Financiamiento federal del aborto: por qué muchos esconden la “Enmienda Hyde”
Susan E. Wills
16 de octubre de 2009
Cuando el Presidente Obama habló sobre la reforma al cuidado de la salud en su discurso ante el Congreso el 9 de septiembre, les aseguró a los estadounidenses “en nuestra reforma no se usarán fondos federales para financiar el aborto”.
Esto realmente fue una grata promesa. Hasta el momento, varios comités del Congreso han rechazado las enmiendas pro vida para hacer justamente esto.
En el momento de lanzar esta columna, estamos acercándonos a “la última oportunidad” para hacer algo. Los comités del Congreso han presentado cinco proyectos de ley, y los cinco permitirían o exigirían el uso de los fondos públicos para ofrecer una cobertura médica que incluye el aborto electivo.
Ahora sería un excelente momento para que el Gobierno propusiera prohibir el uso de fondos federales para financiar el aborto. Dicha propuesta sería lógica tanto política como moralmente. Una encuesta realizada en septiembre de 2009 a pedido de la Conferencia de Obispos Católicos reveló que el 67% de los estadounidenses se opone a “medidas que requieran que la gente pague la cobertura de abortos con sus impuestos federales” mientras que solo un 19% está a favor de dichas medidas; 68% de la gente dijo que no desea que su seguro médico cubra el aborto mientras que el 24% dijo que sí. A principios de este año, los católicos enviaron más de 30 millones de postales al Congreso pidiendo a sus representantes que se opusieran a la Ley de libertad de elección “y conservaran leyes contra el financiamiento federal del aborto y su promoción”.
Sin embargo, comentarios recientes del vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, sugieren que el Gobierno quizás no está ejerciendo presión en el Congreso para prohibir dicho financiamiento. El Sr. Gibbs discrepó dos veces de las cartas que los obispos católicos han escrito pidiéndole al Congreso que quite el financiamiento del aborto de los proyectos de ley de la reforma de los cuidados de la salud.
En una carta los obispos objetaron: “Hasta ahora, los proyectos de ley de la reforma del sistema de salud… no han hecho eco del pedido del Presidente Obama de prohibir el uso de fondos federales para el aborto”. Cuando se le preguntó al Sr. Gibbs si el Presidente estaba de acuerdo, el vocero respondió: “Cabe destacar que hay una ley que impide que se usen fondos federales para financiar el aborto. Esto no va a cambiar con los proyectos de ley de la reforma del sistema de salud”. Se refiere, por supuesto, a la Enmienda Hyde, la cual el Congreso ha reafirmado cada año durante tres décadas.
Dos días después, un periodista le pregunto a Gibbs si el Presidente “apelará al Congreso para que prohíba explícitamente el financiamiento del aborto”. Éste respondió: “Mi respuesta es la misma que la del miércoles. Puede que se preste a una interpretación legal diferente, pero existe una ley federal que claramente prohíbe el uso de fondos federales para financiar el aborto. Repito, creo que la ley lo dice claramente”.
Sin embargo, contrariamente a la aseveración del Sr. Gibbs, lo que queda claro es que la Enmienda Hyde no se aplica a ninguno de los proyectos de ley de la reforma al sistema de salud. La razón es la siguiente:
Entre1973 y 1976, los tribunales interpretaron que la legislación vigente en materia de los beneficios médicos del Medicaid incluía el aborto. Los contribuyentes se vieron forzados a pagar abortos que llevaron a la muerte a unos 300.000 niños por año. En 1976 se promulgó la Enmienda Hyde como una cláusula adicional de las asignaciones del proyecto de ley del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, sigla en inglés). Hyde impide el financiamiento federal de los abortos electivos y los paquetes de beneficios médicos que incluyen dichos abortos. Pero no es una ley permanente y se aplica solo a los fondos asignados bajo el proyecto de ley anual del HHS, no a los fondos asignados bajo otros estatutos. Se han redactado prohibiciones específicas respecto al financiamiento del aborto en leyes que regulan otros programas federales, como las de beneficios médicos para empleados federales, ayuda al exterior y hospitales militares. También se debe incluir una prohibición explícita en el proyecto de ley final de la reforma sanitaria para impedir el financiamiento federal del aborto. Sin dicha prohibición los obispos, a pesar de que apoyan enérgicamente la reforma al sistema de salud, se verán forzados a oponerse rotundamente al proyecto de ley final.
Póngase en contacto con el Congreso hoy para manifestar su disconformidad respecto al financiamiento federal del aborto. Una visita a www.nchla.org le permitirá enviar un mensaje a sus Senadores y Representantes con tan solo presionar dos veces. Para más información sobre cómo apoyar una reforma genuina a; sistema de salud que respete la vida y dignidad de todos los seres humanos, visite www.usccb.org/healthcare.Susan Wills es Subdirectora de Educación y Difusión, Secretariado de Actividades Pro Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.

![[home]](/prolife/images/usccb_logo.gif)