Presidente, Comité para la Diversidad Cultural en la Iglesia

 

Queridos amigos en Cristo,

El Comité para la Diversidad Cultural en la Iglesia tiene como objetivo hacer que la diversidad, y todo lo que ella implica, sea más reconocida y entendida por los líderes de la iglesia—el clero, los religiosos y los laicos. Ésta es una necesidad urgente dado el profundo cambio
demográfico que está experimentando la Iglesia hoy. Debemos sustentar entre nuestro liderazgo y entre los fieles en general, un mejor conocimiento, actitudes y habilidades que fomenten eficazmente la unidad en la diversidad.

Para la Iglesia, la unidad en la diversidad es un requisito del catolicismo, uno de los atributos
de la Iglesia. Hoy, esto tiene una importancia especial debido a la globalización, las migraciones
y la interdependencia de los pueblos en nuestro país y en el mundo.

Además de promover una mejor aptitud en las relaciones interculturales dentro del ministerio, nuestro Comité desea colaborar con los obispos en el cumplimiento de sus prioridades en las áreas de la formación en la fe, la justicia social, la promoción del matrimonio, y en el fomento de las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. En todas estas áreas, la adaptación pastoral a las necesidades culturales y de idioma de la comunidad católica es una necesidad estratégica.

Los jóvenes inmigrantes y los hijos de los inmigrantes son la esperanza de la Iglesia hoy y en las décadas venideras. La pastoral juvenil, la educación religiosa y las escuelas católicas deben estar capacitadas y ansiosas de nutrir a esta Iglesia Joven para que ellos puedan asumir fervorosamente la misión de Cristo.

El Comité para la Diversidad Cultural en la Iglesia ha sido bendecido con un dedicado personal multicultural que busca fomentar y ser modelo de concientización y de aptitudes interculturales entre los varios departamentos de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. El personal también se relaciona con muchísimas comunidades étnicas, culturales y raciales en todo el país las cuales incluyen a refugiados, trabajadores agrícolas migrantes, trabajadores circenses, navegantes y viajeros quienes, con frecuencia, no encuentran el cuidado pastoral que necesitan debido a su estilo particular de vida. A todos ellos, la Iglesia les extiende una mano generosa.

¡Hay muchos rostros en la casa de Dios y todos han sido llamados al banquete! Que nuestra Santísima Virgen María, Estrella de la Nueva Evangelización, nos acoja tiernamente bajo el manto de su amor maternal.

Respetuosamente,

Reverendísimo Jaime Soto
Obispo de Sacramento
Presidente, Comité para la Diversidad Cultural en la Iglesia

Doscientos años después, la Iglesia en América tiene buenos motivos para aplaudir la capacidad de las generaciones pasadas de aglutinar a grupos de inmigrantes muy diferentes en la unidad de la Fe Católica y su esfuerzo común de difundir el Evangelio. Al mismo tiempo, la comunidad católica en este país, consciente de su rica diversidad, ha apreciado cada vez más plenamente la importancia de que cada persona y grupo aporte su propio don particular al conjunto. Ahora la Iglesia en Estados Unidos está llamada a mirar hacia el futuro, firmemente arraigada en la fe transmitida por las generaciones anteriores, y dispuesta a afrontar nuevos desafíos—desafíos no menos exigentes de los que afrontaron vuestros antepasados—con la esperanza que nace del amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo (cf. Rm 5,5).
Papa Benedicto XVI, Homilía durante la Misa celebrada en Washington, D.C., 17 de abril de 2008.

 




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