades y sacrificios de la paternidad. Cuando se ven enfrentadas a un embarazo no planeado, entonces muchas mujeres y hombres no pueden comprender la plena gravedad moral del aborto. Por lo general son ciegos de la verdad de que lo que concibieron es un hijo invalorable e irremplazable que Dios les ha confiado a su cuidado. Al niño se lo ve como una barrera a sus propios planes y realización, y ven al aborto como la forma de “arreglarlo”.

Pero después del aborto, la niebla de la confusión moral rápidamente puede desaparecer. Muchas madres y padres se sienten abrumados por la culpa, el dolor, la vergüenza y el odio a sí mismos. Tal vez pierdan las esperanzas de alguna vez recibir el perdón. A muchos les resulta imposible perdonarse.

Para ayudar a quienes han participado de un aborto a comprender el corazón de Dios, a comprender la Misericordia Divina que muchos santos proclaman, el Secretariado de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos se ha embarcado en una nueva campaña de ayuda, utilizando anuncios que invitan a las almas heridas a reconciliarse con Dios y encontrar la paz por medio del ministerio Proyecto Raquel. Cada anuncio comienza con palabras de desesperación que comúnmente dicen las mujeres y los hombres después de haber participado en un aborto, y luego responde con las profesas que ofrece el corazón misericordioso de Dios:

No merezco ser feliz. Dios quiere restablecer tu felicidad.
Dios nunca me perdonará por esto. El mayor deseo de Dios es perdonar.
Me siento que no tengo valor. Eres preciado ante Dios.
No puedo creer que permití que esto pasara. Nunca dejes que tu pasado te aleje de Dios.
Los anuncios terminan con la invitación “Regresa a Dios. El es amor y misericordia”.

Jesús no vino para juzgar, sino para reconciliarnos con el Padre. Conoce nuestros pecados y cargó con ellos en la cruz. Es el Redentor que puede hacer nuevas todas las cosas, incluso nuestra vida destrozada agobiada por el pecado. Si Dios quiere, estas lecciones resonarán en el corazón de cada cristiano en este tiempo de Cuaresma, y especialmente en el corazón de quienes más necesitan la misericordia de Dios.

Susan Wills es Subdirectora de Educación y Difusión, Secretariado de Actividades Pro-Vida de la USCCB. Para más información sobre las actividades pro-vida de los obispos, visite www.usccb.org/prolife.



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