Richard M. Doerflinger
10 de marzo de 2009
Aunque atenuado por un sobrio realismo, el discurso inaugural del presidente Obama, en enero, transmitió un mensaje de esperanza, incluso la esperanza de que la ciencia ayude a nuestra nación a solucionar sus serios problemas. "Volveremos a colocar la ciencia en el lugar que le corresponde", dijo, "y utilizaremos las maravillas de la tecnología para elevar la calidad de la atención sanitaria y reducir sus costos".
Ahora el presidente ha decidido obligar a los contribuyentes de EE. UU. a subsidiar investigación que exige la destrucción de embriones humanos vivos. Esta decisión en realidad ignora su promesa de tomar la ciencia en serio, porque la ciencia sigue adelante y las células madre embrionarias se están volviendo "obsoletas".
Esa es la opinión que expresa la Dra. Bernadine Healy, primera directora mujer de los Institutos Nacionales de Salud, en el ejemplar del 4 de marzo de U.S. News and World Report, tras considerar el tema detenidamente. La Dra. Healy cita un estudio reciente en Israel que muestra la formación de múltiples tumores en el sistema nervioso de un niño después de haber sido tratado con derivados de células madre del periodo fetal temprano.
En enero, un estudio en Nature Biotechnology confirmó que los cultivos de células madre embrionarios por lo general contienen células anormales que provocan cáncer; y que no hay una forma sencilla de identificar cuáles células son anormales ya que tienen un genoma normal y pueden parecer las células más sanas y viables. El Dr. Martin Pera, especialista en células madre de la Universidad de Southern California en Los ángeles, comenta: "En última instancia puede ser difícil o imposible descartar con seguridad que un cultivo determinado esté totalmente libre de células anormales". ¡Qué tranquilidad para quienes necesitan una terapia!
También sigue siendo un reto la producción de células madre embrionarias modificadas genéticamente que no puedan ser rechazadas como "extrañas" por el cuerpo del paciente. Para resolver este problema, equipos de científicos en todo el mundo han tratado de obtener células madre utilizables a partir de embriones humanos clonados, pero han fracasado. La clonación también requiere una cantidad enorme de óvulos femeninos; y según el ejemplar del 1° de febrero del American Journal of Epidemiology, los medicamentos que se necesitan para estimular los ovarios de una mujer con el fin de que produzcan estos óvulos aumentan el riesgo de que esas mujer sufra –justamente– de cáncer. El extraño enfoque de usar huevos de animales en su lugar fue aprobado el año pasado en Gran Bretaña, pero ahora los científicos han encontrado que los huevos de animales (qué sorpresa) no programan el genoma humano de forma adecuada.
Esta realidad nos hace pensar. Aquí está la esperanza. Las células madre adultas, sin hacer daño al donante, están ayudando a más y más pacientes verdaderos, y en los últimos ensayos publicados lograron revertir los síntomas de la esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson.
Un adelanto científico que la revista Science aclamó como el más significativo del año pasado –una técnica para reprogramar células adultas comunes y transformarlas en "células madre pluripotentes inducidas"– luce más y más prometedor con cada mes que pasa. Estas células "inducidas" pueden tener compatibilidad genética perfecta con cualquier paciente, y la revista Nature acaba de publicar dos estudios que muestran que se están encontrando soluciones a las preocupaciones iniciales sobre la seguridad del procedimiento. Si las células madre embrionarias ofrecen ventajas para alguna finalidad de investigación, parece que estas células reprogramadas pueden llevar a cabo esa tarea igual o mejor, sin problemas éticos.
La ciencia y la ética están señalando juntas cuál es el camino para avanzar. Lo único que se interpone ahora es una ideología que favorece una destrucción de embriones –una ideología que se refleja en la nueva orden ejecutiva del Presidente pero que el pueblo de Estados Unidos no apoya.
El Sr. Doerflinger es el subdirector del Secretariado de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. Visite www.usccb.org/prolife para saber más de las actividades pro-vida de los obispos.

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