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Use estos anuncios semanales para el boletín para que su parroquia participe del esfuerzo por combatir la pobreza mundial. Aquí se sugiere una campaña de seis semanas, pero siéntase libre de adaptarlo a las necesidades de su parroquia.
Presentación de la iniciativa
Nuestra parroquia ha dedicado (inserte las fechas aquí) como el tiempo para aprender sobre los asuntos relativos a la pobreza en el mundo y actuar en consecuencia. Invitamos a los comités y ministerios de la parroquia a que en este tiempo relacionen este tema con su trabajo y actividades. Por favor busquen en el boletín las actividades y oportunidades para participar.
El esfuerzo es parte de la iniciativa Los católicos combaten la pobreza mundial, que patrocinan la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) y Catholic Relief Services (CRS). Esta iniciativa es una invitación a los católicos de todos los Estados Unidos a formar parte del millón de participantes que se comprometen a hacer algo para combatir la pobreza mundial mediante la oración, el aprendizaje, la promoción y la acción.
Esta iniciativa se centra en varios asuntos que afectan a nuestros hermanos y hermanas que viven en la pobreza:
- Aumentar y mejorar la asistencia internacional, hacer que el comercio mundial sea justo y cancelar la deuda de los países pobres.
- Ayudar a los países pobres a aprovechar sus recursos naturales.
- Abordar las causas de las migraciones y la trata de personas y reformar la política de migraciones para que se proteja la dignidad humana.
- Proteger la Creación y a los pobres enfrentando al cambio climático.
- Promover la construcción de la paz y la diplomacia para acabar con los efectos empobrecedores de los conflictos.
Para más información sobre la iniciativa Los católicos combaten la pobreza mundial, visite: www.usccb.org/globalpoverty o www.crs.org/globalpoverty.
Un estímulo económico para que los países salgan de la pobreza: asistencia, comercio y alivio de la deuda
En estos momentos económicos difíciles, los países más pobres del mundo han sido los más afectados. En 2008, el precio mundial de los alimentos se disparó al mismo tiempo que el precio de los combustibles subió a un nivel sin precedentes. Mientras tanto, la cifra de personas desnutridas se elevó en 40 millones para alcanzar los 963 millones en todo el mundo. A principios de 2009, la crisis económica global llevó a los países ricos a repensar sus compromisos de proporcionar la asistencia de emergencia y a largo plazo que los países pobres necesitan.
Pero ahora, más que nunca, los Estados Unidos y otros países ricos deben evitar equilibrar sus presupuestos a costa de los pobres. El perdón de la deuda, que había comenzado de manera tan prometedora con el cambio de milenio, puede liberar los recursos financieros que los países pobres necesitan para desarrollarse. La financiación para la asistencia internacional, que representa menos del uno por ciento del producto bruto interno, puede ser aumentada y configurada de manera que tenga un impacto importante para terminar con la pobreza mundial, desde la ampliación de las oportunidades educativas hasta el desarrollo de mercados sostenibles. Mientras tanto, las políticas comerciales reformadas para cumplir con principios éticos y de justicia pueden crear un sistema económico global que sea beneficioso para todos.
Esta semana puede:
Salvaguardar el planeta protege a los pobres
El Catecismo de la Iglesia Católica, #280 nos recuerda que en uno de los lugares donde la gente encuentra a Dios es en la gloria de la Creación. Y, en efecto, hemos sido bendecidos con un mundo repleto de recursos que nos dan sustento y climas que nos abrigan. Cuando el exceso de consumo y el uso de combustibles fósiles ponen en peligro nuestro ecosistema, las personas que viven en la pobreza suelen ser las primeras que sufren. Los pobres son también especialmente vulnerables a los desastres naturales que causan el cambio climático, tales como inundaciones, tormentas e incendios. Aquellos que viven en la pobreza sufren de manera desproporcionada porque a menudo carecen de sistemas de alerta temprana y de educación sobre cómo prevenir los desastres, y su infraestructura débil no puede resistir los desastres naturales. Cuando se explotan recursos naturales, tales como el petróleo, los minerales y la madera, en regiones acosadas por los conflictos y el mal gobierno o en tierras indígenas y ambientes prístinos, los resultados con frecuencia son los conflictos sociales, la corrupción, la contaminación, la enfermedad y el desplazamiento; resultados que afectan a los pobres de manera desproporcionada. Más que beneficiar a quienes viven en la pobreza, este tipo de extracción de recursos a menudo lleva a condiciones que los vuelven más pobres. La iniciativa Los católicos combaten la pobreza mundial llama a un millón de católicos a trabajar para garantizar que los bienes y los dones de la Tierra beneficien a todos, especialmente a las personas más vulnerables del mundo; a esforzarse por lograr políticas que garanticen que las personas que viven en regiones pobres pero ricas en recursos puedan opinar acerca de la extracción y uso de sus recursos naturales. La iniciativa también requiere políticas que reduzcan el impacto del cambio climático en las personas que viven en la pobreza y ayuden a los países en desarrollo a tener acceso a las tecnologías necesarias para reducir su propio impacto en el medio ambiente.
