Foro Asuntos de Vida

La FDA confunde la línea entre el aborto y la anticoncepción nuevamente
Deirdre A. McQuade

20 de agosto de 2010

Al atardecer del viernes 13 de agosto, la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, sigla en inglés) aprobó la nueva droga llamada Ella (acetato de ulipristal) para su uso como “anticonceptivo de emergencia” hasta cinco días posteriores al acto sexual. Si yo fuera supersticiosa, diría que este viernes 13 en particular trajo mala suerte a las mujeres y a los niños por nacer. ¿Por qué?

Incluso más que otras drogas propuestas como “anticonceptivos de emergencias”, Ella cruza la línea entre la anticoncepción y el aborto. Es similar en su fórmula y efectos biológicos a la droga abortiva RU-486, que puede utilizarse para inducir el aborto en embarazos de hasta 49 días de gestación. Ambas drogas inhiben la progesterona, hormona que se necesita para mantener un embarazo saludable, al bloquear los receptores de progesterona en la pared uterina (el endometrio) y hace que se deteriore. Pero si el endometrio de la madre es inhóspito o comienza a sangrar prematuramente, le será difícil al embrión de 6 a 10 días de edad implantarse o permanecer implantado en el seno de su madre. Su hijo vulnerable morirá por la falta de nutrientes y oxígeno y será eliminado en el ciclo menstrual. Por consiguiente, Ella  puede efectivamente privar de alimento a un niño por nacer recién concebido incluso después de la implantación en el seno de su madre, lo que la Asociación Médica Estadounidense denomina un “embarazo establecido”.

Aunque la droga funciona de manera similar a la RU-486 —que la FDA aprobó en 2002 como un método abortivo, no como anticonceptivo—  Ella ha sido aprobada como “anticonceptivo” para usar hasta cinco días posteriores al acto sexual. La aprobación de la FDA confunde las líneas entre evitar la concepción en primer lugar, y evitar la implantación o incluso poner fin a un embarazo establecido después de la implantación, asesinando a una persona en las primeras semanas de vida.

No se necesita ser católico ni siquiera pro vida para oponerse a la promoción del aborto como método anticonceptivo. Según una encuesta reciente de Rasmussen Reports de posibles votantes, el 58 por ciento de las mujeres considera el aborto moralmente malo en la mayoría de los casos. Incluso más se oponen al aborto en ciertas circunstancias. Si se promociona Ella como una forma de evitar el embarazo, muchas mujeres serán engañadas sobre cómo funciona en realidad, y no sabrán que están poniendo en riesgo a sus hijos recién concebidos. Confundir las líneas entre aborto y anticoncepción socava el consentimiento informado de las mujeres. La Iglesia Católica se opone a todo tipo de anticoncepción, pero vender el aborto como “anticoncepción de emergencia” es una ofensa más contra la dignidad humana. También es un enorme perjuicio para mujeres de cualquier religión (o ninguna) que a sabiendas no elegirían abortar. Hombres y mujeres tienen derecho a saber que Ella puede causar abortos.

El viernes trece obtuvo su mala reputación, en parte, por la traición de Judas a Jesús el Viernes Santo por una bolsa de monedas de plata. Ahora la FDA ha traicionado a las mujeres, como así también a sus hijos por nacer, vendiéndose a los defensores del aborto. El aborto no es cuidar de la salud, porque el embarazo no es una enfermedad para ser tratada con drogas o cirugía. Ella es simplemente la última droga para tratar el embarazo como una patología. Los fabricantes de la droga se beneficiarán mientras que seres humanos inocentes pagarán con su vida. Los obispos católicos continuarán oponiéndose a la promoción de Ella, y creando conciencia sobre esta droga que causa abortos.

Deirdre A. McQuade es subdirectora de Política y Comunicaciones en el Secretariado de Actividades Pro-Vida, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Para más información sobre las actividades pro-vida de los obispos, visite www.usccb.org/prolife.