Foro Asuntos de Vida

Promover la salud de la mujer: más allá de la “letra chica”
Por Mary E. McClusky

11 de junio de 2010

Hoy estamos justamente preocupados por el daño provocado a mujeres y niños por las toxinas del medio ambiente, pero muchos ignoran los riesgos a la salud y las consecuencias por cargar el cuerpo de la mujer con hormonas provenientes de pastillas anticonceptivas o abortos químicos. Mientras los defensores de los así llamados “servicios de salud reproductiva” celebran el 50º aniversario de la píldora, y la nueva ley que permite que los planes de salud subsidiados con fondos federales traten el aborto como “atención de la salud”, es momento nuevamente de que rompamos las frases hechas y analicemos la letra chica. Hacer eso revela la desagradable verdad de que los defensores de los anticonceptivos y del aborto con frecuencia debilitan la salud de la mujer canjeando su conciencia por cajas registradoras.

¿Y por qué otro motivo recientemente revelaría Planned Parenthood planes de implementar abortos por “telemedicina” en todas sus clínicas para 2015? Implementados hace dos años en Iowa, los abortos por “telemedicina” permiten a los doctores renunciar a un examen físico, aconsejar a mujeres embarazadas mediante teleconferencia y presionar un botón para despachar remotamente el mortal brebaje RU-486. La mujer completa el aborto sola en su casa. La droga no solo causa la muerte del niño por nacer de la mujer, sino que la FDA (Administración de Drogas y Alimentos) reporta complicaciones de al menos mil mujeres. Incluso Exelgyn, el fabricante de la droga, reporta que 29 mujeres han muerto en todo el mundo. Sin embargo, Planned Parenthood quiere aumentar las ganancias asesinando a más niños, poniendo en peligro la vida de mujeres y potencialmente violando leyes de los estados.

Los fabricantes de la nueva droga abortiva ulipristal (ellaOne) actualmente están presionando a la FDA para que la apruebe como medicamento sin prescripción médica mientras los defensores del aborto promocionan engañosamente la droga como simplemente otra píldora anticonceptiva “del día después”. Ulipristal es en realidad un derivado de la droga abortiva
RU-486. Un grupo de ginecólogos/obstetras pro vida ha declarado para bloquear su aprobación.

La información del producto anticonceptivo recientemente desarrollado “Essure” revela la información contradictoria y los problemas y riesgos físicos que no se mencionan en la nueva astuta campaña publicitaria. Espirales de alambre se insertan en las trompas de Falopio a través del cuello del útero, que expanden y hacen que crezca tejido alrededor de ellos durante los siguientes tres meses. En los anuncios publicitarios se hace alarde de que son permanentes, pero la letra chica revela que “se puede quedar embarazada incluso años después que se colocan las micro inserciones” y “muy poco se sabe sobre si las micro inserciones Essure funcionan bien más alla de los primeros 5 años”.  Solo dos ensayos clínicos se han realizado con la participación de 745 mujeres. Treinta por ciento de ellas sintió calambres, 13 % dolor, 11 % náusea y vómitos, 9 % mareos y vértigo, y 7 % pérdidas de sangre y sangrado leve. Las inserciones pueden obstaculizar la lectura de resonancias magnéticas, dificultando la visualización de los órganos cercanos. De hecho, cualquier procedimiento pélvico cerca de las inserciones podría ocasionar complicaciones.

La enseñanza católica apela a los profesionales médicos a considerar la fertilidad como el estado saludable y natural concedido por Dios del cuerpo de una mujer en edad fértil, y a tratar a una embarazada y a su niño por nacer de la misma manera como pacientes. Los detractores incorrectamente sostienen que la Iglesia Católica solo quiere oprimir a las mujeres. Por el contrario, la Iglesia tiene una larga historia y una vasta selección de documentos de enseñanza que exaltan los dones únicos y contribuciones de las mujeres, denuncia su explotación con lucro, y llama a “un compromiso renovado de todos para el bien de las mujeres del mundo entero” (Juan Pablo II, Discurso en el Encuentro Internacional“Mujeres” organizado por Consejo Pontificio para los Laicos, 1996).

Que los hombres y las mujeres de igual manera respondan a este llamado educándose sobre los riesgos al cuerpo y al alma de la anticoncepción y el aborto, y abriéndose al plan de Dios para el amor, la vida y el matrimonio. Que todos los católicos recen por un mayor respeto de la integridad corporal de la mujer y su don de fertilidad y maternidad.


Mary McClusky es Coordinadora de Proyectos Especiales del Secretariado de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. Para más información acerca de las actividades pro vida de los obispos, visite www.usccb.org/prolife.