Esta semana:
Darles a los desplazados la esperanza de un trabajo y una vida estables
Los obispos católicos de los Estados Unidos y de México nos han recordado que los Estados Unidos es un país de inmigrantes, fundado sobre principios que acogen al extranjero y prometen oportunidades. Cuando la pobreza obliga a los trabajadores a alejarse de sus hogares en busca de trabajo en otros países, muchos descubren que el traslado conduce a más penurias. Hoy en día, las políticas de migración restrictivas en todo el mundo tienen como consecuencia que hay pocas vías de migración legítima o segura. En cambio, muchos migrantes sufren abusos y explotación cuando viajan en condiciones peligrosas. Son víctimas de extorsión y violencia física y sexual, y mueren por estar a la intemperie, por deshidratación o se ahoganMuchos migrantes tienen un acceso limitado a la protección, a representación legal o a los servicios básicos. Los migrantes también sufren la separación de su familia durante largos períodos de tiempo, ya que las leyes restrictivas de inmigración impiden que las familias vuelvan a unirse.
La iniciativa Los católicos combaten la pobreza mundial llama a un millón de católicos a trabajar por una reforma integral de la política de migración de los Estados Unidos para que los migrantes dispongan de un camino hacia la ciudadanía, puedan entrar a los Estados Unidos para trabajar de forma segura, reglamentada y humanitaria, puedan ser protegidos de la explotación y el acoso, y puedan reunirse con los miembros de sus familias. Al mismo tiempo, la Iglesia admite que la gente no debería sentirse obligada a dejar su país para buscar trabajo; tiene derecho a no migrar. Eso significa que también se deben abordar las desigualdades económicas que son la raíz de las migraciones.
Esta semana:
Dichosos los que trabajan por la paz
La pobreza y la violencia suelen ir de la mano, cada una agravando la otra. El 73 por ciento de los mil millones de personas más pobres del mundo ha vivido conflictos violentos o está inmerso en un conflicto en este momento. La investigación ha demostrado que cuanto más alta sea la tasa de pobreza y cuanto más tiempo dure el estancamiento económico en un país, éste es más propenso a los conflictos. La violencia también da marcha atrás al desarrollo ya que destruye la infraestructura, las escuelas, los hospitales, las formas de ganarse el sustento, los hogares, las familias y los sueños de la gente. Provoca el desplazamiento de personas y la inestabilidad de las comunidades.
Al llamar a los cristianos a proteger el bien común, la Iglesia siempre ha enseñado que la paz que trae un orden social justo es necesaria para que la gente tenga todo lo necesario para vivir con dignidad y esperanza.
La iniciativa Los católicos combaten la pobreza mundial llama a un millón de católicos a impulsar a nuestro gobierno a que juegue un papel constructivo y destacado en la construcción de una paz sostenible en el mundo. Semejante esfuerzo exige más diplomacia conjunta con la comunidad internacional para apoyar las misiones de paz en lugares como Darfur y para llevar a partes en conflicto, tales como los israelíes y los palestinos, a la mesa de negociaciones. Exige un énfasis mayor en la ayuda al desarrollo tanto para aliviar las condiciones que pueden llevar a la violencia como para posibilitar que las sociedades se recuperen de la violencia. También requiere apoyo para que las Naciones Unidas y las fuerzas de paz regionales puedan ayudar a preservar los acuerdos de paz.
Esta semana:
Siga participando
Gracias por participar en los esfuerzos de nuestra parroquia por aprender acerca de la pobreza y combatirla, como parte de la iniciativa Los católicos combaten la pobreza mundial. En nuestra sexta semana de actividades para combatir la pobreza global, reflexionamos sobre el hecho de que poner fin a la pobreza llevará más de algunas semanas. Es necesario nuestro compromiso continuo —como individuos y como parroquia, en solidaridad con miles de millones de miembros de nuestra familia humana que viven en la pobreza— para enfrentar la pobreza global y, en última instancia, ponerle fin.
Estas son las formas de seguir participando:
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