La batalla está lejos de terminar
Por Mary J. McClusky
3 de septiembre de 2010
Los estadounidenses que son pro vida pueden aplaudir una reciente decisión de un juez federal de bloquear las normas para la financiación de la investigación con células madre embrionarias humanas con fondos de los contribuyentes; sin embargo, debemos permanecer alertas en la lucha para proteger la vida de nuestros hermanos y hermanas más pequeños. Es moralmente inaceptable destruir embriones humanos de semanas de vida para la investigación usando sus células madre, y la financiación de dicha experimentación desvía fondos de la investigación y tratamientos que están proporcionando terapias reales hoy día con el uso de células madre adultas.
Los detractores de la reciente decisión sostienen que ahora se perderán millones de dólares, ignorando los millones de dólares que ya se gastaron en la investigación de células madre embrionarias sin beneficio clínico, como así también las muchas vidas que se destruyeron en esta investigación. Debido a que los embriones humanos deben obtenerse de clínicas de fertilidad, convertirlas en fuentes de material de investigación perpetúa las prácticas destructivas de la industria de la infertilidad. La fertilización in vitro (FIV) por lo general implica la producción de muchos embriones en un solo procedimiento, exigiendo la hiperestimulación de los ovarios de la madre que pone en riesgo su salud e incluso su vida; inevitablemente resultan embriones "sobrantes” y luego se congelan o desechan. Los niños deben verse como un hermoso don de Dios a la pareja casada que permanece abierta a Su plan divino de amor y vida, y no como una mercancía que producimos, manipulamos y destrozamos a voluntad.
Oponerse al financiamiento de la investigación destructora de embriones puede verse como una batalla cuesta arriba. Pero las encuestas indican que los esfuerzos de esa oposición están teniendo efecto, como en la realizada recientemente por Rasmussen Reports. Ésta encontró que el 57% de los votantes estadounidenses se opone a la utilización de fondos de los contribuyentes para la investigación de células madre embrionarias. Lamentablemente, la misma encuesta mostró que solo el 24% de los votantes y el 52% de los votantes “pro vida” ven la investigación con células madre embrionarias como algo moralmente inaceptable. El apoyo a la investigación con células madres embrionarias tal vez esté alimentado por la confusión pública sobre la investigación de células madre embrionarias versus adultas, y por la ignorancia del hecho de que la hecha con embriones siempre implica el asesinato del “donante”. La defensa del estatus moral y los derechos de los seres humanos embrionarios debe continuar, y con más urgencia dentro de los círculos pro vida.
A pesar de los resultados mezclados de las encuestas y la decisión desafortunada de la Administración de apelar la decisión de esta corte, se puede encontrar esperanza en décadas de tratamientos exitosos y avances prometedores en la investigación de células madre adultas. Ejemplos recientes incluyen revertir la leucemia, restaurar el habla a las personas que han sufrido un derrame cerebral y mejorar las funciones del corazón en víctimas de infartos. Encuentre más información visitando www.stemcellresearch.org.
El cardenal Daniel N. DiNardo, presidente del Comité de Actividades Pro-Vida de la USCCB, recientemente instó al gobierno “a renovar y expandir su compromiso hacia caminos éticamente sanos en la investigación con células madre... Estos caminos son mucho más prometedores que la investigación destructiva en embriones humanos en la atención de las necesidades de pacientes que sufren”. Los católicos en todas partes pueden contestar este llamado educando a los que tienen más cerca sobre cómo la experimentación con células madre embrionarias humanas ha sido “promocionada con bombos y platillos”, y a alternativas que son moralmente sanas se les presta menos atención. Difunda las buenas noticias sobre los continuos avances con las células madre adultas. Visite www.nchla.org para estar alerta a los desarrollos legislativos sobre las investigaciones que implican la destrucción de embriones humanos.
La promesa de investigación ética de células madre adultas es real, y la batalla para evitar la financiación federal de la experimentación con nuestros hermanos y hermanas más pequeños está lejos de terminar. Cada uno de nosotros está obligado a compartir el Evangelio de la Vida y declarar que la vida de cada ser humano, sin importar su estado de desarrollo o condición de dependencia, es un don invalorable y merecedor de nuestra protección.Mary McClusky es coordinadora de proyectos especiales del Secretariado de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Para más información acerca de las actividades pro vida de los obispos, visite www.usccb.org/prolife.