Life Issues Forum

Un lugar para el Cristo Niño
By Deirdre A. McQuade

11 de diciembre de 2009


Cada Navidad, muchos mexicanos y centroamericanos celebran Las Posadas, una novena de oración, canto y hospitalidad que se centra en los esfuerzos de María y José por encontrar dónde alojarse en Belén. Las familias caminan de un hogar a otro, pidiendo posada con un canto. Pero los dueños de casa rechazan a estos huéspedes que no invitaron, con excusas como: “esto no es una posada” o “cómo sé que no son ladrones”.

Por fin, los “peregrinos” son recibidos con humildad en el último hogar que visitan cada noche, donde suelen cantarles: “Posada os brindo / Santos Peregrinos, / y disculpa os pido, / no os reconocía”. Luego ofrecen una de las nueve fiestas de esas noches, con más cantos, una comida compartida y una piñata para los niños.

Después de recibir la hospitalidad de otros, ahora la brindan. La vigilia de nueve días prepara a todo el barrio para recibir a Jesucristo en la Sagrada Comunión en la Navidad, que celebra la generosidad de Dios con nosotros.

Los niños –y, por extensión, todos los miembros de las familias– aprenden lo que significa hacerle un lugar en sus propias vidas al Niño Jesús que va a nacer y a sus padres:

Igual que María, algunas mujeres embarazadas de nuestro tiempo enfrentan muchos desafíos y tal vez necesiten nuestra hospitalidad. Esto es especialmente cierto para las madres que esperan un hijo no previsto. Ya sean personas ricas o pobres, en esta época en que el niño por nacer es visto como una carga poco grata y, a veces, hasta como una amenaza, ellas necesitan ser acogidas.

Desgraciadamente, a menudo se ofrece el aborto como respuesta violenta a eso que se percibe como amenaza. Pero esta “elección” es el fracaso supremo de no reconocer el regalo maravilloso que está en la envoltura viva del vientre materno. Las Posadas nos invitan a darle la bienvenida “de corazón” al niño por nacer como huésped invaluable, aunque tengamos poco para ofrecerle.

Los hogares de maternidad para madres solteras o desplazadas ofrecen todos los días este tipo de hospitalidad de forma tangible. El Proyecto Gabriel, un programa parroquial que pone en contacto a las madres embarazadas con “ángeles” que les brindan amistad, se interesan en forma personal por sus necesidades, y les ofrecen apoyo y cuidados continuos antes y después del nacimiento de los niños. Los centros para el cuidado de las embarazadas ofrecen servicios confidenciales y orientación a las mujeres que los necesitan, algunas de las cuales están tentadas a abortar a sus hijos. Todas estas organizaciones ayudan a las mujeres y sus familias a darse cuenta de que nunca es imposible hacer lo correcto, y que la respuesta a un embarazo de crisis es eliminar la crisis, no el embarazo.

Que esta Navidad, por medio de la intercesión maternal de Nuestra Señora de Guadalupe, nosotros y nuestras familias podamos recibir al Niño Jesús en nuestros corazones, que podamos reconocer a los peregrinos que hay entre nosotros, sean nacidos o por nacer, y que podamos compartir lo poco que tenemos “en el nombre del cielo”.


Deirdre A. McQuade es Subdirectora de Políticas y Comunicaciones en el Secretariado de Actividades Pro Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU. Para una novena a Nuestra Señora de Guadalupe, visite /prolife/programs/rlp/2009/liturgyguide-sp.pdf (págs. 9-11).

 

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