Foro Asuntos de Vida

Los abortistas hacen noticias
Por Susan E. Wills

1 de octubre de 2010

Los abortistas se han ganado una prensa bien merecida últimamente. Estas por lo general no son las historias que son noticia nacional.

Pensemos en el doctor abortista de Massachusetts Rapin Osathanondh, que hace poco tiempo fue sentenciado a seis meses de prisión después de declararse culpable por un cargo de homicidio involuntario en la muerte relacionada con un aborto de una mujer de 22 años. Los fiscales sostuvieron que no la monitoreó mientras estaba bajo los efectos de la anestesia, se demoró en llamar los servicios de emergencia cuando su corazón dejó de palpitar, y luego mintió para tratar de cubrir sus acciones.

Luego tenemos al Dr. Andrew Rutland que, según el Consejo Médico de California, “cometió actos negligentes en forma reiterada en la atención y tratamiento” de una paciente que murió en California después que se le suministraran drogas como preparación para un aborto en el segundo trimestre.

¿Y el Dr. Kermit Gosnell de Filadelfia, que le dio a una paciente dos dosis separadas de analgésicos más anestesia antes de su aborto? Su muerte llevó a los agentes a allanar el lugar, donde encontraron “sangre en el piso, y partes de fetos abortados se exhibían en frascos”. El Consejo de Medicina del Departamento de Estado de Pennsylvania describió su práctica continua como “un peligro inmediato y evidente a la salud y seguridad pública”.

Y el Consejos de Médicos de Maryland hace poco tiempo suspendió la licencia del Dr. Romero Ferrer, mientras investigaba la muerte de una mamá de 21 años que tenía un niño pequeño. A Ferrer se lo acusa de dar a la mujer una sobredosis de medicamentos contra el dolor durante su aborto.

¿Ha escuchado sobre Bertha Pinedo Bugarin, que era dueña de una cadena de centros de abortos en California? Actualmente cumple una sentencia de prisión de tres años y cuatro meses, encontrada culpable de fingir ser médica y realizar abortos sin licencia médica. Declaró “sin disputa” a siete cargos de delitos graves por haber puesto en riesgo a más de una docena de mujeres al realizar abortos quirúrgicos o darles la droga abortiva RU-486 sin capacitación médica.

Al Dr. George Shepard, Jr., de Delaware y al Dr. Nicola I. Riley de Utah se le suspendieron sus licencias médicas de Maryland por ayudar a otro abortista notorio, Steven Brigham, a eludir la ley. Brigham tiene una cadena de 15 centros de aborto, con el nombre de “American Women's Services”. No tiene permiso para ejercer la medicina en Maryland. Según se informa iniciaba abortos en embarazos avanzados en su centro en Nueva Jersey, el cual no contaba con licencia para realizar abortos de más de 14 semanas, y luego transportaba a las mujeres en caravana a Maryland, donde los otros dos doctores terminaban los abortos, bajo su dirección.

Las autoridades dicen que recientemente cuando una de estas mujeres tuvo una lesión grave durante el aborto, Brigham puso a la mujer semiconsciente y sangrante en la parte trasera de un automóvil de alquiler y la llevó a un hospital cercano en vez de llamar una ambulancia. Luego la policía allanó su centro de Elkton, Maryland y confiscó 35 fetos congelados de término avanzado y partes de fetos.

Los promotores del aborto una vez expusieron que debía ser legal proteger a las mujeres de abortistas clandestinos notorios. Constantemente se repetía “seguro y legal” como si estas dos palabras significaran lo mismo. En realidad los abortistas simplemente se pasaron de clandestinos a locales comerciales visibles, y algunos de ellos continuaron con su carácter de clandestinidad. La industria del aborto en EE.UU. mientras disfruta de la protección de la ley y carece prácticamente de regulación, continúa lastimando a innumerables mujeres y destruyendo a más de un millón de niños cada año.

Ahora que la nueva ley del sistema de la salud está destinada a expandir la cobertura de seguros para incluir abortos, probablemente deberíamos esperar vez más abortistas en las noticias, y más madres y niños que sufran las consecuencias. Necesitamos enmendar esa ley, para que el poder destructor del aborto no se venda como “atención de la salud” de rutina a más y más mujeres en nuestro país.


Tom Grenchik es director ejecutivo del Secretariado de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. Visite www.usccb.org/prolife para más información acerca de las actividades pro vida de los obispos.