Foro Asuntos de Vida

Pongamos fin a la ceguera intencional
Theresa Notare

4 de septiembre de 2009


Visito continuamente al oculista para hacerme chequeos porque tengo muy mala vista. Este trastorno de toda la vida me ha llevado a reflexionar sobre otros modos en que he sido corta de vista o ciega. En mi esfuerzo por tener una visión clara de la vida, debo luchar no solo con mis propias faltas sino también con mensajes culturales falsos que prometen respuestas fáciles a nuestros deseos:

“¿Quieres libertad sexual? Usa anticonceptivos”.
“¿Quieres una relación sin las complicaciones del compromiso? Vivan juntos”.
“¿Quieres un bebé con tus propios genes aunque tienes 45 años?Págale a una madre de alquiler para que ocupe tu lugar”.
“¿No quieres estar embarazada en este momento? Hazte un aborto”.

Los mensajes culturales falsos son repetidos tantas veces que finalmente residen en nuestro interior y nos llevan a pensar que son aceptables. Lo más insidioso que pueden hacer los mensajes falsos es hacerse pasar como partes necesarias de cosas fundamentalmente buenas tales como que “los cuidados médicos para la mujer incluyen acceso al aborto”. Hablemos sobre este punto.

El derecho civil es el gran educador de un pueblo. Si algo es legal, muchos suponemos que también debe de ser bueno. Cuando la Suprema Corte de los EE. UU. decidió, en 1973, que el aborto era un derecho garantizado por la constitución, enseñó que el ser humano en el útero no tiene valor. La persona antes de nacer era, en realidad, “desechable”. Roe v. Wade llevó a que muchas personas no vieran la humanidad de los niños que son abortados. El horror que el aborto significó en un comienzo para la mayoría de la gente en 1973 se fue erosionando con el tiempo. Hoy en día, algunas personas no comprenden por qué hay “tanto alboroto” por la legalidad del aborto. Ha ocurrido un tipo de ceguera social.

Está a punto de suceder un fenómeno semejante con relación a los cuidados de la salud. En el debate público sobre la muy necesaria reforma al sistema de salud, muchos legisladores están promoviendo la mentira de que el aborto es “un procedimiento médico necesario” y “una parte del cuidado de la salud reproductiva de la mujer”. Sin embargo, el aborto no es cuidar la salud. Es dar muerte de forma intencional a una persona que todavía no ha nacido, alguien que merece ser considerado un paciente y no una enfermedad.

Las profesiones de la salud existen para cuidar a las personas: a todas las personas sin importar su tamaño, estatus social, categoría económica, raza, grupo étnico o capacidad física o mental. Los promotores del aborto a veces se quejan de que se estigmatiza la práctica de abortos y que los médicos que los hacen son rechazados por otros colegas. Esto tiene un motivo: matar no es cuidar la salud. Si la legislación estadounidense consagra el aborto como práctica estándar en el cuidado de la salud cambiará para siempre la identidad de esa profesión de curar y hará a los estadounidenses aún más ciegos ante la humanidad de la persona que está por nacer.

Como seguidores de Jesús, deberíamos ver de la misma manera como ve Jesús, y reconocer la imagen de Dios en nuestros hermanos y hermanas. Puesto que se nos ha dado esta visión clara, debemos actuar: proteger a los desamparados, apoyar a los profesionales de la salud y exigirles que se mantengan firmes en su noble llamado a curar cuando sea posible, y a prestar cuidados, siempre. También debemos hacernos escuchar. Aprenda más sobre la reforma del sistema de salud en www.usccb.org/healthcare.

Visite www.usccb.org/prolife y presione “Action Alert! Health Care Reform” (¡Alerta para la Acción! ¡Reforma del sistema de salud!) para enviar un mensaje electrónico al Congreso. Llame a la central telefónica del Capitolio de los EE. UU., al 202-224-3121, o a las oficinas locales de sus representantes y senadores. Se puede encontrar la información de contacto en los sitios web de los miembros, en www.house.gov y www.senate.gov. Actué ahora, e inste a nuestros representantes elegidos a que promuevan el cuidado de la salud que afirma la vida y no el aborto. ¡No estemos ciegos al bien que podemos hacer!

Theresa Notare, PhD, es Subdirectora del Programa de Planificación Familiar Natural de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, en Washington, DC.

Email us at prolife@usccb.org
Pro-Life Activities | 3211 4th Street, N.E., Washington DC 20017-1194 | (202) 541-3000 © USCCB. All rights reserved.



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