El amor y la vida en el plan divino
Por Theresa Notare
25 de noviembre de 2009
En su asamblea de otoño del 2009, los obispos católicos de los EE. UU. aprobaron su nueva carta pastoral, El Matrimonio: amor y vida en el plan divino. La carta es un resumen de las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio. Es la pieza central de un esfuerzo más amplio, iniciado en 2004, que se llama The National Pastoral Marriage Initiative (Iniciativa Nacional Pastoral por el Matrimonio), que se puede ver en www.usccb.org/laity/marriage/npim.shtml . Esta iniciativa pastoral representa un esfuerzo renovado de la Iglesia por fortalecer el matrimonio. Es parte de un trabajo con múltiples vertientes que incluye un sitio digital llamado “ForYourMarriage.org” con artículos y materiales populares para ayudar a los matrimonios en el camino de la vida.
Los obispos sienten una gran preocupación por el matrimonio y la familia. En efecto, el matrimonio afecta a todos: es la “pequeña Iglesia” donde los miembros aprenden a amar a Dios, a amarse entre sí y amar al prójimo. ¡El matrimonio y la familia son los elementos fundamentales de la sociedad!
En el ámbito personal, la Iglesia debe ayudar a las parejas casadas a vivir plenamente el sacramento del matrimonio. La Iglesia también tiene la responsabilidad brindar preparación para esta vocación especial a las parejas que están comprometidas para casarse. En la dimensión social, la Iglesia siempre ha defendido el matrimonio de las fuerzas que buscan destrozarlo. En el mundo de hoy esto se ha vuelto más urgente que nunca.
Fortalecer el matrimonio es una prioridad urgente en este mundo en que vivimos. Casi todos podemos enumerar las múltiples fuerzas que atentan contra el matrimonio. Sabemos que muchas personas no comprenden bien lo que es el compromiso y por eso muchos dudan de que sea posible lograr un compromiso para toda la vida. Este temor es comprensible si pensamos en los efectos del acceso al divorcio sin asignación de culpas que han tenido varias generaciones. La práctica irresponsable de que un cónyuge pueda elegir apartarse del matrimonio por cualquier motivo ha derribado la permanencia del matrimonio. La sociedad acepta cada vez más que las parejas vivan juntas sin el beneficio del matrimonio, y con esto se ha fomentado una mentalidad de “manéjelo y pruébelo” (como se hace para comprar un auto) con respecto a las relaciones románticas. Si no nos gusta, ¡uno puede bajarse!
Hoy en día ha dejado de tener sentido la postergación de nuestras satisfacciones personales. Como sociedad, tratamos con desesperación de alcanzar lo que pueda hacernos felices. La idea de “sacrificarnos” por amor a otra persona es relegada con frecuencia a un segundo plano. Por supuesto que no está mal desear cosas que van desde desarrollar nuestros talentos a conquistar nuestras metas, pero en el matrimonio hay que pensar en “nosotros” antes que en “yo”.
En nuestra época también se ha olvidado que la relación sexual está programada para estrechar los vínculos de la pareja y para procrear. El sexo no es solo satisfacción personal. Más bien, el sexo es para salir del yo hacia el amor por la otra persona: a un amor tan enorme por esa persona que su fruto sea el don de un hijo. El amor que dura toda la vida, el amor matrimonial, es el mejor ambiente para el hombre y la mujer porque los nutre a ambos y atiende al bienestar de los hijos.
La carta pastoral de los obispos es una invitación a los católicos y a todas las personas de buena voluntad a que redescubran el verdadero sentido del matrimonio, como algo que se basa no solo en la satisfacción y la plenitud personal sino también en el deseo de Dios del bien de su pueblo.
Theresa Notare, PhD, es Subdirectora del Programa de Planificación Familiar Natural de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, en Washington, DC. El nuevo documento de los obispos católicos de los EE. UU., El Matrimonio: amor y vida en el plan divino está disponible en www.usccb.org/prolife/issues/nfp/cathteach.shtml . Para materiales que ayuden a fortalecer el matrimonio, ver www.foryourmarriage.org.

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