Foro Asuntos de Vida

Una distinción crítica
Tom Grenchik

9 de julio de 2010

El 23 de junio de 2010, el Comité de Doctrina de la Conferencia de Obispos de EE. UU. emitió una aclaración titulada: La distinción entre el aborto directo y procedimientos médicos legítimos. Debido a que la mayoría de la gente no lee cada publicación nueva en el enorme sitio digital de la USCCB, tal vez esta útil declaración se pase por alto.

La declaración observa que “El 5 de noviembre de 2009, personal médico en el Hospital y Centro Médico St. Joseph en Phoenix, Arizona, realizó un procedimiento que causó la muerte de un niño no nacido. El Reverendísimo Thomas Olmsted, obispo de Phoenix, ha determinado que este procedimiento fue de hecho un aborto directo y por lo tanto moralmente malo…”.

Cuando el Obispo Olmsted habló, muchos comentaristas se auto-designaron expertos en la doctrina moral de la Iglesia de la noche a la mañana.  Los medios de comunicación nacionales ciertamente causaron confusión entre los católicos y el público en general respecto a lo que la Iglesia enseña sobre procedimientos médicos ilegítimos y legítimos para tratar el riesgo a la salud incluso la vida de una madre o durante un embarazo.

El Comité de Doctrina nos recordó que “... el aborto (es decir, la terminación directamente intencionada del embarazo antes de la viabilidad del feto o la destrucción directamente intencionada de un feto con posibilidades de vida) nunca está permitido… Uno nunca puede directamente matar a un ser humano inocente, no importa cuál sea el motivo… En contraste, en algunas situaciones, puede permitirse un procedimiento médico a una mujer embarazada que trate de manera directa un problema de salud grave pero que también tiene un efecto secundario que lleva a la muerte del niño que se está gestando... La diferencia puede verse en dos casos diferentes en los cuales el niño por nacer no tiene la edad suficiente para sobrevivir fuera del útero”.

“En el primer caso, una mujer embarazada sufre problemas con uno o más de sus órganos, aparentemente como consecuencia de las exigencias del embarazo. El doctor recomienda un aborto para proteger la salud de la mujer… La cirugía directamente apunta a la vida del niño por nacer. Es el instrumento quirúrgico en manos del doctor que causa la muerte del niño. La cirugía no trata directamente el problema de salud de la mujer, por ejemplo, reparando el órgano que funciona mal… El aborto es el medio por el cual se logra una carga menor sobre el órgano o los órganos. Y la Iglesia ha dicho muchas veces, el aborto directo nunca puede permitirse porque un fin bueno no puede justificar medios malvados…”.

“En el segundo caso, una mujer embarazada tiene cáncer en el útero. El doctor recomienda cirugía para extirpar el útero canceroso como la única forma de evitar que el cáncer se extienda… La salud de la mujer se beneficia directamente con la cirugía, porque se quitó el órgano canceroso. La cirugía no apunta de manera directa a la vida del niño no nacido. El niño no podrá vivir mucho tiempo después que se remueva el útero del cuerpo de la mujer, pero la muerte del niño es un efecto colateral inevitable y no intencionado y tampoco el objetivo de la cirugía. No hay nada intrínsecamente malo con la cirugía para remover un órgano que funciona mal. Está moralmente justificado cuando la presencia continua del órgano causa problemas para el resto del cuerpo”.

“Sin embargo, la cirugía para terminar la vida de una persona inocente, es intrínsecamente mala… Por lo tanto, nada puede justificar un aborto directo. Ninguna circunstancia, ningún fin, ninguna ley puede convertir en algo lícito un acto que es intrínsecamente ilícito, porque es contrario a la Ley de Dios escrita en el corazón de cada ser humano, conocible por la razón misma, y proclamada por la Iglesia”.

Que la Ley de Dios, proclamada por nuestra Iglesia y por medio de nuestros obispos, inspire a cada uno de nosotros a trabajar por la protección de cada persona, ya sea la madre o el niño.

Para leer la declaración completa, visite:
www.usccb.org/doctrine/direct-abortion-statement2010-06-23.pdf (solo en inglés).


Tom Grenchik es Director Ejecutivo del Secretariado de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. Visite www.usccb.org/prolife para más información acerca de las actividades pro vida de los obispos.