Un giro a pro vida: la “nueva norma”
Deirdre A. McQuade
28 de mayo de 2009
El mes de mayo pasado escribí cómo Estados Unidos está inclinándose decididamente a ser pro vida, a pesar de las afirmaciones contrarias de grupos defensores del aborto como NARAL Pro-Choice America, antes conocido como National Abortion Rights Action League. El 14 de mayo de este año, Gallup anunció los resultados de su encuesta anual sobre el aborto con un titular llamativo: “La nueva norma sobre el aborto: más estadounidenses son ‘pro vida’”. Según la encuesta, más estadounidenses dicen considerarse “pro vida” (47%) que “pro elección” (45%). Gallup explica su titular: “A pesar de que la brecha de un dos por ciento no es importante, representa la tercera vez consecutiva que Gallup encuentra a más estadounidenses que desde mayo de 2009 se consideran estar del lado pro vida que de pro elección en esta encuesta, lo que sugiere un cambio real en la opinión pública”. Por consiguiente, pro vida es “la nueva norma”.
Es notable que el análisis demográfico de Gallup revela que la tendencia es aplicable a todos los grupos de edades y géneros. Continuando con la tendencia del año pasado, tanto hombres como mujeres tienen mayor probabilidad de considerarse pro vida, pero con un cambio, desde 2008, más evidente entre las mujeres. Mientras que todos los grupos etarios han demostrado ser más pro vida, los adultos jóvenes pro-vida (18-29) y aquellos entre 50 y 64 años han demostrado cambios más significativos. Los encuestados pro vida aumentaron de un 42% de adultos jóvenes en 2007-2008 a un 47% en 2009-2010, sobrepasando a los encuestados pro elección (actualmente solo un 45%). Un análisis separado que publicó Gallup el 12 de marzo también demuestra que el apoyo para que el aborto sea generalmente ilegal está creciendo con mayor rapidez entre jóvenes adultos.
Cuando se profundiza más allá de las etiquetas con la que la gente se identifica, es hasta más evidente que Estados Unidos se ha vuelto pro vida. La misma encuesta demuestra que la mitad (50%) de los encuestados dicen que el aborto es “moralmente malo”, pero eso no quiere decir que la otra mitad lo considere aceptable. Solo un 38% afirma que es “moralmente aceptable”, mientras que el 12% restante no dio respuesta o dijo que no sabía.
Y de manera aun más significativa, cuando se pregunta sobre la legalidad del aborto, un total de 73% piensa que el aborto debería ser ilegal en todas las circunstancias (19%) o legal solo en ciertas circunstancias (54%). Solo 24% piensa que el aborto debería ser legal en todas las circunstancias. Por consiguiente, menos de una persona de cada cuatro está de acuerdo con el estado actual de la legislación decretada después de Roe v. Wade, que permite el aborto casi a pedido, en cada estado y territorio, durante los nueve meses del embarazo.
Estas tendencias son alentadoras y desmienten la acusación de que la posición pro vida es “marginal” o incluso extrema. Pero las cifras siguen dando que pensar. Claramente tenemos un largo camino que recorrer para ayudar a los estadounidenses a entender que el aborto es malo porque es un ataque directo contra niños inocentes e indefensos en el seno materno. Nunca es la respuesta a los desafíos que mujeres y sus familias enfrentan. También tenemos un largo camino que recorrer para ayudar a nuestras familias, feligreses, compañeros de escuela y vecinos a adoptar alternativas al aborto, y para buscar el perdón y recibir la inagotable misericordia de Dios cuando se elige abortar.
Es hora de ser pro vida con valentía y amor, no solo porque nuestros números sean sólidos, sino porque la vida siempre es la elección correcta para los bebés, sus familia y nuestro mundo.
Deirdre A. McQuade es Subdirectora de Política y Comunicaciones en el Secretariado de Actividades Pro-Vida, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Para más información sobre las actividades pro-vida de los obispos, visite www.usccb.org/prolife.