Alerta para la Acción

El empleo de la fuerza contra Iraq


ACCIÓN NECESARIA: Exhortar al Presidente (202-456-1414) y a sus Miembros del Congreso (202-224-3121) a desistir de los planes de guerra y a trabajar con otras naciones y con la ONU buscando enérgicamente unas alternativas eficaces para la guerra para enfrentar las amenazas de Iraq.

ASUNTO: En estos días, el Senado y la Cámara de Representantes esperan debatir las resoluciones que autorizan el empleo de la fuerza contra Iraq. El Presidente Bush envió al Congreso el borrador de una extensa resolución que lo autorizaría a utilizar todos los medios que él considere apropiados, incluyendo el empleo de la fuerza, para hacer cumplir las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, defender los intereses de la seguridad nacional de Estados Unidos contra la amenaza que presenta Iraq, y restaurar la paz a nivel internacional y la seguridad en esa región. En estos momentos, los líderes del Senado y de la Cámara de Representantes se encuentran negociando con la Administración Bush para elaborar un lenguaje de transacción que autorizaría el empleo de la fuerza contra Iraq. Las negociaciones podrían finalizarse en unos días más y entonces empezaría el debate.

RESPUESTA DE LA USCCB: En una carta al Presidente Bush, fechada 13 de setiembre (/sdwp), el obispo Wilton D. Gregory, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) manifestó: "Hemos concluido, basados en la información que conocemos, que el empleo preventivo y unilateral de la fuerza [para derrocar al gobierno de Iraq] es difícil de justificar en estos momentos." No obstante, el obispo Gregory recibió con agrado los esfuerzos del Presidente Bush para enfocar la atención mundial en la necesidad de afrontar la represión en Iraq y su búsqueda de armas de destrucción masiva en desafío de las Naciones Unidas.

FUNDAMENTOS: Los Estados Unidos y la comunidad internacional tienen dos obligaciones morales serias: la de proteger el bien común contra la amenaza iraquí a la paz y hacerla en una manera que se ajuste a las normas morales tradicionales. La USCCB teme que el recurrir a la fuerza, bajo estas circunstancias, no llenaría las estrictas condiciones que se necesitan para invalidar la fuerte presunción contra el uso de la fuerza militar.

La amenaza iraquí. Uno no debe hacerse ilusiones sobre el comportamiento o sobre las intenciones del gobierno iraquí. La comunidad internacional debe movilizarse para asegurar que el liderazgo iraquí cese su represión interna, ponga fin a las amenazas a sus vecinos, detenga todo apoyo al terrorismo, abandone sus esfuerzos para crear armas de destrucción masiva, y cumpla con las resoluciones de las Naciones Unidas.

Causa justa. Reflejando las limitaciones morales y legales ampliamente aceptadas, la enseñanza católica limita la causa justa para el ataque militar a los casos en que "el daño causado por el agresor a la nación o a la comunidad de naciones sea duradero, grave y cierto" (Catecismo de la Iglesia Católica #2309). Por lo tanto, los obispos "encuentran difícil justificar que la guerra contra el terrorismo se extienda a Iraq, ya que no hay una evidencia clara y satisfactoria que implique a Iraq en los ataques del 11 de setiembre o en un ataque grave inminente."

Autoridad legítima. La credibilidad moral también depende que haya una autoridad legítima para el uso de la fuerza. Las decisiones graves como éstas exigen el cumplimiento de los mandatos constitucionales de Estados Unidos, el amplio consenso en nuestra nación, y alguna forma de sanción internacional, preferentemente, de parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Probabilidad de éxito y proporcionalidad. El uso de la fuerza deberá tener "condiciones serias de éxito" y no deberá entrañar "males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar" (Catecismo #2309). La guerra contra Iraq podría provocar los mismísimos ataques que ésta debería evitar y pudiese tener consecuencias imprevisibles no sólo para Iraq, sino también para la paz y la estabilidad del Medio Oriente.

Normas que gobiernan la conducta de guerra. El uso de una fuerza militar masiva para derrocar al actual gobierno de Iraq podría tener consecuencias incalculables en una población civil que ha sufrido mucho a causa de la guerra, de la represión, y de un embargo debilitante.

Alternativas para la guerra. No hay respuestas sencillas para la amenaza que presenta el gobierno iraquí, pero debemos buscar enérgicamente alternativas para la guerra que incluyan:

  • la continuación de los esfuerzos diplomáticos dirigidos, en parte, a reanudar inspecciones meticulosas y válidas;
  • el cumplimiento eficaz del embargo militar, y otras formas legítimas para contener y disuadir las acciones agresivas de los iraquíes;
  • el mantenimiento de las sanciones políticas y de sanciones económicas mucho más precisas que no amenacen la vida de inocentes iraquíes;
  • el apoyo no-militar para iraquíes que ofrezcan alternativas democráticas.

ACCIÓN NECESARIA: Exhortar al Presidente (202-456-1414) y a sus Miembros del Congreso (202-224-3121) a desistir de los planes de guerra y a trabajar con otras naciones y con la ONU buscando enérgicamente unas alternativas eficaces para la guerra para enfrentar las amenazas de Iraq.

Para más información: Contactarse con Gerard Powers, USCCB, (Tel) 202-541-3160; (Fax) 541-3339; /sdwp; o con Kathy Brown, Catholic Relief Services, 800-235-2772, ext. 7232, kbrown@catholicrelief.org.

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